Ante las adversidades, la comunidad de Gualeguay estuvo presente
En los últimos días conocimos algunas historias que conmovieron a la comunidad local, donaciones, ferias, rifas, ventas destinadas a un solo propósito: ayudar. Cuando muchas veces se dice que la unión escasea, Gualeguay y la región demostraron que eso no es como parece, porque cuando las papas queman la gente comparte, da lo que tiene, un granito de arena que es importante cuando la causa es santa.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/04/kx_vdla.png)
El caso que conmovió a Gualeguay desde la semana pasada fue el de Luna Flores, reducir el impacto a sólo algo local sería faltarle el respeto al alcance que tuvo y el esfuerzo que hizo la gente que no solo aportó desde lo económico sino ayudando a la viralización del caso en redes, una de las claves para que la historia se torne de interés nacional y contado por su madre Romina Paredes con ayuda de personas de otros países como Brasil y Tailandia.
Romina, trabajadora del sector educativo, se enfrentó a uno de los momentos más difíciles de su vida al enterarse de que el tratamiento de su hija costaba 140 mil dólares. Sin dudarlo, tomó su celular, grabó un video y pidió ayuda con un objetivo claro: salvar la vida de Luna.
Ese primer video se volvió viral. Hoy acumula cerca de 700 mil reproducciones en Instagram y marcó el inicio de una campaña solidaria histórica. Comentarios, compartidas, publicaciones en cadena y el acompañamiento de distintos medios potenciaron el alcance. Desde el 2 de abril, Romina publicó siete videos mostrando el día a día de la recaudación.
El pasado martes llegó la noticia que todos esperaban: se alcanzó el objetivo. En tan solo cinco días, se reunieron los 140 mil dólares necesarios, más de 234 millones de pesos.
“La verdad es una mezcla de emociones… uno no está acostumbrado a esto, y transitar una enfermedad así con un hijo no es nada agradable”, expresó Romina en diálogo con este medio.
El aporte fue colectivo y diverso: desde quienes pudieron colaborar económicamente, hasta quienes difundieron, organizaron rifas, eventos o ventas de empanadas y tortas fritas. Cada gesto sumó.
“No esperábamos esta repercusión… la mayoría de lo que tenemos es por el común de la gente, el que no tiene y aun así nos da”, agregó, sintetizando el espíritu de una campaña que superó cualquier expectativa.
Ivonne Báez
A esta historia se suma la de Ivonne Báez, otra de las jóvenes que en los últimos meses movilizó a la comunidad. Con apenas 16 años, fue diagnosticada el 14 de julio de 2025 con leucemia linfoblástica aguda tipo B, una enfermedad que cambió por completo su vida y la de su familia.
Desde entonces, su día a día se transformó en internaciones, sesiones de quimioterapia, punciones de médula ósea, transfusiones y momentos críticos en terapia intensiva. Un proceso largo y profundamente desgastante, que atraviesa lejos de su casa, en Villa Libertador San Martín, acompañada por sus padres.
La situación no solo implica una lucha médica, sino también un desafío económico. Sus padres, abocados completamente a acompañarla, no pueden sostener su actividad laboral con normalidad, lo que hace aún más difícil afrontar los gastos del tratamiento.
Sin embargo, en medio de ese contexto adverso, volvió a aparecer algo que ya es marca registrada en la comunidad: la solidaridad.
A través de campañas, colaboraciones económicas, donaciones y la difusión constante en redes sociales, vecinos, conocidos y personas que no la conocían comenzaron a involucrarse. Cada aporte, por pequeño que parezca, se transformó en un sostén fundamental.
Hoy, Ivonne se encuentra transitando una instancia clave: la posibilidad de realizarse un trasplante de médula ósea en Buenos Aires, una oportunidad que representa un paso decisivo en su tratamiento. En ese camino, el acompañamiento colectivo sigue siendo esencial.
Liliana Caballero
Otra de las historias que volvió a poner en evidencia el compromiso colectivo es la de Liliana Caballero, que lamentablemente nos enteramos de su fallecimiento a través de un mensaje sentido de su hija Clara. Despidió a su madre con estas palabras. “Mamá falleció. Muchas gracias a todos los que ayudaron y pidieron por ella.“
A partir de un pedido urgente de donantes de sangre difundido por su familia, la comunidad comenzó a movilizarse rápidamente. Vecinos, conocidos, alumnos de sus años como docente y personas sin vínculo directo se acercaron o manifestaron su intención de ayudar, entendiendo que en estos casos cada gestopuede ser determinante
Todos aquellos que conocieron a Liliana la recuerdan con gran afecto y dejan un mensaje despidiéndola..
Ludmila Acosta
Otra de las historias que movilizó a Gualeguay es la de Ludmila Acosta, una niña que enfrenta un cuadro de salud complejo y que, una vez más, encontró en la solidaridad de la gente un sostén fundamental.
Hace unas semanas tuvo repercusión la entrevista que le hicimos desde este medio cuando estaban haciendo una rifa para viajar al Hospital Infantil Garrahan, apenas se publicó la gente completó esa rifa rápidamente.
Su situación responde a múltiples dificultades que atraviesan su desarrollo, entre ellas una condición genética vinculada a una alteración en el cromosoma 5, sumada a complicaciones desde su nacimiento como bebé prematura. A lo largo de los años, esto derivó en distintos desafíos: demoras en el desarrollo motriz, dificultades en el habla y la necesidad de un seguimiento médico constante.
Su familia, sin obra social, ha recorrido un largo camino en busca de respuestas, con consultas en distintas ciudades y reiterados viajes al Hospital Garrahan.
En este caso, la iniciativa solidaria no partió directamente de la familia, sino de la propia comunidad educativa. La cooperadora, directivos y docentes de la Escuela Castelli organizaron una feria de platos con el objetivo de recaudar fondos para colaborar con los gastos del tratamiento.
Julián Morales
También se suma el caso de Julián Morales, quien en las últimas semanas recurrió a la ayuda colectiva en medio de una situación crítica.
Diagnosticado con silicosis, una enfermedad pulmonar grave, se encuentra a la espera de un trasplante bipulmonar en Buenos Aires. Su estado de salud lo obliga a utilizar oxígeno de forma permanente y a sostener un tratamiento constante.
En ese contexto, y ante las dificultades para sostener su estadía cerca del hospital, decidió hacer público su pedido. Una vez más, la comunidad respondió.
Más allá de cada historia en particular, lo que se repite es el mismo gesto: la organización espontánea, la empatía y la necesidad de estar cerca del otro. Rifas, eventos, colectas, campañas en redes… distintas formas de ayudar que tienen un mismo objetivo.
Gualeguay, una vez más, demuestra que no es solo un lugar: es una comunidad que responde, que se compromete y que, en los momentos difíciles, sabe estar.