Las inclemencias del tiempo obliga a todos a buscar un lugar seguro para guarecerse, incluso lógicamente los animales. Este es el caso del perrito que ingresó a la Escuela de Comercio para encontrar refugio (foto). Con la sola presencia de cinco alumnos que realizaban un trabajo práctico para examinar saberes aprehendidos, el can El dirigía la mirada hacia el locutor de turno con mucha atención ante la mirada azorada de la profesora a cargo. Cuando se dispusieron a plasmar conclusiones en silencio, el "alumno estrella" se aburrió y se dispuso a menesteres propios de su especie, como "rascarse" y bostezar. Todo un adelantado el picho.
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