El Mundial y el Día del Padre reavivan las esperanzas de los carniceros ante la caída histórica del consumo
Con el consumo de carne vacuna en su nivel más bajo en 20 años, los comerciantes confían en que los eventos sociales y la estabilización de precios impulsen una recuperación en los próximos meses.
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El consumo de carne vacuna en la Argentina tocó su piso más bajo en dos décadas, con 47,5 kilos por habitante al año según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) correspondientes a mayo. Sin embargo, carniceros y productores confían en que el invierno, el Día del Padre, el Mundial de fútbol y el posterior Día del Amigo activen una recuperación en la demanda de cortes tradicionales.
Así lo confirmó el productor ganadero y propietario de una reconocida carnicería de Paraná, Emanuel Satler, quien señaló que el mercado empieza a mostrar señales de estabilización. "La carne nominalmente no subió de precio. Es más, en los mercados incluso bajó", afirmó, aunque aclaró que esa reducción no siempre llega de manera inmediata al consumidor, ya que los distintos eslabones de la cadena suelen absorber parte de la variación. Las bajas, según explicó, se observan en cortes puntuales y pueden rondar entre un 5% y un 10%, muchas veces bajo la forma de ofertas de fin de semana para mover stock.
Actualmente, en su comercio el kilo de asado de novillo se ofrece a $15.000 y el de ternero a $20.000, mientras que otros cortes mantienen valores relativamente estables.
El fútbol y las reuniones como motor
Para los comerciantes del sector, el calendario de eventos sociales es un factor clave. Satler reconoció que las ventas de asado venían bajas por el adelanto del frío, que impulsó productos como el locro. "Volvimos a niveles de venta de patita, huesito y cuerito que hacía varios años no se veían", comentó. Pero el panorama comenzó a cambiar: "El fútbol, los festejos, el Día del Padre; todo eso empuja nuevamente al consumo de asado", indicó.
El cerdo encontró un techo
Uno de los datos más llamativos del mercado es la desaceleración del cerdo, que había ganado terreno frente a la carne vacuna en los últimos años por la diferencia de precios. "Lo que vimos este mes es que se planchó la venta de cerdo. No es que bajó, pero dejó de crecer como lo venía haciendo", explicó Satler. Según el comerciante, la estabilización de los valores vacunos y la preferencia histórica por el asado explican el cambio: "El que no compraba carne vacuna se iba al cerdo. Pero ahora que la carne dejó de subir, la gente vuelve a migrar a algunos cortes vacunos cuando puede".
Actualmente el pechito de cerdo ronda los $8.900 por kilo, la pulpa los $9.900 y la costeleta los $7.900, valores que continúan muy por debajo de los cortes vacunos equivalentes.
Perspectivas del sector
Desde el punto de vista productivo, Satler destacó que existe una importante oferta de hacienda terminada proveniente de los feedlots, con niveles de ocupación prácticamente completos, lo que garantizaría buena disponibilidad de ganado para faena en los próximos meses. No obstante, advirtió que en el segmento de cría e invernada muchos productores continúan reteniendo animales debido a las buenas condiciones forrajeras y a las perspectivas climáticas favorables vinculadas al fenómeno de El Niño. "El productor retiene porque tiene pasto y porque ve buenas perspectivas hacia adelante", explicó.
En ese marco, sintetizó el momento del mercado: "Se detuvo la tendencia que venía favoreciendo al cerdo y perjudicando a la carne vacuna. Hoy pareciera que el consumo de carne encontró un piso y los precios comenzaron a equilibrarse".