"El empleo se va a ver afectado por el menor consumo"
La industria de motos fue una de las que más creció en la última década. Sin embargo, el freno en el consumo, la devaluación y el impuesto a los bienes suntuosos le dio un duro golpe que hasta hizo casi desaparecer el mercado de alta gama. Pese a mostrar algún freno a la caída el último mes, se calcula que la producción anual se desplomará cerca del 40% en 2014. Pablo Hlebszevitsch, presidente de Yamaha Motor Argentina, habló con Ámbito Biz sobre la realidad y expectativas del sector. Y por qué, pese a una coyuntura mala, el gigante japonés acaba de inaugurar una moderna planta y mantiene sus inversiones en el país.
Periodista: ¿Cómo ve al sector de las motos en la actualidad?Pablo Hlebszevitsch: Tras la devaluación de enero tuvimos una caída bastante fuerte. Todo lo que es bienes durables cayó bastante, casi un 60% en febrero, marzo mantuvo la misma tendencia y luego se recuperó un poco. En julio los patentamientos tienden a una baja del 40%, 45%, que si bien sigue siendo mucho, muestra una pequeña tendencia a la recuperación. En el mes pasado los aguinaldos impactaron. En el año va a cerrar con un promedio de un 40% abajo respecto al año pasado.P.: ¿Qué impacto tuvieron los planes de financiamiento que se acordaron con el Gobierno?P.H.: No fue demasiado grande, algunos de esos planes ya existían, por ejemplo, la tarjeta Argenta, y la del Banco Nación. El objetivo fue darles más publicidad. Con Precios Cuidados, si tomamos los valores interanuales, los precios siguen estando bajos. El hecho de tener un mercado deprimido te obliga a vender a precios que están por debajo de los valores históricos de los productos.P.: ¿Las motos de alta cilindrada importadas ya no se venden?P.H.: En enero tuvimos dos golpes fuertes, el del impuesto interno y el de la devaluación. El primero fue realmente matador porque eliminó directamente ese segmento del mercado. Hoy tenemos unidades arriba de $ 28.000 con un 43% de impuesto interno y unidades por sobre $ 50.000 con un 100%. Eso generó una distorsión tan grande que nadie está dispuesto a pagar ese dinero.P.: ¿Y cuánto cayeron las ventas de las motos de alta gama?P.H.: Ese mercado desapareció, si bien en términos de unidades no representa mucho porque tal vez sea menos de un 5%, sí lo es en términos de facturación. Ahí hablaríamos de entre un 20% y un 25%, en volumen de negocios.P.: ¿Cómo hicieron para mantener los precios?P.H.: Hoy el sector está trabajando a pérdida. Se hizo un ajuste de precios tras la devaluación para compensar ese efecto, pero luego por una depresión del mercado ese ajuste se retrotrajo y hoy la mayor parte de las unidades están con pérdidas.P.: Varias empresas se quejaron de que en las últimas semanas no pudieron importar, ¿ustedes están en una situación similar?P.H.: Con respecto a insumos no tuvimos problemas, están ingresando no sé si fluidamente.P.: ¿Cómo se le explica a la casa matriz japonesa la restricción a la importación y la prohibición de giro de dividendos?P.H.: Es algo complicado y difícil de decir, lo que pasa que también estamos hablando de multinacionales. Yamaha, por ejemplo, también está abriendo una fábrica en Pakistán que es un lugar conflictivo, por otras razones. Hay plantas en China, en Vietnam, en Camboya. Las multinacionales son empresas que están adaptadas a diferentes tipos de circunstancias. Si bien no es algo agradable, sí es entendible y nos piden que veamos cómo podemos encontrarle soluciones.P.: ¿La prohibición de giro de dividendos, influyó en la decisión de invertir en la nueva planta?P.H.: La decisión se tomó en 2008, cuando compramos el terreno. Las empresas japonesas si tienen una característica es que se toman sus tiempos para las decisiones.P.: Pero con esta coyuntura, ¿por qué apuestan en el país?P.H.: La Argentina es un mercado potencial enorme. En cuanto a motos, el primer mercado a nivel regional es Brasil, con 1.700.000 unidades. En segundo lugar venimos nosotros, con un potencial de unas 700.000 unidades anuales. Este mercado tiene una permanencia en el tiempo. Por una cuestión de precios, de tráfico, de capacidad adquisitiva de la población, la Argentina es un mercado que está y va a seguir estando.P.: ¿Qué