Marta Burruchaga, su viaje a Minnéapolis (2ª entrega)
En esta segunda entrega, Marta Burruchaga nos comenta el viaje que realizó a Estados Unidos en el presente año, para visitar a su hija Natalia y a su hermosa familia quienes residen desde hace 2 años en Minnéapolis, Estado de Minnesota. En esta oportunidad buscó la fecha precisa para estar junto a ellos en el nacimiento de Tomás.
El 18 de abril arribé a Minneàpolis, esta linda ciudad americana cuyo nombre significa "mini" del siux: agua, polis: ciudad, bien llamada la ciudad de los lagos; tiene casi 10000, alrededor de 20 muy grandes como El Lago Superior, el Minetonka... al que fui varias veces pues como todos los lagos de allí tienen muchos lugares de esparcimiento, restaurands, complejos turìsticos, hermosas playas. Su paisaje natural es asombroso, allí no hay contaminación, todo es muy limpio y ordenado.Reencontrarme con "mis amores" en el aeropuerto fue emocionante; la primera que corrió: ¡Sofia! - "¿Abuela, me trajiste el libro de Bebesaurio?". Allí mismo tuve que abrir el bolso de mano para satisfacer su pedido. Demás está decir que en el trayecto hasta la casa tuve que empezar a leérselo. Nati, hermosa en su último tramo de embarazo, que gracias a Dios iba a compartir, y Hernán contento por verme llegar bien a destino.Con toda la primavera en flor, el 10 de mayo, alas 16,05 hs, y con 3,650 kg., nació Tomás, este gordito hermoso, (muy parecido a su tío Martín). Sofía lo recibio con mucho amor, aunque no salìa de su asombro. Aquí comenzó la etapa de mayor trabajo: volví a cambiar pañales, preparar mamaderas...y, por supuesto cocinar todos los dias, mediodía y noche, (vale decir que muchas veces salíamos a comer afuera), subir y bajar escaleras 20 veces al día; todas actividades que hacía con alegria: estaba junto a mi hija. No faltaron las caminatas por las calles del barrio con dos cochecitos cuando Sofía se cansaba; las idas a los parques con juegos por las tardes, ¡infaltable EL MATE! Por suerte se consigue yerba de exportacion. En junio: mudanza; casa nueva que compraron los chicos, se quedan a vivir allí. El barrio es hermoso, casas muy bonitas y con mucho espacio verde, árboles y jardines. Quedé asombrada por la calidez de los vecinos, quienes se acercaron a darles la bienvenida, algunos con bandejas de galletitas y tarjetasEn esos meses es pleno verano, temperaturas de hasta 39°; a las 5 de la mañana amanece y recién a las 21 y 30 anochece. Muchas veces era preferible no salir pues el clima es muy seco y el sol abrasador, en especial cuidando del más pequeño,Tomas. Nuestras salidas eran por lo general a los centros comerciales. Esta ciudad posee el shoping más grande de América: el Mall-Of_American, no se alcanza a recorrer en un día. Cuenta en su interior con un Parque de Juegos inmenso que pueden disfrutar grandes y chicos en cualquier época del año, calefaccionado o refrigerado según la estación, teniendo en cuenta que en invierno las temperaturas son muy bajas pudiendo llegar hasta -30°. Por las noches de este verano pude ver con mi nieta un cielo hermoso tan lleno de estrellas que me recordaron mi niñez en el campo...Y bueno... llegó el 6 de agosto, con mucho pesar emprendo mi regreso dejando un poco de mi corazón allí, pero con alegría pues acá me esperaban ansiosos Martín, Daniela, Juli y Juan, mis otros amores... Eso sí, el 10 de mayo de 2013, si Dios quiere, iré nuevamente para festejar el primer añito de mi nieto menor.
