Yo también fui una niña
Vi en una época diferente 50 años atrás, donde el niño no conocía la tele, solo escuchaba por ahí alguna novelita en la radio junto a sus padres, hasta en mis oído recuerdo escuchar por la radio a transistor un caballito cabalgar y la imaginación sana y dulce de niña me hacia percibir que el caballo estaba dentro de esa caja de madera que por cierto era grande.
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Nuestros juegos con mis amiguitas con muñeca a la casita, comiditas de yuyos mientras que mi hermano y sus amigos andaban con una pelota de trapo y se sentían los mejores jugadores del mundo y colgaban en sus pantalones cortos, una bolsa llena de bolitas, aún recuerdo los gritos, hoyo, quema y el bolillon que era el que hacía de principal en sus juegos. Una de las mamas del barrio era siempre que salía a la puerta que por cierto eran altas, gritaba con vos de sargento "La leche", y sin chistar cada uno se metía en su propia casa donde nos sentábamos con manos bien lavadas a tomar la leche con pan y muchas veces tostado por sus días ya de compra o echo por nuestras madres. A la escuela íbamos todos al mismo horario sabíamos que si llegábamos tarde nos quedaríamos después de hora.La formación para izar nuestra enseña patria era un respeto total y un honor pasar hacer tan sublime acto, se entonaban las estrofas del himno nacional todos poníamos nuestros ojos hacia esos colores que nos enseñaron amar, luego en silencio absoluto pasábamos a nuestros respectivos grados, donde nos habían inculcado desde casa que la maestra era nuestra segunda mama y como tal la respetábamos si nos solíamos portar mal, el castigo era quedarnos sin recreo o nos mandaban a la dirección. No sabíamos que existía un día que le dedicaban a los niños, que era su día, solo nuestros cumpleaños, que por cierto casi nadie lo festejaba, pascuas el huevo pintado por nuestros padres de distintos colores. Navidad era el gran momento de golosinas, garrapiñadas y nueces y por ultimo reyes que poníamos inocentemente pastito, agua y al otro día, el pastito ni el agua estaban, pero tampoco había regalo mamá o papá se encargaban de decirnos son tantos los niños en el mundo que para acá no alcanzo y nosotros lo entendíamos perfectamente. Tendría hojas y hojas para escribir pero solo te digo que quisiera ser niña nuevamente, pero como esa niña que una vez fui, con mente sana y con todo es respeto y valores que un día me enseñaron no hace mucho para mí solo fue ayer.Mabel Matilde Reichel
