Durante la realización del peregrinaje a San Pantaleón, tres pequeños hermanos estuvieron apostados a la vera del camino que conduce a la capilla de González Calderón, donde ofrecieron con gran entusiasmo agua caliente a los caminantes. Esta ocurrente idea de los niños también la llevaron a cabo el año pasado y el noble servicio lo realizaron a cambio de dinero que los peregrinos pudieron donar voluntariamente.
Este contenido no está abierto a comentarios