Schwartzman: “En la cancha, a Nadal y a Federer los respeto menos que antes"
El Peque reconoció, igualmente, que a los dos grandes tenistas “nunca se los baja completamente del pedestal, en especial adentro de la cancha, por todo lo que hacen ahí”.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/309/0000309191.jpg)
Diego Schwartzman sale de la sala de prensa del Argentina Open, después de una distendida charla con periodistas de diferentes medios, y se encuentra con un par de fanáticos que le piden posar para unas selfies. Él estrecha varias manos, sonríe para las cámaras y luego encara hacia el sector VIP, donde más tarde jugará un mini-partido de fútbol-tenis con Horacio Zeballos, el croata Borna Coric y Mariano Zabaleta, vicepresidente de la Asociación Argentina de Tenis. En el camino, se cruza con varios conocidos a los que saluda afectivamente y con algunos fanáticos más que le desean éxitos en el torneo y le roban más fotos.Su presencia no pasa desapercibida en el Buenos Aires Lawn Tennis. Y es que el Peque -que debutará este jueves en el certamen ante Federico Delbonis- es un verdadero ídolo de los argentinos amantes del tenis. Y afianzado entre los mejores del mundo desde hace ya varias temporadas, se transformó también en una figura del circuito, querido por el público y respetado por sus colegas/rivales, que cada vez que hablan de él alaban su tenis, pero también su forma respetuosa de ser dentro y fuera de la cancha. El porteño disfruta de ese bien merecido "status", pero no deja que la buena fama lo haga perder de vista su objetivo."Que los mejores jugadores del mundo hablen bien de mi juego es un detalle muy lindo. Y que me reconozcan además por ser un buen competidor y una buena persona también. A mí me pasa también con otros jugadores, a quienes admiro y a los que trato de tomar de ejemplo. Siempre intento ser lo más respetuoso y responsable posible. Pero ese reconocimiento no deja de ser un detalle. Todo eso tiene que ir acompañado de un buen tenis y de hacer las cosas bien adentro de la cancha", reflexiona el número 14 del mundo.Schwartzman se metió en el top 20 por primera vez en febrero de 2018, año en el que llegó a estar 11°. Y aunque desde entonces tuvo algunos altibajos -el año pasado, por ejemplo, estuvo algunos meses fuera de ese grupo-, ya tiene su lugar entre los mejores. Y eso para él no es solo el resultado de su propio trabajo."Todo eso habla muy bien de mi equipo, de la gente que me rodea, que está conmigo y me mantiene sano y compitiendo de la mejor manera. Yo después entro a la cancha y trato de hacer las cosas bien, pero ellos son tan responsables de este presente como yo", reconoce, dándole crédito a su entrenador Juan Ignacio Chela y todo su grupo de trabajo.Schwartzman jugó el domingo pasado la final del ATP de Córdoba, en la que cayó ante el chileno Cristian Garín. En la ceremonia de premiación, el campeón aseguró: "El Peque es un gran ejemplo para mí. Lo vengo siguiendo desde hace años y me enseñó muchas cosas". Para el argentino, ese "rol" de modelo de jugadores más jóvenes es algo nuevo a lo que aún no se acostumbra."Me cuesta que me vean en esa situación. Las palabras de Cristian en Córdoba fueron muy lindas, me halagó mucho y me pone contento que un jugador joven, con el nivel que tiene él, diga eso sobre mí y me tenga como "referente" en algunas cuestiones deportivas. A la vez me cuesta y no entiendo por qué me ponen en esa posición. Pero si me ven de esa forma por algo bueno que hice, mucho mejor", reconoce.Tras las bajas del austríaco Dominic Thiem y el italiano Matteo Berrettini, Schwartzman quedó como el primer favorito en Buenos Aires, otra consecuencia de su gran presente. Será la primera vez un argentino será número uno en el torneo desde que lo fue David Nalbandian en 2009."Es una mezcla de sensaciones. Al principio no me lo esperaba y fue una linda sorpresa. Y es lindo que me comparen con David. Aunque él tiene unos logros impresionantes que me falta mucho para alcanzar. Quizás nunca lo haga. Volver a Buenos Aires como el número uno es un lindo mimo, pero es una circunstancia. A veces cuando mejorás y tenés cierto ranking, tenés que jugar como favorito. Eso no quiere decir nada a la hora de los partidos. El ranking no gana solo. Tengo que entrar y demostrar por qué estoy adonde estoy", comentó.
