La historia de De la Cruz en River: ilusión, lesiones, murmullos y respaldo
Desde su llegada a mediados del 2017, De la Cruz ilusión casi tanto como decepcionó. Sin embargo, Gallardo nunca le soltó la mano y lo bancó muchísimo. Ante Vélez jugó el partido que tanto se esperaba de él luego de 37 partidos de pruebas en general fallidas. Ahora esperan que sea su punto de partida.
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El medio hermano de Carlos Sánchez, Nicolás De la Cruz, llegó sobre el final de la pretemporada del invierno del 2017. A modo de apuesta junto a otro joven uruguayo, Marcelo Saracchi. Los 3 millones de dólares por el 30 por ciento del pase fueron todo un síntoma de las ganas de Gallardo de tenerlo y por eso la negociación larga y con contramarchas acabó en buen puerto para River."Tiene un arranque a lo Pity" le dijeron a este Diario en ese momento desde el cuerpo técnico y agregaron: "Las dudas tendrán que ver con la adaptación, debe decidir mas rápido". En ambas razones tuvieron razón, pero la negativa acabó tapando, hasta ayer, a la positiva. Pasaron 37 partidos, 20 de titular y 17 de suplentes, 1970 minutos en cancha, dos lesiones y 1 gol para que por fin tenga una actuación influyente y destacada.Pero antes del gran partido ante Vélez de titular jugando en la misma zona donde solía deslumbrar el Pity, por la banda izquierda, De la Cruz tuvo una travesía compleja. Todo se inició con un arranque que fue promesa pero con el tiempo, entre lesiones y falta de adaptación, acabó siendo dudas y más dudas, al punto que fue uno de los jugadores que bien pudo irse a préstamo en este mercado de pases. Pero Gallardo lo respaldó.Primer dato que no puede pasar desapercibido: lo hizo debutar en un amistoso ante Boca en setiembre del 2017 y a los pocos días lo mandó al campo de juego de titular ante Defensa, pero el pibe se lesionó aunque aquellos 42 minutos le bastaron para la ilusión. Tuvo otro buen partido ante Atlético Tucumán y con ese despegue inicial jugó los 12 partidos finales de la temporada incluyendo las calientes semis ante Lanús y la final de la Copa Argentina.Por aquellos tiempos le decía a Popular: "Cuesta adaptarme al fútbol argentino, antes tenía unos segundos para pensar, ahora no podes, tengo que aprender a saber que hacer antes de recibir el pase porque enseguida tenes la marca encima, lo estoy trabajando porque vengo de un fútbol donde todo es un poco más lento". Eso lo vivía en carne propia incluso en los entrenamientos dónde decenas de veces recibió los gritos del DT.
