La rentabilidad del contratista muy al filo
Los contratistas son la nueva mano de obra de la agricultura pampeana, ya que manejan los equipos que siembran, cosechan y pulverizan un 70% de la superficie agrícola nacional.
La pérdida de rentabilidad por tarifas que no cubren los costos reales de las labores; el proceso de descapitalización que se traduce en la dificultad para mantener y renovar el parque de maquinaria; las complicaciones para transitar por rutas y caminos de las provincias, debido a las exigencias y restricciones actuales; la escasez de mano de obra calificada y los contratistas oportunistas que aceptan ganar menos por más trabajo, son algunos de los inconvenientes que hoy preocupan a los contratistas agrícolas de punta, quienes trabajan con responsabilidad, adquiriendo tecnologías en pos de una mayor y eficiente productividad.Actualmente, la cosecha de maíz y soja que ya comenzó a recolectarse en algunas regiones productoras, fueron sorprendidas por un justificado incremento en el valor de las tarifas por hectárea, debido a los mencionados problemas financieros que atraviesan los contratistas, maximizado por un aumento inflacionario de los combustibles, y un desmedido precio de los repuestos para las cosechadoras y tractores, debido a la tan "innombrable" devaluación."La nueva lista de Facma con las tarifas para la cosecha de esta campaña, no contempla aumentos descabellados; sólo un 18% de incremento por hectárea, con un combustible que se lleva el 24% de la facturación total. Debemos reconocer que fijamos la tarifa, pero es claro que si el gasoil sigue aumentando, habrá un fuerte desfasaje y una complicación mayor para nuestro sector", advierte con preocupación, el titular de la Federación Argentina de Contratistas de Maquinarias Agrícolas (Facma), Jorge Sccopa.Como problema creciente, existen productores que "deciden" qué precio pagar por la cosecha 2013-2014, desoyendo el reclamo de aumento -ampliamente justificado por un estudio riguroso y exhaustivo de Facma- que los contratistas solicitan, y por miedo a perder el trabajo, muchos acceden la exigencia del productor a riesgo de perder dinero. "Es injustificable meter una cosechadora de 400 mil dólares en un campo a cosechar una soja por menos de $ 580 la hectárea", comenta con sinceridad Leandro Carloni, contratista rural de sur de la provincia de Santa Fe.El riesgo de cobrar menosSi bien existen contratistas que cobran tarifas menores a las que recomiendan las organizaciones técnicas como Aacrea, Facma y Aapresid, entre otras, se arriesgan a contar con un combustible que le absorbe más de un 30% de su facturación -muy mal negocio- no tienen un seguro confiable para sus empleados, no trabajan en blanco, no adoptan tecnología y, mucho de ellos, hasta pagan menos por mano de obra que los contratistas de punta."Toda esta circunstancia es una gran lucha porque las hectáreas que perdemos los contratistas que hacemos las cosas bien, pueden ser tomadas por quienes no trabajan en regla; obviamente cobran más barato y esto en muchos caso, no en todo, aclara- termina guiando las intensiones del productor", aseguró Carloni.Por ese motivo, se recomienda que se cobren las tarifas informadas por Facma para no tener sorpresas al final de la campaña, tomando en cuenta los lados oscuros de la economía del país. Además, si bien muchos productores medianos y grandes deciden pagar lo que a ellos les conviene, hay varios contratistas que están dispuestos a todo para que se cumpla el aumento de 18% -según rendimiento del cultivo- evaluado por la entidad que los representa.Cero reposición de maquinariasCon la carencia de herramientas crediticias blandas por parte de entidades bancarias oficiales, y elevadas tasas de interés de los bancos privados, el sector se apresta a transcurrir un nuevo año sin reposición efectiva de tecnologías. "Desde que sacaron el crédito a tasa subsidiada del 6.5% se hizo muy complejo adquirir maquinarias; tampoco vemos que haya intenciones de los bancos de implementar un nuevo préstamo que se pueda pagar; esto nos complica mucho y nos llena de incertidumbre", dijo a Nuevo ABC Rural, el contratista Alberto Ilardo, miembro de la Cámara de Contratistas Agrícolas de General Pico, La Pampa.Por su parte, desde Facma advierten que es "preocupante" quedar rezagado en tecnología, siendo que los contratistas nacionales siempre tuvieron como primer objetivo el invertir en maquinarias y estar siempre a la vanguardia, buscando mejorar día a día la producción de granos a nivel nacional, beneficiando de forma directa a los productores agropecuarios.El transporte de maquinariasComo si lo detallado anteriormente fuera poco, el aumento del combustible, llevó a un incremento del flete por kilómetro para el transporte de los carretones. En ese sentido, Carloni marcó que existen empresas de transporte que están cobrando $ 40 por kilómetro, y "esta situación es preocupante debido a que hay mucha demanda de cosecha en distintas zonas del país, incrementando significativamente nuestros costos finales".Sin embargo, el problema del transporte de maquinarias agrícolas no es sólo monetario. La situación vial preocupa y mucho a los contratistas, quienes no consiguen encontrar claridad en las legislaciones vigentes. "Estamos circulando fuera de reglamento por las rutas de nuestro país, ya que las leyes de tránsito nacionales y provinciales no están adaptadas a la medida de las maquinarias modernas que conforman el parque actual de herramientas, es decir que los seguros no nos cubren absolutamente nada, y si ocurriera algún accidente, desapareceríamos como empresarios", cuenta muy preocupado el contratista pampeano Ilardo. Si bien la actualidad del sector es compleja por donde se la mire, durante los últimos días comenzó una nueva campaña, donde se observan pujas entre productores y contratistas por el precio justo del trabajo de recolección de los cultivos de gruesa. El escenario, plagado de incertidumbre, no es otra cosa que el fiel reflejo de un país inestable desde el punto de vista financiero y sin demasiados argumentos adecuados desde los planteos políticos.
