Natalia Oreiro: "Antes de filmar fui al cementerio para pedirle permiso"
Natalia Oreiro íntima cuenta como se preparó para encarnar a Gilda en el film que se estrena mañana
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El viernes 7 de setiembre de 1996, en el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos, Miriam Bianchi sufrió un fatal accidente que le costó la vida. Veinte años después, la historia de Gilda, líder de la movida tropical, llega mañana a la pantalla grande de la mano de Natalia Oreiro, una de las actrices más populares y queridas."Me mudé a Buenos Aires en el año 94 y comencé a relacionarme de a poco con la música de acá. La cumbia es un género que me gustó siempre. En Uruguay he ido a bailar al Euskaro en mi adolescencia, que es como Metrópolis acá. Empecé a investigar lo que aquí sonaba y a escucharla a ella. Luego, el desenlace trágico que tuvo fue masivo, me conmovió desde ese lugar y empecé a escucharla más profundamente. Me daba mucha fuerza. Yo era una chica muy joven, de dieciséis años, vivía sola y su música me transmitía mucha alegría y esperanza.En el 98 protagonizo Muñeca brava (novela con Facundo Arana, éxito en Telefé) donde propongo que exista una bailanta y la logro homenajear seguidamente. Luego, más adelante, en otra serie que protagonicé, Sos mi vida, redoblé la apuesta. Canté la cortina musical que era Corazón Valiente y, desde ese momento, que ya era una mujer, empecé a hablar de mis ganas de interpretarla en el cine. Fueron varios los directores que intentaron y llegué a leer como cuatro o cinco guiones. Queríamos hacer la peli pero los derechos no se conseguían. Mis ganas siempre estuvieron. Y sabía que, en algún momento, esa oportunidad iba a llegar. Llegué a pensar: que se apure ese momento porque no me quería pasar de edad, reconoció la también intérprete de las canciones de la ídola de la canción.-No quería que pasara el tiempo, para que el personaje sea lo más real posible...-Ahora entiendo en que me llegó en el momento justo. Tengo una edad donde soy mamá y sé lo que significa dejar a tu hijo para ir a trabajar. Creo que ella, de alguna manera, está digitando toda esta situación. A mi mamá le gusta Gilda, a mi hermana también y cuando voy a Rusia canto sus temas y les encanta. Me conmueve la fuerza interior que debe haber tenido Gilda para cumplir su sueño y seguir siendo mamá. Creo que uno tiene que ser feliz como individuo y estar feliz para que los otros también lo estén.-A Gilda se le atribuían poderes de sanación. ¿Alguna vez le pediste algo?-El amor que generaba hizo que la gente la vea así. Es algo que le pasaba al otro, no a ella. Jamás se hizo cargo de ese punto. Cada vez que le sucedía un momento con un fans que le contaba que lo había curado su música, ella le decía que eso lo hacen los médicos. No se atribuía ningún tipo de poder que no fuese el de salir y cantar. El amor que le ponía a lo que hacía es lo que trascendió. Y si alguna vez le pedimos algo, preferimos reservarlo para la intimidad. Lo más contundente y que no fue buscado es el año en que, finalmente, podemos hacer la película. Estrenamos por lógica cinematográfica y distribución en septiembre, en el día de la fecha de su accidente. Es algo que nos trasciende y más señal que esa...-¿Cómo fue la conversión a Gilda?Me cortaron el cabello. Me convirtieron mi tono castaño oscuro a claro. Y bajé varios kilos, de 58 a 52. Me puse sus prenda y accesorios. Pero recién me sentí parecida cuando nos reunimos con sus músicos para hacer una foto de promoción, al verme entrar se quedaron con la boca abierta y los ojos lloroso. Ahí supe que me había convertido en Gilda. Procuré adaptarme a sus gestos. Ella danzaba con sensualidad y delicadeza y yo estoy acostumbrada a mover el culo, a mandarme, y a eso también me tuve que acercar.
