ATE: el personal de Salud al límite de sus fuerzas
Con las integrantes de la conducción de ATE local, María Rosa Ceballos y Luciana Arellano pudimos ver y dialogar la situación que viven y conviven los trabajadores estatales, en esta oportunidad los de Salud.
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En otra entrevista dimensionaremos la situación de los trabajadores/as de comedores, maestranza, etc., siempre visto desde la salud, desde lugares claves y neurálgicos para esta pandemia. Sobre todo en estos últimos días (los gremios), comenzaron a vivenciar situaciones difíciles que le acercaron a la conducción gremial.
¿Cómo es un día, qué saben, qué les relatan?
L.A.: Hace ya un año y tres meses que arrancó esta pandemia de nunca acabar; empezamos a trabajar con incertidumbre, con miedo de no saber a qué nos enfrentábamos. Con el tiempo todas las falencias que veníamos reclamando desde siempre empezaron a salir a la luz: gente en negro "arancelada" que cobraba $10.000, al igual que la falta de insumos y, sobre todo, de recursos humanos. Nadie ve este faltante, clave, y esto, ya pasado más de un año, se nota cada vez más. Más crudo. Más necesario.
M.R.C.: Además de coincidir y en varias oportunidades contener a los compañeros/as, también se notaba cada vez más la forma, yo te diría la mala forma de querer encarar las cosas, como por ejemplo: sobrecarga de horarios; reuniones donde demostraban que estábamos cada vez peor. Y así un sinnúmero de reclamos, donde no es el momento. Creemos y estoy convencida que son tiempos de sumar y no de tensar la piola con el trabajador. Todos estamos mal (mi vecino, mi despensa, etc.).
L.A.: -Sentimos cansancio, miedos y tantas cosas como cualquiera. Hoy un día, para un empleado de salud, es cansancio mental y físico. Yo no sé si el vecino dimensiona lo que es hoy trabajar en esta trinchera. Quiero darte un ejemplo cotidiano, el día a día: ponerse la ropa para limpiar una sala donde estuvo un COVID, sacarse la ropa para ir a limpiar donde no había COVID, vuelta a ponerse la ropa, la máscara, el barbijo para volver a limpiar y así durante toda su jornada. Aclaro que de esta forma incluyo desde los administrativos, que en más de un sector son 5 personas usando el mismo baño, asistir a un cuarto donde están amontonados yendo y viniendo por todas las salas.
-A los trabajadores de la guardia, se merecen un monumento atendiendo a todo el que venga llevándolo a rayos o a internar, donde muchas veces no hay camilleros para esa dolencia ósea. Es una verdadera trinchera, un enfermero de guardia hace mil cosas, atenderte, medicarte, llevarte a RX, quizás acompañarte hasta laboratorio y encima (por si faltaba algo), subirse a la ambulancia para buscar pacientes que hoy deben estar saliendo, (por los llamados que recepciona el 107), el triple de hace un año atrás vistiéndose o desvistiéndose y el mucamo a la par, vistiéndose sacando basura o buscando la comida. Ni hablemos de los que trabajan en el 107, la cantidad de llamados es incontable; la tarea que hoy realizan no es nada que ver con la que deberían realizar normalmente (radioperador y telefonista); hoy terminan haciendo múltiples tareas cargando positivos al sistema SISA; al igual que contener o contándole a la gente de que se trata la enfermedad y acompañando a toda aquella persona que no tiene idea que es esto.
-Obviamente que hay un sinnúmero de reacciones, al igual de tratar de ir guiando así a toda persona de la comunidad a saber que tiene que hacer si presenta síntomas, sin dejar de lado la tarea de socorrer con la ambulancia a todo aquel que la requiera. Y aquí debemos aclarar que hoy en día estamos dialogando más de 5 min por persona, porque al necesitar, la debemos enviar, sabiendo todos muy bien lo que estamos viviendo o lo que ahora está sucediendo.
-Terminamos con la guardia llena (tal cual la descripción que realizaron los profesionales en la conferencia de prensa de esta semana). Entonces, a partir de ahí, varias personas deben esperar más de lo normal la atención... Podría sumar otro llamado por Ambulancia, en paralelo saber si es por urgencia respiratoria (quizás Covid) o por accidente... Inmediatamente la decisión desde la guardia por si es una persona que requiera una cama en UTI, ya no se sabe si la va a tener dirigir a UTI. Esto es lo que denominamos en nuestra jerga que se está trabajando a cama caliente (sale uno entra otro).
M.R.C.: -Aquí se palpa lo que te describían los compañeros/as de quirófano y de Terapia, no caer en la falta de calidad de la atención. Hay mucho riesgo, con enfermeros cansados, sumemos horarios raros. Te aclaro que los jefes y supervisores notan el cansancio.