cambio debería planificar una nueva administración a partir de diciembre de 2015 para que el sector llegue a su punto óptimo?P.H.: Necesitamos más certeza desde el punto de vista legal, en cuanto a las inversiones de las empresas. Hoy no existe una reglamentación sobre cuáles deberían ser los niveles de integración, tampoco sobre cuál debe ser la combinación entre producción local e importada. Existe el régimen automotor que está dentro del Mercosur. En nuestro caso no, dependemos de la negociación con el Gobierno, con quien se habla sobre el volumen de producción nacional, los objetivos. El sector está negociando hace tiempo una ley que nos dé certezas. La Argentina es un mercado que realmente amerita que las empresas inviertan en el país, que se llegue a un valor de integración lógico, porque pensar que se puede hacer el 100% no condice con lo que es la economía en el mundo.P.: ¿Cómo es hoy la relación que mantienen con el Gobierno?P.H.: La relación siempre fue buena, dentro de todo también las empresas del sector siempre acompañamos las decisiones. Se nos pidió integrar e integramos, se nos pidió fabricar y lo hicimos, también invertimos cuando lo solicitaron.P.: ¿Cómo cree que les impactará este segundo semestre, en el que las proyecciones dicen que se va a profundizar una recesión?P.H.: Yo creo que la recesión empezó el 1 de febrero. Lo único que esperamos es que no se profundice más de lo que estaba.P.: ¿Tienen alguna expectativa de que el Gobierno incentive nuevamente el consumo?P.H.: Los incentivos que oficialmente tuvimos son los Precios Cuidados y estos planes de financiación. Ayudan, pero creo que es un tema más de expectativas del consumidor. La necesidad y la confianza es lo que nosotros necesitamos por parte de nuestros clientes para activar el mercado.P.: ¿Cómo ve al tipo de cambio, plantearon en algún momento un tipo de cambio diferencial?P.H.: No, no se planteó. Generalmente lo que se refiere a las importaciones, por lo menos en nuestra empresa, fue más ligado a cuál es el desarrollo local y en función de eso se ataba a los volúmenes de importación.P.: ¿Pero lo ve equilibrado, competitivo al tipo de cambio?P.H.: No somos exportadores, no sé si será competitivo para exportar. Para importar, mientras más barato sea el producto para nuestros clientes mejor. Ahora si éste es el punto de equilibrio para el tipo de cambio, no sabría decirte. Tener varios tipos de cambio creo que no es positivo, las cosas, cuanto más simples, mejor.P.: Luego de que se vaya este Gobierno habrá un debate sobre el rol que debe tener el Estado en la economía. En ese sentido, ¿cuál es su opinión?P.H.: El estado inevitablemente siempre tiene una presencia. Debe ser un regulador imparcial, tiene que haber políticas definidas, en la situación más macro que es independientemente del Gobierno. A veces tendemos a confundir gobierno con Estado. Debería haber una definición a largo plazo sobre cuáles son las políticas de Estado y no tener ciclos cambiantes cada 15, 10 o menos años. Es necesario que se definan las reglas para mercados como el nuestro, no sé si regularlos, pero sí darles certeza. Lo negativo es cuando esa intervención se da en una forma muy personalizada o muy sesgada. Cuando las reglas no son claras, aparecen los problemas.P.: Algunos dicen que hay una mayor unión empresaria, y otros dicen que cada uno va por su lado, ¿usted qué opina?P.H.: Al haber una mayor injerencia del Gobierno en determinados segmentos de la economía, esos actores empiezan a agruparse y nos pasó a nosotros en el área de motocicletas. Había dos o tres cámaras y finalmente nos agrupamos en una sola porque es más fácil tener un interlocutor con el Gobierno. Si bien después aparecen los intereses de cada uno, las agrupaciones son necesarias porque son justamente las que después terminan tal vez generando esas políticas macroeconómicas.P.: ¿Cómo ve las negociaciones con los buitres, es un tema que preocupa?P.H.: En la casa matriz estaban bastante preocupados sobre cuál iba a ser el desenlace de todo esto y cuáles iban a ser las consecuencias para el país en lo macroeconómico. No tiene un impacto puntual de un día, pero sí seguramente va a hacer una degradación que poco a poco nos va a ir afectando.
