Julio Chávez: "Yo sé hasta lo que pasa con Yanina Latorre"
Sinónimo de prestigio, el actor protagoniza El maestro, los miércoles, por El Trece. De definiciones elaboradas, habla del rol de los artistas y de sus características como profesor: "Envidio la labor de los bailarines".
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/132/0000132208.jpg)
Maestro por naturaleza y elección, Julio Chávez (61) vuelve a protagonizar en la pantalla chica. El maestro es la ficción que lo tendrá en la segunda noche de los miércoles. Delicia de actor preparado y consagrado, arranca la charla advirtiendo: "Quiero hacer un descargo de nosotros, los actores. Habla muy mal de nosotros que se sorprendan porque uno trabaja. Querría modificar eso. No soy yo el único que trabaja. Hay muchos actores que lo hacen. Pero se ve que hay algo de nuestro oficio que pasa pero que no pasa. Pero quiero decir que pasa bastante. Entonces, no querría ser yo quien sienta, internamente, que me estoy robando algo como si fuese mío y que pertenece a muchos. Tuve y tengo la suerte de tener un espacio, donde eso se ve porque he podido expandirme. Tuve la suerte de prepararme y de que esa preparación se vea, y tuve algún que otro éxito", arrancó.Y siguió: "Cuando Adrián Suar me cita para contarme de El maestro, a los dos semanas me estaba ocupando de buscar un lugar donde formarme en el baile. Si me formaba cuando firmaba contrato, no llegaba. Pero también corría el riesgo de formarme al pedo. Si no decidía hacerlo, ¿cómo se agradece lo que la vida te da? El riesgo también forma parte de un gusto que uno se da. Que un ser humano pueda tomar riesgos es un atributo, un regalo, porque es una decisión autónoma. Jamás se me hubiese cruzado por la cabeza que, ni siquiera, eso se me pague. No quería que el que vea la ficción diga que yo no enseñé nunca en mi vida. Cuando hice Un oso rojo me puse a practicar boxeo, tenía que estar en contacto con esa naturaleza. Una de las cosas que tiene la actuación es encontrar un signo que construya una ilusión".-¿Cuánto tiempo te estuviste preparando?-Durante un año... No sabía de baile, mucho menos de danzas clásicas. Lo que pasa es que pertenezco a una generación de actores que cuando nos formábamos teníamos estatutos de obligaciones a hacer. Teníamos que pasar por la acrobacia, el arte contemporáneo. Eran caminos que uno transitaba porque estaba muy ocupado en su entrenamiento, y pasé por esos lados. Tengo un alumno interno que cada vez que se presenta ante un maestro está contento. Para mí, el vínculo maestro-alumno es entrañable. La relación de maestro-alumno es más constitutiva de la de un padre con un hijo. Si bien un padre puede ocupar ese lugar, desde mi experiencia cuando empecé a ir al colegio sentí que había un vínculo que me iba a dar, me iba a constituir de una manera más potente y potable. Por el límite, por la admiración, por la inclusión, la rigurosidad, el enamoramiento, la conquista y la seducción. En el aprendizaje hay un hecho de seducción. En el aprender, en que el otro vea que estás aprendiendo, que se ponga contento.-¿Vos te sentís un maestro?-Yo colaboro con la formación de actores. Yo no formo a nadie. Al único que he formado es a mí mismo, que es del único que me puedo hacer responsable. Del resto, entiendo la formación como un acto de autonomía y decisión que puede tener enormes colaboradores. Pero en el colegio sigue existiendo algo: si no prestás atención esto no va a funcionar. La atención no te la puedo dar, no la puedo regalar. El acto de escuchar es el acto del ser humano. Hoy algunos problemas pasan porque la decisión de autonomía no se sabe quién la tiene.-Da la sensación de que tu apellido hace que muchos actores asocien estudiar con vos con estar en Harvard...-Pero eso, lamentablemente, si es así tomado es una pena.-¿No lo vivís como un halago?-¡No! Lo vivo como una preocupación. Yo no hablo de lo que es aparentemente gobernar, hablo de lo que es el gobierno. En el momento de gobernar existe gente que piensa, que discute. Mi problema es que aunque vos sientas lo que sientas por mí, en todo caso espero que sea el vehículo por el cual vas a empezar a despertar tu interés verdadero e importante. Y tu interés va a tener que ver con el gusto que te pueden generar los problemas en los que te voy a meter como maestro. La enseñanza tiene que ver con si te enamorás del camino.
