Mirada Agroempresaria
Las fumigaciones que están matando al agro
Hace ya un tiempo que se vienen dando señales de una grieta que parece no tener límites y avanza a paso firme con batallas ganadas y perdidas, de un lado y del otro.
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Esta grieta tiene que ver con el debate sobre la utilización de fitosanitarios y en este sentido, las balas pican cada vez más cerca para el agro de nuestra zona.De un lado de la grieta, los ambientalistas o ecologistas, tienen muchos argumentos más que convincentes para la opinión pública: publicaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la toxicidad y la relación entre ciertos productos como el glifosato y el cáncer. Cuentan con estadísticas de cáncer en distintos pueblos de Entre Ríos, casos reales de enfermedades producto de malas prácticas y en algunos casos muertes, como en el reciente caso de Fabian Tomasi, el joven oriundo de Urdinarrain, que fue el fiel reflejo de lo que estos productos le hacen al cuerpo humano si no se toman los recaudos suficientes. Fabián, justamente oriundo de Urdinarrain, la ciudad señalada por una reciente investigación del CONICET como una de las mayormente contaminadas con Glifosato. El caso de Fabián es movilizador por donde se lo mire y nos hace reflexionar mucho sobre los cambios y recaudos que se avecinan en el actual modelo productivo.Pero pensemos, en esta grieta, de un lado hay informes de instituciones serias, estadísticas, enfermedades comprobadas y muerte. Del otro lado de la grieta, ¿quiénes son los voceros que defienden al productor agropecuario? Que está haciendo el productor para defender el modelo productivo, con qué datos duros cuenta y como se están llevando adelante investigaciones que de alguna manera refuten el gran avance de evidencias sobre los actuales métodos de fumigación y su relación con enfermedades.Desde mi perspectiva estoy viendo a un productor demasiado dormido con el asunto y a las entidades que los representan aun más. Es decir, puertas adentro del sector se sabe que los grandes responsables de los efectos negativos de las aplicaciones de fitosanitarios son las malas prácticas. Un problema que se ha vuelto casi imposible de controlar: el manejo de los bidones, las cargas del producto, el lavado de la ropa de trabajo y las maquinas, etc. El productor debería ser el primero en condenar a aquellos que no cumplen con estos protocolos.Para muchos productores el avance ecologista era una cuestión ideológica que no iba a trascender de algunos artículos periodísticos y debates mediáticos. Mientras tanto seguía con la mirada tranqueras adentro, como de costumbre. Pero las balas de a poco comenzaron a picar más cerca. Primero fue en Rosario, la prohibición del uso del Glifosato en Noviembre del año pasado, luego vino Gualeguaychu, que prohibió el uso de este herbicida en su ejido dejando más de 3000 has productivas fuera de carrera. Ahora se suma la prohibición de 1000 mts para fumigaciones terrestes y 3000 mts para fumigaciones aeras, de las escuelas rurales en toda la provincia de Entre Rios según el fallo de hace unos días del Juez Benedetto. El fallo hizo lugar a un planteo de Agmer (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) y el Foro Ecologista. Está claro que ya no solo son artículos periodísticos.El productor debe avanzar rápidamente sobre ambos frentes, el político y el mediatico. Pero ese avance no debe ser desacreditando a los ecologistas, esa fórmula no sirve. No sirve esgrimir que el raid en aerosol que doña rosa tiene en su casa es más peligroso. Del otro lado los argumentos son cada vez más firmes con lo cual de este lado la respuesta tiene que ser con firmeza. En mi opinión condenando a los responsables de las malas prácticas, asumiendo los errores, pensando en cómo reformular una de las herramientas imprescindibles para la producción de granos, informando a la gente, debatiendo con todos los sectores, dialogando y construyendo caminos viables en base a la información y a la responsabilidad.Las fumigaciones y las malas prácticas están fumigando las bases de un modelo de negocio que ha sido el motor de la economía del país desde la aparición de la siembra directa. El productor debe ponerse a trabajar en esto inmediatamente. Mientras tanto las prohibiciones avanzan, con cada vez más apoyo. Las fumigaciones que se hacen mal, no solo provocan enfermedades y muerte, están matando al agro.
