Las economías regionales, entre el estancamiento local y la ilusión exportadora
Las producciones regionales hacen equilibrio entre un deprimido mercado interno y una exportación con retenciones. Para afrontar los elevados costos deberán tener una muy buena cosecha.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/229/0000229881.jpg)
El 2019 llegó con señales contradictorias para las economías regionales. La muy buena noticia que implicó la primera exportación de cerezas patagónicas a China concretada hace 10 días refleja una tendencia que se viene dando con la apertura de nuevos y prometedores mercados globales para los alimentos argentinos. En ese barco están subidas la carne, que apunta a meter cortes de alto valor en el enorme mercado chino; la yerba mate, que desde el mundial de fútbol cuenta con el campeón del mundo Antoine Griezmann como impensado embajador mediático; los limones, que tras un largo culebrón lograron entrar en Estados Unidos, y muchos otros productos que suman millas en el pasaporte. Según la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, "la mejora del tipo de cambio sumada a la mejora de la infraestructura de transporte y logística y la apertura o reapertura de mercados, mejoró la situación de las economías regionales y es esperable que continúe mejorando a comienzos de 2019".Pero la realidad diaria de las empresas indica, en la mayoría de los casos, que este será un año para buscar el empate, con un mercado interno de bolsillos magros y un mercado externo atravesado por el filtro de las retenciones.Clarín Rural conversó con representantes de algunas de las principales economías regionales del país para entender qué se puede esperar del 2019 y encontró más preguntas que respuestas.La producción de maní, un emblema del centro del país, es una de las que dependen en gran medida de la exportación -el 95% se vende afuera- y que con el esquema actual no tienen demasiados incentivos para apostar en grande. Según explica el productor cordobés Guillermo Cavigliasso, 2018 no fue un buen año para el cultivo porque la sequía generó una merma de por lo menos el 30 por ciento en rendimiento y problemas de calidad. Esta campaña, la cosecha promete buenos rindes, pero el área sembrada cayó un 25 por ciento. Mientras tanto, "afuera el maní se sigue vendiendo bien, pero los compradores están stockeados y los precios están planchados con tendencia a una posible baja si se confirma la buena cosecha en la región", comenta Cavigliasso.
