Soja: Cosecha positiva, pero ecuación negativa para el productor
La cosecha en Entre Ríos concluyó con un rinde de 24,6 qq/ha. El balance productivo para aquellos que siembran hasta 300 hectáreas es negativo, ya que el gasto total para el funcionamiento de la empresa fue de 28 qq/ha sin arrendamiento.
La recolección de los lotes sojeros en la geografía entrerriana concluyó con la obtención de un rinde promedio de 2.463 kg/ha, detectándose una variación positiva de 170 kg/ha (7,4%) al compararse con lo registrado el año pasado, tras recolectar un volumen total de 3.355.000 de toneladas en lotes oleaginosos de todo el ámbito provincial.Estos datos surge del último informe elevado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos a través de su sistema de información agrícola, donde se consignaron los números finales de producción de la oleaginosa en la campaña 2013/14. Concluyó la cosecha de soja con una superficie trillada de 1.363.200 hectáreas, lo que representó un crecimiento del 2,5% con respecto al ciclo 2012/13 (expansión de 33.300 hectáreas)."La mayor cantidad de hectáreas destinadas a la oleaginosa, el buen nivel de rendimiento logrado y el hecho de que no hubo mayores inconvenientes en la trilla arrojó como resultado una producción de 3.355.000 toneladas; generándose un crecimiento del 10,2% en base a lo informado en el ciclo anterior" consignó el Siber.Según los datos de la bolsa entrerriana, el ciclo 2013/14 es la segunda mejor cosecha de los últimos 14 años, ubicándose en primer lugar el ciclo 2009/10 período que registró una marca máxima de 3.554.684 toneladas.Los ingresos del productor"Los ingresos del agricultor están estrechamente relacionados al rendimiento alcanzado por hectárea, al precio que se fija la cotización de los granos y a los costos de producción" destaca el reporte. Por lo tanto, "la producción agrícola está altamente influencia y afectada por factores climáticos (que la mayoría de las veces son incontrolables como por ejemplo la ocurrencia o no de precipitaciones en el período crítico o de máxima necesidad hídrica del cultivo) y sus efectos ejercen presión sobre los precios que recibe el productor. Es además una producción caracterizada por su alto riesgo e inversión inicial y además su bajo retorno financiero, lo cual la hace muy vulnerable si dentro del marco político no se le brinda el apoyo debido".En cuanto al clima, según destaca el Siber, "la campaña 2013/14, si bien el Pacífico Ecuatorial se mantuvo en un estado "Neutro" (lo cual no es lo ideal para obtener máximos rendimientos en la soja como cuando se presenta un "Niño"); se presentaron abundantes lluvias hacia fines de enero y principalmente en febrero resultaron claves y aportaron el agua suficiente para que la oleaginosa logre buenos rendimientos".El rendimiento promedio de la soja en la provincia de Entre Ríos se ubicó en 24,6 qq/ha, lo cual es superior al valor promedio de los últimos años que se posiciona en 22 qq/ha aproximadamente. En este sentido, el informe analiza que para el funcionamiento, "la empresa agrícola debe afrontar diversos gastos, los cuales presentan variaciones que dependen de la escala productiva".En ese marco, la Bolsa entrerriana se interroga: ¿Todos ganan? Y para brindar una respuesta certera, realiza un análisis detallado de los diferentes estratos o escalas productivas y sus respectivos gastos de operatividad en la provincia. "Una encuesta realizada oportunamente da cuenta de que el 60% de los productores agropecuarios entrerrianos pertenecen a la categoría de productor medio, es decir aquel que produce en una superficie que oscila entre las 300 y 500 hectáreas (dentro de las cuales hay superficie propia y arrendada). En general estas empresas son familiares, donde el jefe de familia cumple las funciones de empleado, administrador y gerente de la empresa, cuya principal actividad e ingreso es la producción de cereales y oleaginosas, en donde la soja por factores nacionales e internacionales se ha convertido como la principal fuente de ingreso"."Un 18% cultiva entre 500 hectáreas y 1500 hectáreas y un 22% supera esta superficie. En este último estrato encontramos los grandes productores, pooles de siembra y grandes estancias" enfatizó.Gastos o egresos productivosEn el informe, el Siber describe los gastos a los que debe hacer frente cualquier empresa agrícola, considerando una superficie productiva de 300 hectáreas, 500 hectáreas y 1.500 hectáreas, sin tener en cuenta el valor del alquiler de la tierra. "Esta situación no es la más común en la provincia ya que según estudios realizados por el INTA el 60% de la superficie sembrada en Entre Ríos es arrendada" señala.Labores: Incluye las operaciones realizadas con la maquinaria agrícola tendientes a la siembra, fertilización y aplicación de productos fitosanitarios.Insumos: Dentro de este ítem se encuentran los bienes necesarios para la producción agrícola (semillas, cura semillas, fertilizantes, fungicidas, herbicidas, coadyuvantes, etcétera).Cosecha y Comercialización: Abarca los gastos efectuados en la cosecha (gastos generados por la cosechadora), fletes, acondicionamiento del grano (secado y mermas) y comisiones generadas por las ventas.Arrendamiento: es el costo de alquiler de un bien inmueble, tomándose como precio promedio en Entre Ríos 7 qq de soja/ha/año.Gastos de estructura: Los gastos de estructura, o indirectos, son aquellos que un establecimiento tiene sin importar qué actividades realiza, o en qué superficies se realizan (gastos de administración, movilidad, sueldos y aportes patronales, pago de servicios a terceros contador, ingeniero agrónomo, impuestos)El Siber precisó sobre la relación entre el costo productivo y el rendimiento promedio de la campaña, por lo que indicó que "solo los productores que siembran entre 500 hectáreas y 1.500 hectáreas logran obtener los quintales necesarios para salvar los gastos de la empresa y los costos de producción".A su vez, agrega que si a estos resultados se le suma el gasto que ocasiona el arrendamiento de la tierra (entre 5 qq y 12 qq, según zona con un estimado de 7 qq promedio) los costos aumentan sustancialmente quedando muy por encima del rinde provincial promedio de la última campaña.Balance de la empresaDe lo analizado, la Bolsa entrerriana deduce que el balance productivo para aquellos productores que siembran hasta 300 hectáreas es negativo, ya que el ingreso se situó en 24,6 qq/ha; mientras que el gasto total para el funcionamiento de la empresa fue de 28 qq/ha sin arrendamiento y 35 qq/ha pagando el alquiler de la tierra. Por lo tanto, existe un déficit el cual es financiado a través de préstamos bancarios o por medio de acopios, cooperativas, etcétera.Ante esta situación "el productor debe recurrir a diferentes manejos que le permitan equilibrar el balance, por un lado no realiza el ahorro necesario para la amortización de la maquinaria, lo cual trae como consecuencia que llegado el momento de efectuar la compra por el desgaste se encuentre descapitalizado. Por otra parte, trata de reducir los gastos de comercialización, evitando eslabones, lo cual genera el problema de la distorsión de los precios; como así también aplicar un paquete tecnológico inferior al recomendado. Esta situación además impacta en el ingreso mes a mes del productor y su familia para cumplir con los mínimos requerimientos para la vida diaria".Otra consecuencia que reporta el Siber, es el hecho de un riesgo futuro de no encontrar el financiamiento para los siguientes ciclos productivos, ya que las empresas agropecuarias que suelen financiar al productor no reciben el tonelaje necesario de granos para su normal funcionamiento. Esta problemática no es igual para aquellos agricultores que se mueven en el segmento de medianos a grandes productores.
