Fátima Flórez: "Todos los artistas queremos ganar premios"
Con su obra Genias, la multifacética actriz ratifica su buen presente en la villa, aunque promete volver a Mar del Plata. Sobre un potencial descanso, asume: “vengo planificando mi parate para que no me pegue el bajón”.
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Dueña de un público fiel que la posiciona en los primeros puestos de la taquilla, Fátima Flórez (35) vuelve a consagrarse como la mujer éxito en una temporada reñida. Desde Genias, el espectáculo que presente en el Teatro Coral, reconfirma su título de la elegida por el público. Casada y con ganas de ser mamá, antes de la función hace un balance de su realidad."Recuerdo que desde que me lancé con mis obras, hace cuatro o cinco años, que se viene diciendo que las temporadas van a ser difíciles, que no hay un mango. Quizás este verano un poco más porque venimos de un año difícil. Pero creo que esta época del año es una isla aparte. Durante el año, por ahí la gente se aprieta un poco más por miedo a no llegar a fin de mes o porque realmente no le alcanza. Pero no se cómo hacemos los argentinos que llega el verano y de algún lado ahorrás o tarjeteás a pagar lo que sea. La gente sus días de vacaciones se los toma. Y cuando va de vacaciones, los gustitos se los da. Sobre todo, la gente que viene a Carlos Paz, es teatrera. No son solo de ver una obra si no dos o tres obras", describe siempre verborrágica para enseguida continuar: "Me duele mucho cuando se castiga a Mar del Plata con el tema de que se cayó la plaza, de que ya fue. Me duele porque hice varias temporadas allí, me fue muy bien y, de hecho, el año que viene vuelva. Yo venía haciendo un año acá, otro allá, intercalando. Y este año fue una excepción volver por segundo año consecutivo a la Villa. Es consecuencia de que la temporada fue realmente muy fuerte, se sumaron los premios (Carlos de oro) que hizo que mi corazón me traiga de nuevo para acá. Pero voy a volver a Mardel y voy a seguir apostando porque es una plaza buenísima que puedo tener como el país sus momentos pero es hermosa, donde siempre la pasé tan bien".l Mencionaste los premios. ¿Sirven al ego, para lo comercial?-Sirven para todo. Primero, para el ego del artista. Todos los artistas queremos ganar premios, ser los mejores, los más aplaudidos, lindos, salir más grande en la tapa. Y oro es como lo máximo, así que por eso para mi fue tan redonda la temporada pasada. También, sirven para traer más público. A nosotros nos estaba yendo muy bien pero, en otros casos, observé o se comenta entre los productores que obras que no iban tan bien, el premio fue un trampolín o puntapié para que les vaya mejor. Los premios son un imán de cosas positivas.l Supongamos que en dos o tres años decidís parar por el motivo personal que quieras. ¿Qué hacemos con el ego del que se alimenta el artista?-Una cosa es planificar, parar y otra, vivirlo en el momento. Supongo que será difícil si venís con un ritmo de cinco años ininterrumpidos, de estar siempre al pie del cañón haciendo temporadas al palo, giras y hacer tele. Pero creo que está bueno poner una frenada porque la vida no es solo el trabajo. Todos tenemos una vida personal, concretarnos como madres, como pareja, familia. Si el trabajo lo fuera todo, serías como una espuma, empezás a subir y después, cuando bajas, no te queda nada. Por eso, muchas veces están los bajones de los artistas. Recibís ese aplauso, la gente te dice que sos una genia pero llegás a tu casa y está solo. Hace un tiempo que vengo planificando mi parate para que no me agarre de sorpresa y no me pegue el bajón. Estar fuerte, preparado y disfrutar ese momento en que uno se retire para después volver con más fuerzas y renovada.l -¿Ese parate lo reflexionás sola, con tu esposo, en terapia?Un poco de todo. Un poco con mi marido. El hecho de que Norberto me lleve unos años es buenísimo porque siempre me abre los ojos por la experiencia que tiene vivida. Me dice lo que me va a pasar y siempre termina teniendo razón. Está bueno que me vaya allanando caminos o para que no me pegue golpes tan fuertes. Igual, está bueno pegarse los golpes porque es lo que te ayuda a aprender, es la vida misma. Y, después, en mi casa, en eso silencios cuando uno está solo, tranquilo, también pienso. Vas planificando todo, con los miedos de la artista a cuesta, de que la gente no te quiera más.
