La Bresh: la fiesta online que levantó la “fiebre de sábado por la noche", pero en casa
Ya era un éxito antes de la cuarentena, pero ahora se convirtió en un fenómeno multitudinario en las redes. Broder, uno de sus fundadores, nos cuenta las razones del éxito.
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Mucho antes de que llegara el coronavirus, la Fiesta Bresh se había ganado un lugar entre los jóvenes."Las fiestas empezaron hace cuatro años. Arrancamos haciendo fiestas chicas, para unas 400 personas, que se hacían en un boliche de Palermo", cuenta del otro lado de la línea Broder, uno de los DJs y fundadores de los encuentros. Ahora bien, en Buenos Aires la oferta de espectáculos y entretenimiento es muy alta, pero eso no garantiza el éxito."A grandes rasgos, la Bresh era en ese momento un espacio en el que la música podía tener todo tipo de matices y colores. Era una fiesta en la que se escuchaban todas las canciones, porque hace unos cinco años la escena estaba bastante dividida entre lo electrónico y el cachengue, podría decir. Lo que la Bresh logró fue meter en una batidora el pop, la cumbia, la electrónica, el reggaetón, grandes hitazos de todos los tiempos. Justamente por esa mezcla, las fiestas eran muy sorprendentes y divertidas", cuenta el DJ sobre las razones que hicieron de la Bresh una opción diferente.Pero no era solo el playlist lo que hizo que corriera de boca en boca la buena onda de estas fiestas: "Además, había una producción, escenografía y había una actitud activa de los DJs. Todo eso hacía que la experiencia de las fiestas fuera muy delirante, en el que se podía compartir un momento íntimo entre los productores y el público. En cada fiesta se generaban lazos de identificación, como si hubiera un chiste interno en el que todos éramos cómplices y nos sintiéramos parte de la misma comunidad".Por todo eso, la "Comunidad Bresh" (como Broder se refiere a los seguidores de la fiesta) creció a lo largo de esos cuatro años. La Bresh se expandió por toda la Argentina y llegó a otros países. Así, dejó de ser una fiesta para 400 personas a una fiesta para 10.000 asistentes en Mar del Plata."El público siempre fue joven, rondaba de los 18 a los 30 años. Era un público muy libre y así lo sentíamos durante la fiesta, porque disfruta del glitter, de bailar, reírse con sus amigos, divertirse. Es un público al que le gusta participar a través de las redes sociales y es muy interactivo", aclara Broder. Pero agrega un detalle importante: "Es un público que, además de divertirse, comparte valores y siente que somos los jóvenes los protagonistas de los cambios culturales que vendrán".
