Mirada Agroempresaria
Los baches del negocio
Flaquezas financieras del segundo semestre y errores más comunes en la financiación de las pymes agropecuarias
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Fines de octubre, principios de noviembre. Estamos atravesando la época del año más flaca para las finanzas de la empresa agropecuaria. Seguramente muchos de ustedes ya comercializaron el total de su producción, ya cancelaron las deudas de la campaña pasada que habían calzado con el producido de la misma y ya invirtieron en la implantación de la gruesa o en la compra de hacienda el capital de trabajo propio o están terminando de hacerlo. Y hoy están mirando el calendario, sacando cuentas, afinando el lápiz, viendo cómo se financia el desfasaje entre los egresos de este momento del año y los primeros ingresos a fin de año, si es que se decidieron a hacer trigo, ese cultivo que nos genera caja en el momento del año en donde más hace faltaUn productor empresario se distingue por la forma en la que financia los baches de su caja, o mejor dicho, la forma en que se anticipa a los baches financieros de la campaña y busca la mejor y más eficiente forma de hacerles frente, de que no lo sorprendan, de que la gestión del negocio no se distraiga por cubrir obligaciones inesperadas con negociaciones de último momento y con condiciones totalmente perjudiciales para la rentabilidad de la empresa.La planificaciónLa planificación es la mejor aliada para anticiparse a todos los baches de la campaña y el presupuesto financiero, la mejor herramienta para planificar el flujo de caja. El problema no es la inexistencia de presupuesto financiero, todos los productores lo hacen, de lo contrario su permanencia en el negocio no pasaría de una o dos campañas, el problema es de que manera elaboran el flujo de fondos que va a servir como apoyo a la estrategia financiera de la campaña. Muchos productores descansan en su "calle" y no le dedican unos minutos al Excel. Saben, que todos los años más o menos se necesita plata en más o menos los mismos momentos que el año anterior, y en eso la actividad agropecuaria, al ser estacional y cíclica colabora de manera peligrosa al desarrollo de tal vicio.Los peores enemigosPara aquellas pymes agropecuarias que no tienen una planificación financiera ordenada existen dos instrumentos muy peligrosos, en los cuales es muy fácil entrar, nos solucionan un problema urgente que es la cancelación de una obligación pero nos traen un problema mayor, en el cual podemos quedar atrapados, con costos muy altos para la empresa. Se trata de los cheques diferidos y los acuerdos de descubierto.El cheque diferido es un medio de pago muy utilizado en la mayoría de las operaciones comerciales, generalmente es la primera herramienta de financiación de muchas pymes. Se parte del supuesto de una cobranza con fecha cierta y posteriormente se calzan los vencimientos de los cheques con el ingreso futuro, producto de las cobranzas planificadas. El problema surge cuando se corta la cadena de pagos o mi estimación sobre la performance del negocio dista mucho de lo que termina siendo en realidad y ahí comienzan las decisiones más difíciles. Se juntan los vencimientos de los cheques con las necesidades de capital del negocio y muchas veces me veo obligado a decidir entre una u otra. Si cubro los cheques, mi reputación comercial no se dañará pero seguramente tuve que desfinanciar mi negocio para hacerlo, negociar refinanciación con proveedores y hasta diferir el pago de sueldos, con las consecuencias del caso.A esta altura el lector podrá decir, si los clientes comienzan a diferirme pagos voy a tener problemas tenga planificación financiera o no. Lo cual realmente es así, pero dependiendo de cómo haya financiado mi crecimiento, dependerá de cuan profundo sea el daño.En segundo lugar una herramienta muy peligrosa para las pymes sin planificación financiera son los acuerdos de descubierto. En este caso se trata de pymes que tienen algún tiempo más en el negocio, dado que han podido acceder a una línea de crédito bancaria. El problema más frecuente surge cuando se confunde una necesidad cierta capital de trabajo con un desfasaje de caja temporal. Y como distingo uno del otro? Bueno, un desfasaje puede ser de 30 días hasta como mucho 90 días. Cuando el desfasaje excede esos plazos y tuve la precaución de planificarlo con anticipación debo financiarlo con un préstamo. Porque? Y bueno, el préstamo tiene una fecha cierta de cancelación, lo cual me obliga a planificar la misma y a destinar los fondos correspondientes, en cambio el acuerdo de descubierto al no tener una fecha de cancelación cierta y al estar ahí disponible sin papeles ni trámites previos para tomarlo por completo, constituye la peor de las tentaciones para las pymes en crecimiento. Ante el primer bache financiero echamos mano al total del descubierto y muy frecuentemente nos pasa que no lo podemos cancelar más, porque los fondos que utilizaríamos para dejar la cuenta en cero los estamos utilizando para financiar el crecimiento de mi negocio con lo cual entramos en un espiral irreversible que cuesta regularizar y es muy costoso para la rentabilidad del negocio.La peor situación se da cuándo se combinan la financiación del crecimiento en base a cheques diferidos y un límite de sobregiro utilizado totalmente. Porque el espíritu del acuerdo de descubierto es financiar un desfasaje puntual, por ejemplo cubrir un cheque cuando no tengo fondos suficientes para tal fin. Si tengo el acuerdo tomado, no tengo un salvavidas que me permita salir de ese cuello de botella financiero.La errónea utilización de un acuerdo de descubierto en parte es culpa de las pymes que tienen esa tentación al alcance de la mano, entran y no pueden salir. Pero también es culpa de los bancos, que no exigen que este instrumento se use como corresponde, entrando y saliendo, calzando un bache financiero con una cobranza cierta, pidiendo la cancelación de los mismos según las fechas estipuladas en la aprobación crediticia.Gonzalo De [email protected]
