Eleonora Wexler: "Hoy me cuesta bastante estar en pareja"
Es una de las actrices argentinas de mayor predicamento. Acaba de estrenar una peli donde hace de Victoria Ocampo, y cada tanto la convocan para un éxito televisivo
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Ya se le puede decir "la Wexler". Así, con esa marca registrada que distingue a las actrices de larga y reconocida trayectoria: el nombre, en este caso Eleonora, se reemplaza por el artículo como un premio a tantos años de talento y, por qué no, también de estilo, elegancia y belleza desparramados sobre un escenario, o en un estudio de televisión, o en un set de cine.La Wexler tiene 44 años y desde los 8 que se destaca en el arte de entretener, divertir, seducir o hacer llorar a la gente. 36 años gastando suela y ganándose un lugar en el firmamento artístico argentino. Su carrera está llena de éxitos y de premios. Ganó un Martín Fierro, dos Tato, un Clarín, dos Ace, un Trinidad Guevara y un Florencio Sánchez. En sus vitrinas tiene más trofeos que muchos clubes de Primera División. Pero ella no sólo es garantía de talento. También está muy bonita, como si el tiempo hubiera actuado sobre su silueta como lo hace en las bodegas: la mejoró. La puso, podría decirse a simple vista, en plenitud.Un poco por esas dos circunstancias es que llama la atención su presente sentimental. Y de inmediato surge la pregunta: ¿cómo puede ser que una mujer tan exitosa profesionalmente y tan atractiva en todos los aspectos esté sola? Porque así está "la Wexler" prácticamente desde que se separó, en 2011. En aquel entonces, rompió su matrimonio con Leonardo Wassington y se dedicó casi exclusivamente a dos cosas: cultivar su carrera y atender cada una de las necesidades de Miranda, la hija que tuvieron cuando estaban casados.En un cálido mano a mano que sostuvo con Mariana Arias para el programa Conversaciones, de la señal La Nación+, "la Wexler" volvió a hablar del tema. "Hoy me cuesta bastante estar en pareja. No sé, me gustaría, pero también las prioridades son otras. Antes pensaba de una manera, y hoy estaría bueno tener más un compañero que otra cosa, pero no necesito tapar ningún agujero para estar bien", dijo. Para rematar la idea, y sin perder la sonrisa, agregó que "disfruto y estoy cómoda en soledad y con libertad".La actriz, que acaba de estrenar la película Pensando en él, donde se puso en la piel de Victoria Ocampo ("fue un hermoso desafío y me tuve que empapar mucho acerca de cómo había sido ella", comentó) relató una divertida situación que vive con su hija, Miranda. "Ella ya tiene 14 y a veces me pide que le presente a un novio, porque nunca me conoció uno y ve cómo las mamás de sus compañeritas que están separadas lograron rehacer su vida. Pero también es muy celosa, y sinceramente no sé cómo se tomaría que un día llegue a casa de la mano de un señor".Al momento de echar un vistazo hacia el pasado, la actriz no lamenta ciertas decisiones trascendentales que tomó -como separarse-, pero admite que hoy puede llegar a ver las cosas de otro modo. "A la distancia pienso que podría haber dejado algunas cosas de lado. Mi marido no era del medio, y para alguien que no es del medio era difícil entender nuestros horarios y sobre todo la exposición y la forma de vida que llevamos más allá del trabajo. Evidentemente, los deseos de los dos eran diferentes. Yo estaba muy abocada a mi carrera".Por último, valoró el rol que está tomando la mujer en la sociedad actual. "Se dieron algunos pasos, como la media sanción de la ley del aborto o el Ni una menos, pero faltan otros. Estamos en un camino que no tiene marcha atrás. La revolución de la mujer es inevitable, y la lucha, imposible de frenar. La mujer se puso a la par del hombre. Hay palabras y formas que no van más, y el hombre está un poco desencajado frente al nuevo rol de la mujer. Al menos en la gente de mi generación. En mi hija y sus amigos lo veo distinto. Los chicos no tienen tanto mambo con esas cosas como nosotros". Lo dijo "la Wexler", palabra autorizada.
