Tradición y renovación: una nueva etapa para la cantina del Club Pelota
Con una relación construida durante años de encuentros, amigos y asados, Orlando Caraccini asumió el desafío de hacerse cargo de la cantina del Club Pelota Gualeguay después de cinco décadas de trabajo del gran Alfredo Daniel "Tachi" Bereciartu. Hoy observa con entusiasmo los cambios de la institución, el crecimiento de la escuela de pelota y la llegada de nuevas generaciones.
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Hay lugares que se conocen por sus canchas, sus competencias o sus resultados deportivos, pero también hay espacios que se construyen alrededor de los encuentros. En el Club Pelota Gualeguay, la cantina es uno de esos lugares: un punto de reunión donde pasan socios, jugadores, familias y amigos.
Para Orlando, su relación con la institución nació mucho antes de hacerse cargo de ese espacio. Fue una relación construida a lo largo de los años, a través de amistades, encuentros y momentos compartidos.
“Mi relación con el Club Pelota fue por amigos, por años, por compartir, por venir, por convenir comer un asado, venir los primeros de mayo con gente, invitar gente que la pase bien. Todo ese tipo de cosas siempre estuvo en el club”, recuerda.
A esa historia personal se sumó, tiempo después, el desafío de asumir la responsabilidad de la cantina. Un cambio que no era menor, teniendo en cuenta que llegaba después de 50 años de trabajo de Alfredo “Tachi” Bereciartu, una figura muy vinculada al buffet de la institución.
“Reemplazar al cantinero que estuvo 50 años antes que yo tampoco no fue fácil. La gente es muy tradicionalista y estaba muy conforme con la cantina que tenía Tachi”, cuenta.
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Para Orlando, ese antecedente hacía que el cambio implica un desafío especial.
“Una persona que estuvo 50 años, que llevó el club, que mejoró, que trató de ayudar y siempre estuvo a la par de todas las comisiones y los presidentes, es muy importante. Llegar después de eso no era fácil”, reconoce.
Un club que se renueva
Caraccini observa cómo la institución está en constantes cambios, con nuevas propuestas. Y destaca especialmente la llegada de gente joven.
“Se está mejorando todo, se está mejorando y el club está cada día más lindo. Está viniendo gente más joven, se está sumando, se está sumando a la comisión”, señala.
Esa renovación también se refleja en actividades que, quizás años atrás, no eran habituales dentro de la institución.
“Hemos hecho un torneo de ajedrez en el club, muchas cositas que van sumando y van mejorando día a día”, cuenta.
Desde su lugar, Orlando también observa de cerca el crecimiento de la escuela de pelota, uno de los principales proyectos de formación del Club Pelota.
“Estamos apoyando a Agustín Chaparro, que tiene más de 60, 70 chicos que vienen de mañana y a la siesta. Después hay turnos. Todos los días está muy concurrido”, explica.
Para alguien que pasa buena parte de su tiempo en el club, ese movimiento cotidiano de chicos, familias y jugadores es también una muestra de que la institución continúa generando pertenencia.
Mejoras para disfrutar el club
Los cambios no solamente pasan por las actividades. Durante los últimos meses también se realizaron distintas mejoras en las instalaciones.
Orlando destaca, entre otras cosas, la incorporación de un circuito cerrado de televisión, que permite observar desde la cantina los partidos que se disputan en la cancha a través de una pantalla LED instalada en la barra.
A esto se sumaron trabajos de pintura, mejoras en la iluminación general y en la iluminación de la cancha, además de la puesta en valor de distintos espacios.
“Se pintó todo el club, se mejoró la iluminación, se mejoró la iluminación de la cancha, se pintó la cancha, así que estamos contentos”, señala.
Para Orlando, todas estas modificaciones forman parte de un proceso que busca hacer que el club sea cada vez más cómodo y atractivo para quienes lo frecuentan.
Un aniversario para celebrar
Con los 92 años del Club Pelota Gualeguay como marco, la institución ya prepara su celebración, prevista para los primeros días de septiembre.
Orlando anticipa que será una oportunidad para reunir nuevamente a socios, amigos y allegados.
“Estamos entusiasmados con la fiesta que se va a hacer por el aniversario, con el presidente Nicolás Carbone, que vamos a apoyar. Vamos a tener un grupo, vamos a tener una buena comida y siempre mejorándonos”, cuenta.
Desde la cantina, pero también desde su vínculo de muchos años con la institución, Caraccini forma parte de esa vida cotidiana que no siempre aparece en las estadísticas deportivas, pero que resulta fundamental para entender la historia y el presente del Club Pelota.
Porque además de los torneos, los jugadores y las competencias, un club también se construye alrededor de una mesa, un asado, una conversación y la posibilidad de volver a encontrarse en lo que es para muchos, una segunda casa.
Y en ese movimiento diario, Orlando Caraccini continúa siendo parte de una historia que tiene al club en un gran presente deportivo e institucional. Siempre con ese toque humano y de hermandad que caracteriza a los apasionados de la pelota paleta, después de 92 años, el Club Pelota Gualeguay sigue sumando capítulos.