Diego Peretti: "Aparecí en el Veraz porque no pagaba desde hacía 15 años mi matrícula de psiquiatra"
“Fue más trámite que otra cosa” recuerda el actor que termino dando de baja su matricula y asegura que no se le cruza por la cabeza volver a ejercer. Además a solas con Teleshow confiesa cómo vive el paso del tiempo y si alguna vez se quedo en una pareja por comodidad
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"Me gusta este tipo de cine, que tiene humor negro", dice un Diego Peretti convertido en Sergio Garcés para en Iniciales S.G., la película que estrenó el jueves pasado.En el filme dirigido por Rannia Attieh y Daniel García, el protagonista tiene en su haber un disco de covers de Serge Gainsbourg, con quien comparte iniciales, e intenta dedicarse a la actuación sin demasiado éxito. Es extra en algunas películas, protagonista cuando se trata de pornografía, y se cree más joven, piola y ganador de lo que realmente es."No sabe lo que es el amor, no comprende, nunca lo vivió, y sin embargo el tema hedonista de la sexualidad, la droga, la noche, el alcohol, todas esas banalidades son algo con lo que fue construyendo su vida", relata Peretti para contar que cuando el asunto se pone un poco más profundo sentimentalmente, su personaje se descubre como un analfabeto absoluto.—Sergio no puede dormir con quien acaba de tener relaciones sexuales. Sin embargo, cuando lo ves moverse en un boliche se siente en su ámbito.—Es una adolescencia muy tardía, una decrepitud no aceptada. Es como si quisiera resguardarse en esos aspectos de la vida antes de certificar si tiene un talento nulo o no. Quedó enganchado quizás en el cover de Serge Gainsbourg que grabó por primera vez en castellano. Eso es verdad: la película tiene por primera vez su música en castellano.—¿Te animaste a cantar?—No, poco. Me animé porque Rannia quiso probar si podía interpretarlo. Le avisé con antelación que era imposible, pero ella fue una ciega en su actor, me quiso probar, y se dio cuenta de lo que yo le decía.—En tu caso, ¿cómo te llevás con el paso del tiempo?—La gente que se hace mucha cirugía estética y trata de que la ley gravitacional no sea ley gravitacional, y que esté parado lo que no tiene que estar parado, es la gente que no se lleva nada bien con el paso del tiempo. En mi caso, me mantengo entretenido haciendo cosas, trato de que el paso del tiempo se convierta en experiencia y que eso me ayude a trabajar mejor y más tranquilo. Ese tipo de cosas. No hay nada que hacer con el paso del tiempo: las arrugas, cada vez más, el pelo cada vez más canoso. Yo juego mucho al fútbol y cada vez corro menos.—¿Nunca te pasó después de un partido de fútbol decir: "Jugué pensando que tenía 25 y mañana no me puedo levantar"?—Sí, sí, no me puedo levantar. Hay dolores nuevos todo el tiempo, en articulaciones. Dolores que vos decís: "¡Guau, tengo una enfermedad!", y al otro día pasan, y al otro día vuelven, y de acá va a acá, y de acá llega a la rodilla, de acá al tobillo. Sí, eso me lleva una energía de pensamiento, de aclimatación, de adaptación. Pero bueno, los días pasan. Sigo utilizando el cuerpo en el paso de los días. No hay que negar el paso del tiempo. Este personaje no tiene tiempo casi de pensar en el paso del tiempo, huye todo el tiempo hacia adelante.
