Desde el lunes, Carina grita: “Morfi, todos a la mesa”
En unas mañanas cada vez mas competitivas en la TV vernácula, Telefé renueva su franja con un ciclo novedoso liderado por Gerardo Rozín y Carina Zampini. Un magazine gastronómico donde la actriz debutará como conductora.
Con más de veinte años conmoviendo en diferentes roles con sus interpretaciones en el mundillo de culebrones como Ricos y famosos y Padre Coraje, entre tantísimos, Carina Zampini, decide cambiar la ficción para probarse un rato como conductora. Pero sabe que el transitado camino de las telenovelas es su gran legajo y sostén. El mismo que le hizo experimentar el arrasador suceso de Dulce amor y luego el desazón de Camino al amor junto al clan Estevanez."A mí me gusta trabajar, hacer personajes que me diviertan y fundamentalmente estar con lindos grupos de laburo. En esta búsqueda de trabajo y de hacer lo que nos gusta a veces lo encontramos en alguna que otra productora", comenta la chica dispuesta a no dejarse conducir ni por las luces del éxito ni las de los desencantos.Paradigmas de una y otra labor realizada junto a su seductor partenaire Sebastián Estevanez. "Fundamentalmente funcionó la pareja. Es el día de hoy que la pareja tiene sus seguidores. De Dulce Amor funcionó la historia, el elenco y el equipo de trabajo. Quique (Estevanez) tiene la virtud de armar grupos de trabajo de buena gente y poner especial atención en ello: hay una manera de dirigir, un musicalizador, un estilo. Creo que se contó una historia que a todos les atrajo que tiene que ver con una mujer de una clase social muy alta que empieza a ver la vida de otra manera a partir del amor", señala de su interpretación de Victoria."En Camino al amor creo que funcionó muy bien también la pareja, porque la gente la tiene como ya instalada. Y creo que hubo algunas fallas, que todos los que hicimos el programa sabemos cuales fueron pero que no vale la pena resaltar ni remarcar. Son gajes del oficio, se aprende sobre el hacer y siempre está la posibilidad del error", revela sincera. "Obviamente después de la repercusión de la anterior no fue lo misma, pero anduvo bien. Hubo algunas cosas que obviamente se van viendo en el camino y las pudimos corregir y estar a tiempo y otras que no se pudieron corregir. Es así, son cosas que suceden", acuerda evitando encontrar razones al a veces inexplicable designio del éxito. "Lo que pasó con Dulce amor es algo que sucedió. Es un suceso. Si lo queremos explicar podemos decir que teníamos una buena historia, teníamos un buen elenco, una pareja que funcionó. Pero la magia es inexplicable. Sino haríamos éxitos todos los días".- ¿Cómo espectadora solés consumir la telenovela tradicional?- La verdad es que no las veo. No soy de consumir nada que es diario. Cuando trabajo no tengo tiempo y cuando no trabajo no me engancho. Tiene que ver un poco con una forma de preservación y de desenchufarme, descansar de mi trabajo. Sí veo todo un poco para saber cómo es, cómo está hecho, la realización y de qué se trata lo que hay en la tele. Pero en general no soy de mirar mucha tele, veo películas, leo, no me engancho. En general cuando termino de grabar me quedo bastante recluida en mi casa recobrando mi equilibro y fortaleciéndome un poco. Es mi manera de ser. Me cuesta mucho la convivencia con todo lo que conlleva mi profesión. Aprendí en estos 20 años a que eso no sea un peso y a hacer foco en lo humano más que otras cosas. Soy lo que ven. No tengo algo más atractivo ni menos de lo que ven.
