Presentaron el Instituto Vier
Los Corrales Vier (ex Chacra La Paula) en la zona de las siete colinas, Victoria, fue el escenario elegido para la presentación del Instituto Vier, espacio que busca favorecer el desarrollo de la industria vitivinícola en suelo entrerriano.
"Hoy es un día histórico para nosotros, para nuestra vitivinicultura" resaltó Ruben Tealdi, uno de los pioneros que iniciaron la plantación de vides en Entre Ríos, al anunciar la formación del Instituto la cual era "una idea que teníamos hace tres años, la que obedece a una mirada del devenir promisorio que tiene la vitivinicultura entrerriana".El INTA se adhiere a la celebración, "al ser una gran noticia para la provincia, sobre todo para la zona de Victoria" resaltó el Dr. Oscar Valentiluz, director del Centro Regional Entre Ríos del INTA. "Estos nuevos emprendimientos llevan a lo que nosotros concebimos como una nueva ruralidad, con nuevos actores que empiezan a producir un tipo de actividad que no era común en la zona. Hemos colaborado desde los comienzos desde el INTA a través de la Agencia Victoria".El Instituto Vier tiene por objeto favorecer el desarrollo de la industria vitivinícola en la provincia, los motivos que gestaron la idea de su conformación, según Tealdi, es poder fomentar la práctica dentro y fuera de la provincia, pero además pensando en una base de importancia como es la formación. "Es muy importante la formación de nuestros técnicos, poder inducirlos a la vitivinicultura, entusiasmarlos con el sector; además generar nuestra gente de laboreo para cultivar, que requiere mucha práctica. Hoy es el primer escalón, el puntapié".Acerca de los requerimientos que tiene esta pujante actividad desde el punto de vista agronómico, el Dr. Valentiluz explicó: "Es una actividad un poco compleja, tuvo una época de florecimiento en nuestra provincia, pero tuvo numerosas enfermedades y situaciones que la sacaron del mercado. En esta etapa, hay un importante progreso en la ciencia y tecnología, inclusive nosotros a través de INTA tenemos un programa nacional de vid que se encuentra en Mendoza, donde hay técnicos especializados que podrían colaborar en esta etapa. Podrían ayudarnos fundamentalmente en aquellos problemas que van surgiendo al ser una nueva actividad".La vitivinicultura "es una actividad que permite ofrecer la producción de vino, como observamos en este establecimiento, pero además al turismo rural. Son dos ejes que ayudan mucho al desarrollo local, en eso el INTA está muy involucrado" señaló el director del Centro Regional Entre Ríos del INTA.Por su parte, Tealdi resaltó: "Arrancamos en este sector desde la pasión y entusiasmo. La sustentabilidad de esta práctica se la da el turismo. Es un noviazgo perfecto entre la vitivinicultura y el turismo".Con sello InternacionalEl encuentro contó con la presencia de la presidente de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), la mendocina Claudia Quini, acompañada por la directora de la filial Rosario del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Felisa Sabattini.Pisando suelo entrerriano por primera vez, la Dra. Claudia Quini comentó que la organización que hoy representa "es un organismo científico y técnico intergubernamental que fija estándares internacionales, es decir normas que son adoptadas por los países miembros del organismo, como es el caso de Argentina junto a 45 países. Estas normas propician la mejora de la producción, para poder complacer al consumidor y para que la vitivinicultura se desarrolle equilibradamente en el mundo".La historia de la vitivinicultura en Entre Ríos comienza en el siglo XIX, pero en la década de 1930 se prohibió la producción de vinos fuera de Cuyo, los viñedos entrerrianos, entonces de gran prestigio fueron arrasados. Con la reaparición de la democracia, a mediados de 1980, por iniciativa del entonces senador nacional Augusto Alasino se levantó la prohibición, lo que dio lugar a un lento pero permanente resurgimiento de los vinos entrerrianos."Se ha retomado una historia, ya que Entre Ríos tuvo hace prácticamente un siglo atrás una historia vitivinícola. Nuestros ancestros trajeron la cultura europea vitivinícola, pero por políticas agrícolas de aquellos momentos decidieron que no era la región adecuada para producir vid, como también decidieron que Cuyo no es una región para producir trigo" señaló la titular de la OIV ."Entre Ríos tiene un potencial muy grande, se han desarrollado con otros cultivos típicos de la región y haber retomado esta producción, a partir del entusiasmo de estos pequeños productoresm me alegra poder hablar de la diversidad que tiene nuestro país" resaltó y agregó que "es el desafío que tenemos que aprovechar, la nobleza de la vid para mostrar estas producciones regionales" destacó Quini."Argentina es una zona que, por las características geográficas, es un gran triangulo que tiene todo tipo de climas y terruños. Y tiene una planta de vid que se acostumbra a esos terruños" expresó la Lic. Felisa Sabattini. En cuanto a las zonas más aptas para producir vid, Sabattini resaltó que la región de Cuyo, ya que "tiene mucha insolación y poca lluvia; pero hay alternativas como es el caso de Entre Ríos".La representante de la organización internacional, OIV, acompañó a los pequeños emprendimientos en suelo entrerriano y al Instituto de la Vitivinicultura, al entender que "esta organización internacional que presido en nuestro país es muy inclusiva y me pone contenta poder decir que hay regiones en el mundo que son parecidas a Entre Ríos y que tienen muy buenos productos como algunas zonas de Francia".Con la formación del instituto "ayudaremos en la transferencia de conocimientos, ya que somos un organismo científico y técnico donde se llega a la norma de referencia internacional. Este acercamiento de la organización con todos los medios científicos y las publicaciones, posibilitará al productor entrerriano hacer su producción con una base seria, consistente y con conocimiento científico para que los resultados sean bueno y el objetivo se cumpla" indicó Quini.La OIV es una organización mundial con sede en París, creada durante el siglo pasado, en la cual participan prácticamente todos los países productores de vino a través de representantes oficiales de cada uno de ellos.La directora de la filial Rosario del Instituto Nacional de Vitivinicultura, explicó acerca de las características que debería lograr un vino entrerriano: "No tiene gran cantidad de acidez, su graduación alcohólica llega a ser interesante, puede faltarle un poco de color. Hay que empezar a elaborarlo, buscarle el cuerpo, el aroma, ver de qué manera le robamos a esas uvas todo eso que tiene para depositarlo en el vino, lo que ya hace la mano del hombre".La confirmación del Instituto "es algo realmente muy interesante para la zona, porque va a agrupar voluntades lo que significa mucho esfuerzo, transmisión de cultura, experiencias. Si es bien organizado y con el mismo entusiasmo, puede sumar más gente para aportar a la vitivinicultora local" señaló Sabattini.
