La emotiva carta de Agustín Funes, el hijo de Débora Pérez Volpin
Agustín Funes escribió en Instagram un texto de despedida para su madre que falleció hace una semana durante una endoscopía en el Sanatorio de la Trinidad. Aún se desconocen las razones de su deceso
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/155/0000155978.jpg)
A poco más de una semana de la sorpresiva muerte de la periodista y legisladora Débora Pérez Volpin, su hijo mayor, Agustín Funes, le escribió una carta de despedida. En el texto publicado en Instagram y Facebook, el joven de 20 años expresa toda su admiración y amor por su madre."Te voy a amar por siempre, mamá", con esta frase comienza la carta que le dedicó Agustín, estudiante de comunicación social.A lo largo del escrito, el joven abunda en reconocimientos profesionales y humanos hacía sus mamá. También confiesa que desea seguir los pasos de Pérez Volpin como periodista.En ningún momento hace mención a las causas del repentino deceso de su madre, que todavía sigue siendo materia de investigación judicial.La carta completa del hijo de Débora Pérez VolpinTe voy a amar por siempre, mamá.Cuando cumpliste 50 años (hace poco más de un mes) nos pediste que te escribamos una carta. Una carta que sintetizara cuanto te queríamos, que cosas nos gustaban de vos, y hasta incluso si había algo que querríamos que cambiaras.Aunque me cueste admitirlo hoy, no hay una razón específica por la cual no la haya escrito en su momento. Estábamos de vacaciones (siendo tan felices sin saberlo) y no me preocupe demasiado en encontrar un momento para sentarme a hacerlo. Pensaba que siempre podría posponerlo para un poquito más adelante.Pasaron los días y se me acercaba un viaje que ansiaba hacer desde hacía casi un año con uno de mis mejores amigos de toda la vida. Mi mente, ansiosa a más no poder, se concentraba más y más en eso provocando una sobresalto en mi cabeza cada vez que me acordaba de la aún pendiente carta. Llegue a pensar en escribirte algo justo antes de irme y dejártela a modo de sorpresa en tu cama, o en la mesita de luz, para que la descubrieras cuando vuelvas de acompañarme al aeropuerto. Pero desistí. Desistí porque me pareció que iba a ser demasiado triste o demasiado emotivo. Pensé que ibas a querer abrazarme después de leerla y no ibas a poder porque yo iba a estar lejos. Y que te ibas a poner mal.Que irónica que puede ser la vida.
