Se fue una gran Profesora de Danzas, falleció María Inés Rebossio
El domingo pasado, al anochecer, nos dejó María Inés Rebossio, una excelente y cálida profesora de danza, un ser humano maravilloso, de exquisita sensibilidad, que supo no sólo ser Maestra de la danza, sino también compartir sus saberes, sus experiencias y ayudar a crecer a los que le acercaban inquietudes.
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Cultivó la danza clásica, el folklore, el tango, el contemporáneo, pero más allá de la fría técnica, transmitía su espíritu, esa necesidad de humanizar, de poner sentimientos a flor de piel en cada movimiento corporal.
En una de las charlas (año 2015) que mantuvo El Debate Pregón con ella nos comentó: “-Hace 38 años que estoy dedicada a la danza. Estudié con la Prof. Monona Ojeda, luego estuve 11 años en Buenos Aires, primero con Lisu Brodsky, más adelante con Roxana Grinstein, en jazz con Noemí Coelho y Rodolfo Olguín; ahí tuvimos la oportunidad de recorrer toda la Argentina y se me presentó la ocasión de viajar a España para bailar en el Festival de Cádiz. Luego estuve 4 años en México, lo recorrí con el Ballet Teatro del Espacio y estoy hace 16 años trabajando en Gualeguay.
Con respecto a su trabajo en Gualeguay, Inés nos dice: -“Cuando puse la Academia tenía dos nenas en clásico y 3 en contemporáneo, o sea que en total cinco; obvio, nadie me conocía. ¿Qué hacía en el resto del tiempo?, tomaba la bicicleta, el mate, la lona, un libro y ¡al parque! Era lo que quería en ese momento después de vivir en ciudades tan grandes; quería río, pasto y, si era posible, una vaca. Luego creció la Academia, entre grandes y chicos llegué a 24 personas. Con ellos me largué al primer espectáculo combinando la danza clásica y la contemporánea…
…“Siempre le digo a los papás que la danza clásica tiene que ver con el cuerpo, el mirarse permanentemente al espejo, lo que es muy difícil, el aceptarse, porque seguro que se ven feas si están muy flacas, o si engordaron, si se peinaron mal”, comenta I. Rebossio, para luego agregar: “Estar frente a un espejo y levantar la mirada y mirarse, es muy fuerte. A mí me pasó en el Teatro San Martín, bailaba mirando para abajo, hasta que mi profesora me llamó la atención y tuve que hacerlo, fue muy fuerte, hasta que me acostumbré, me acepté.”
… La niña no sólo debe saber danza clásica, sino ser educadas en el trato, en los modos, en el vestirse, en la prolijidad, en el hablar bien.”… “En lo que respecta al cuerpo, no soy de las profesoras que exigen que estén más flacas, no me meto con eso. Si veo algún problema de alimentación, hablo con la mamá; nunca hablo del tema con la niña. Siguiendo con la formación, las “peques” aprenden a mirarse, pasan de a una, hacen giro y pose, ¡divinas!; a veces les sale la modelo y otras, la bailarina. A las más grandes les hago hacer coreografías, crear personajes y surge la mala, la buena, la princesa, la dulce… He aprendido mucho de ellas. Observo, intuyo lo que necesitan, pero la enseñanza, la palabra va para todas.
Hay que leer mucha psicología, y enriquecer la experiencia basada en la observación constante y en la certeza de que se debe seguir aprendiendo del otro y de las distintas circunstancias toda la vida.”
María Inés Rebossio ya descansa, mientras el dolor cruza por el alma de todos los que tuvimos la suerte de conocerla, más aún de sus familiares y de los que trabajaron con ella, los que recibieron su rica enseñanza de técnica y calidez humana.
¡Hasta siempre profesora María Inés Rebossio!
Graciela Saavedra