Locura total: Fito y Paulinho Moska, unidos para un gran disco
Argentina y Brasil se alían también en el plano musical para llevar a cabo 12 canciones en las que los intérpretes se complementan como si se conocieran de toda la vida.
La misma frescura que irradia la foto de la portada de Locura Total, con Fito Páez y el brasileño Paulinho Moska sentados en reposeras en alguna playa de Brasil, es la que tienen las canciones del primer trabajo hecho en colaboración entre el rosarino y el carioca.Un álbum que devuelve parte de la magia que Páez parecía haber perdido en sus últimos discos y que nos lleva a preguntar por qué no lo hicieron antes.Aunque esto último tiene una respuesta: Páez y Moska recién se conocieron un año atrás pero en ese primer contacto nació la idea de este trabajo de 12 canciones compuestas entre ambos y grabadas entre Río de Janeiro, Buenos Aires y Miami."Mixturamos todas nuestras influencias de la manera más caótica y relajada posible" admite el rosarino que ya tiene experiencia en esto de formar duetos. Imposible no recordar aquel La la la (1986), junto al Flaco Spinetta y el ciertamente caótico Enemigos Intimos (1998) con Joaquín Sabina, que hasta lo terminó alejando por un tiempo del español.Con canciones cantadas en castellano, otras en portugués y las menos intercalando ambas lenguas, Locura Total es un producto sin desperdicio, con momentos de altísimo nivel compositivo y musical. Páez y Moska lograron complementarse como si se conocieran de toda la vida.Ese complemento se percibe desde el arranque con la bella melodía pop de "Hermanos", casi una oda a la amistad; aumenta con la rockera "Milagros y Heridas", una historia de noches de tragos y pastillas, volando "a 180 por las ruta, ciegos de alcohol, los dos callados sin decirnos una puta palabra" y baja más de un cambio con la hermosa balada con aires de bossa nova que da nombre al álbum.A lo largo de los temas hay momentos rockeros ("Brillante"), medios tiempos ("Imposible escribir sobre nada", "Todas las cosas que están en el mundo"), aires funkies ("Onde Vocé Passou a Noite"), una buena porción de samba ("Hijos de Amor", "Nuestra Historia de Amor"), la bossa nova del cierre ("Flores de Abracos") y esa joyita llamada "Garota Muchacha", una mixtura de samba y tango, con el bandoneón de Néstor Marconi como sutil toque de distinción. Para escuchar y disfrutar una y otra vez.Una volea de buen funkEl bajo de Pablo Rapuano actúa como un GPS musical que va guiando al quinteto (o septeto si sumamos a las dos coritas) Profesores de Tennis por el camino de lo que propone el flamante Esquivando el Carnaval, primer trabajo de este grupo con raíz funk y toques de pop y rock.Desde la línea inicial del primer corte "Arte, arte, arte", el bajo adquiere una importancia que va mucho más allá de ser la base y actúa como un instrumento clave en el sonido de un disco con buenas canciones y una invitación permanente a mover la patita y no quedarse quieto.Dentro de doce temas propios y con abundante funk, hay momentos calmos en las cuasi baladas "Estrella" (con un piano delicioso) y "Cruzo los Dedos"; aires pop en "Haz de Luz" y una particularidad: buena parte de los temas terminan casi de manera abrupta. Para prestarles debida atención.
