Mirada Agroempresaria
Vacas y Pasteras, la ganadería sustentable de Uruguay
En los últimos años la actividad agropecuaria tradicional viene sumando cada vez más demandas sobre cuestiones de sustentabilidad ambiental. Rosario y Gualeguaychu picaron en punta empezando a debatir la prohibición del glifosato (Rosario llego a prohibirlo pero tuvo que retroceder por ser una medida con poco sustento técnico), por otro lado un informe del CONICET habla de que en la ciudad de Urdinarrain existe una de las mayores concentraciones de glifosato del mundo.
Más allá del debate técnico, necesario para despejar todas las dudas de un lado y del otro de la tranquera, lo cierto es que la opinión pública esta hackeada por una ola de información negativa sobre los sistemas productivos actuales, desde la consolidación de la siembra directa para acá.Otra de las producciones que de a poco comienza a ser cuestionada en la agenda mundial de la cuestión ambiental es la ganadería tradicional. Según un informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, la producción de bovinos de carne es una de las principales responsables de la generación de Gases de Efecto Invernadero (GEI) señalado como uno de los que más influyen en el calentamiento global. La segunda causa que más influye en la generación de GEI según el informe es la deforestación de tierras forestales convertidas en pastizales (también asociada a la ganadería)Ante esta problemática, Uruguay, país en donde la ganadería es una de las principales actividades productivas del país, parece haber encontrado el camino hacia una ganadería sustentable, de la mano de una industria que también viene muy cuestionada por su impacto ambiental, las pasteras.En un paper publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo titulado "Ganadería Climáticamente Inteligente. El caso de Uruguay" el autor comienza diciendo que la Ganaderia ha sido puesta en el banquillo de los acusados por la emisión de GEI y menciona un paper de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y agricultura), además menciona que también le juega en contra efectos sobre a degradación del suelo y la deforestación.Por otro lado las pasteras, han sido parte de un plan estratégico productivo del país vecino para el cual se viene preparando desde hace décadas. La producción de pasta de celulosa es tan importante en Uruguay que ya ocupa el segundo lugar después de la carne vacuna en las exportaciones de ese país.El problema es que empiezan a aparecer algunas limitaciones de tierras para la forestación dada la predominancia de la producción ganadera. Esto ha llevado a las pasteras a desarrollar planes de fomento para la forestación de tierras ganaderas, permitiendo al propietario generar un ingreso adicional, ya sea en el corto o en el largo plazo, dependiendo del arreglo y del contrato, es decir si es por aparcería o por arrendamiento tradicional.Pero lo más significativo es lo que ha rescatado este paper del BID, encontrando mayores beneficios que los económicos de estas asociaciones y aca es en donde aparece la cuestión ambiental. Según estándares del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climatico (IPCC) sobre la cantidad de CO2 que una especie de árbol es capaz de absorber, la Corporacion Nacional Forestal de Chile estableció que de las especies plantadas en ese país, la que tiene mayor rendimiento es el eucalipto.Así es como las tan cuestionadas pasteras, en busca de un abastecimiento de materia prima más sustentable en el tiempo, se han lanzado a generar acuerdos con ganaderos para forestar sus campos con eucaliptos, los cuales, morigeran las emisiones de GEI por parte del rodeo de cada establecimiento. Este esquema silvopastoril , nacido de una necesidad productiva de las pasteras, hoy es rescatado por diversos estudios como el camino hacia una ganadería sustentable [email protected]