-Nos sirve contarlos y con vos; necesitamos que la ciudad se cuide, que nos cuidemos. Permitime, y me hago cargo, agregarte esto porque nos sucede: por ahí prefieren hacerla fácil y decirles que si están cansados los cambian de servicio. No necesitamos estas advertencias, fácil decir eso cuando los enfermeros de la UTI vienen capacitándose hace un año para todo esto. Mas casos como ejemplos: hoy si presentamos una gripe no podemos trabajar porque tenemos una declaración jurada que dice que con algunos síntomas no debemos venir, pero eso conlleva a que si no sos COVID positivo o contacto estrecho, la ART no te cubre. Traduzco, un enfermero con una gripe debe presentar un certificado a lo que eso conlleva que reciba descuentos en rotativas y la coparticipación ( aproximadamente de $4.000 a $5.000) que hoy a cualquier laburante le hace falta.
L.A.: -Queremos brindar ejemplos. Una persona que hoy empieza con síntomas debe llamar al 107, ahí le dan un numero para pedir turno con el consultorio respiratorio para que el médico lo vea y evalué si se hisopa o no. Aquí dejamos bien subrayada la intervención de la Bioquímica Fabiana Heinrich haciéndose cargo de casi todo lo de esta enfermedad, tanto de hisopar, como de remitirlos ella misma, o buscar insumos y atendiendo siempre bien predispuesta a la gente. Hay otras personas, como por ejemplo Rocío, encargada de todos los positivos estrechos y aislados. El numerosísimo grupo de gente que desarrolla el seguimiento (con celulares particulares) y, que por si no lo saben, son solamente voluntarios dando una mano en esta situación, conteniendo a las personas; también en algunas oportunidades haciendo certificados para el trabajo, que es donde la gente más hace hincapié, porque sin ese certificado en tu trabajo te pueden descontar o hasta echar por no tenerlo.
M.R.C.: -Además conteniendo la ansiedad de cada uno, no todos los vecinos atraviesan o pasan de la misma manera al virus; hay gente que puede bancarse 15 días encerrados y otros que tienen las dimensiones en su hogar para tener integrantes aislados, otros que si no salen a laburar no comen y acá es donde la tarea se pone ardua.
-Entendemos las restricciones, entendemos a la gente que reclama salir a laburar; lo que no entendemos es la gente que no cree que esto es grave.
Porque lo sabemos, y compañeros/as nos lo comparten, asisten algún llamado de cualquier persona de la ciudad, hoy buscan ese familiar en la ambulancia y puede ser la última vez que lo vean. Acá está lo grave, lo triste y tantas descripciones que hacemos o que imaginemos que si no nos cuidamos o si no nos aislamos, cuando somos contactos estrechos esto no se termina más y perjudicamos al familiar u ocasional vecino.
L.A.: -Hoy en día estamos vacunados con las dos dosis los trabajadores de la salud, pero no estamos exentos de contagiarnos, no somos máquinas, porque cometés un descuido por cansancio o la situación que se dé, y ocasionás un aislamiento a más de un personal.
-Aquí es donde pretendemos respuestas, y como te contagiás por un descuido, esto se toma como falta de compromiso, que no te cuidaste y juegan con sanciones o que la ART no nos va a cubrir. Sentimos que a la vuelta tenemos los castigos, que pueden ser económicos.
-Muy descontentos con las paritarias, muy mal pagos, tanto que la mayoría necesita otro ingreso para poder llegar a fin de mes, y ni hablemos de las más de 40 personas que cobran $21.000 mensuales por hacer las mismas tareas que uno de planta permanente. Eso desgasta porque el hospital está de pie por los tremendos laburantes que no se sacaron nunca la camiseta (profesionales y no profesionales, todos) que han aguantado y aguantan cosas que ya no deberíamos aguantar.
-Permitime decirlo, psicológicamente estamos perdidos en el miedo de llevar COVID a nuestra casa o traer a un familiar y no verlo más. MEDICOS CON MAYÚSCULA atendiendo más de 25 pacientes en una sala o por consultorio de COVID infinidad de personas. Las pediatras advierten y advierten porque los chicos se siguen enfermando y también se contagian COVID
M.R.C.: -La verdad es que la situación del nosocomio local está muy complicada: faltan muchos recursos humanos; de nada sirve poner más camas o abrir más salas si lo que te falta es gente; en UTI pasamos de tener 7 camas a tener 11 con el mismo personal (enfermeros y médicos); ellos tienen más argumentos que nosotros o pensar que el personal debe ser como una máquina que no se cansa; faltan contratos y debe ser fácil 5 años que no llega nada de nada; ni pensar en un pase a planta.
