La devaluación no alcanza para reactivar las exportaciones
Datos del Senasa para el primer cuatrimestre muestran que la agricultura pampeana reaccionó bien, pero a muchas otras actividades agropecuarias todavía les cuesta mucho levantar cabeza.
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Cuatro meses después de la devaluación del peso y la quita de retenciones a las exportaciones del campo se nota una reacción positiva a dichas medidas de las actividades agrícolas pampeanas, que registran un notable repunte de sus embarques. Pero la recuperación ha resultado ser mucho más compleja para el caso de las denominadas economías regionales y para las actividades que agregan valor a los productos primarios.Los datos que permiten aproximarse a esta conclusión surgen de la estadística del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el organismo que se ocupa de aprobar sanitariamente cada exportación de alimentos. Al cabo de los primeros cuatro meses de 2016, esos números muestran una franca mejoría de los embarques de granos y sus derivados (cercana al 40%), pero que no se replica en las economías extra-pampeanas y mucho menos en los embarques de productos de origen animal, que descienden cerca del 20% respecto de igual periodo del 2015.Entre los cultivos extensivos y sus derivados, así, hay fuertes mejorías de los volúmenes exportados de harina de soja (39%), de maíz (41%), de trigo (125%), de maní (48%), de aceite de soja (41%) y hasta de maíz pisingallo (16%). Hay un retroceso en cambio en los embarques de porotos de soja, del 43%, pero esto implica una buena noticia pues quiere decir que una mayor proporción de la cosecha fue procesada en el cordón aceitero del Gran Rosario, y exportada con más valor.Pero lo que hasta aquí parece ser un gran resultado de las políticas aplicadas por el gobierno de Mauricio Macri para reactivar el negocio agropecuario pierde brillo ni bien se analiza el desempeño exportador de otras actividades productivas. Esto no quiere decir que los productores no estén mejor que antes de la quita de retenciones y la devaluación, pues de hecho gracias a esas definiciones reciben más pesos por cada kilogramo de alimento exportado. Pero ambas medidas no parecen ser suficientes por ahora para traccionar hacia una recuperación de las exportaciones en muchas regiones.Por ejemplo, en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén los negocios no repuntan luego de la grave crisis de 2015. Las exportaciones de peras se redujeron 10% entre enero y abril, contra el mismo lapso de 2015, mientras que los envíos de manzanas cayeron un 12%.En la Mesopotamia la situación es todavía peor, pues los embarques de naranjas y mandarinas (característicos del norte entrerriano y el sur correntino), han retrocedido al cabo del primer cuatrimestre un 59 y un 91%, en el mismo orden. En cambio, una economía de gran escala como es la producción de limones en Tucumán logró prácticamente duplicar sus embarques de la fruta fresca en el mismo período.
