Muscari fue a disculparse a la DAIA y terminó insultado
"Soy humano y puedo equivocarme", dijo, y explicó que "todos podemos realizar actos discriminatorios consciente o inconscientemente". Al salir de la DAIA fue agredido verbalmente por una mujer.
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El dramaturgo José María Muscari siguió su periplo mediático de pedido de disculpas y ayer habló en medios e instituciones judías. En tanto Federico Bal, afectado por los dichos de Muscari al ser caracterizado como "enano, gordo y judío" en una fiesta privada, no acepta las disculpas aunque desiste de la posibilidad de hacer una denuncia por "discriminación".Mientras Fede Bal no contesta los mensajes de disculpas que le dejó Muscari, el director de la obra de teatro Falladas en persona se acercó a la DAIA (entidad judía) para expresar su profundo pesar por ofender a la colectividad. Sin embargo, al salir de la entidad una señora interrumpió una entrevista del director y lo insultó a viva voz diciéndole "Te repudio Muscari, ya no te admiro. Ojalá que los teatros que tengas con gente se vacíen. Y Nazarena Vélez y su hija también fueron cómplices de lo que hiciste. Todos tienen que pedir perdón". y luego sollozando agregó "Sos una porquería Muscari. Tocaste el alma, a mis abuelos, ¡Sos una porquería, te detesto!".Tras escuchar los reclamos e insultos de su inesperada interlocutora Muscari contestó: "Siento tristeza, arrepentimiento, tengo que comprometerme con acciones, no con palabras. Sinceramente nunca me pasó y entiendo que lo que está diciendo la señora representa una parte de la sociedad".Horas antes había dicho el director que "La primera reflexión y la más dolorosa es que al menos, en mi caso, me parece que ningún ser humano está exento de realizar actos discriminatorios, incluso en el plano del inconsciente o no darse cuenta", señaló Muscari, visiblemente angustiado por el escándalo que se generó alrededor de un chiste en el cumpleaños de Barbie Vélez.El director de teatro insistió que "si este audio no hubiese salido a la luz pública (lo grabaron sin que él lo autorizara), quizás no hubiese tenido la oportunidad de darme cuenta que uno se refiere a sí mismo como puto o a otro referido a su religión. Más allá del momento triste y oscuro, lo más importante es reconocer un error, pedir disculpas y también abrirse para preguntar cómo subsanar ese error".
