¡Su atención, por favor!
Quizás estas sensaciones que nos golpean estén entre aquellas que ahogan o queman. La ciudad en pocas jornadas sintió el golpe del Covid. Nuevamente.
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Vecinos que se destacaron en el deporte, en la educación, en lo social, en lo laboral, en lo cultural y otros que despiertan, desde el ser vecino, a los dolores, necesarios y lógicos, ante la ausencia de cada uno de ellos.
A nuestra ciudad se le murió el Intendente y todo lo que ello causa en una comunidad, y no importa si lo votaste o no.
La muerte de Abel (me dejaba que lo llamara "Patón") es un golpe fuerte para la comunidad de Gualeguay, también para la educativa (sobre todo porque ansiaba tanto concretar la refacción de la Escuela Técnica N° 1, ese edificio emblemático para la ciudad; consiguió pasantías en Soychú -este frigorífico se lo acaba de reconocer- promovió la asistencia de muy buen número de alumnos en los Centros de Formación Profesional, dentro y fuera de la ciudad; tantos "etcéteras", se podría agregar, que al despedírselo se lo aplaudió).
No fue hace mucho que charlé con él, sin saber ambos que era la última vez (lo conocía desde hace años, desde los Torneos "Competir y Compartir"); me permitía un sinnúmero de bromas: "Nada me decís, aprendí a manejar y de grande...¡ja! Trotta hizo el anuncio, pero 'la' Vero me lo va terminar". Se refería a la Intendenta y al edificio.
Pero al tomar distancia del hecho para observarlo, aparecen tentaciones. Porque también sirvió para que muchos tengan una razón más para argumentar la no presencialidad.
La pregunta sería: ¿es un despropósito valerse de momentos tristes para luchar por la vida?
La discusión parece ser escuela virtual o escuela presencial; entonces, ¿es blanco o negro...?
En realidad, aparentemente, hay dos posiciones antagónicas: una posicionada en la exclusión que produce la virtualidad en sectores vulnerables (falta de conectividad y de tecnología en el hogar, también de números de esa tecnología). La otra es una razón respaldada en la cuestión sanitaria y el miedo al contagio.
Por un lado, es cierto que los sectores vulnerables sufren esta situación de no poder hacer frente a la virtualidad por diferentes razones económicas y sociales, lo cual, a la vez, retrasa el trabajo de las escuelas para cuando se recupere o vuelva a darse la inclusión e ir recuperando, de a poco, aquello que no se proporcionó el año pasado.
Desde enero se debate "escuela presencial o escuela no presencial", algo que no es común discutir en esos tiempos.
La decisión fue volver a la presencialidad. Luego el rebrote y la segunda ola; y de nuevo nos sorprendieron y paralizaron los decesos de muchos vecinos, más si se considera que algunos eran personajes notables de nuestra educación local. Eso ha generado un enorme miedo social y en particular en la escuela. Con los maestros vacunados también estuvo el miedo de ellos al contagio y con ello un posicionamiento gremial y una postura sindical de "no volver".
En principio se exigía la vacunación masiva, luego se siguió con la no presencialidad hasta que no bajara la ocupación de camas del hospital y también los contagios. Es un miedo legítimo, tan legítimo como el hecho de que en las escuelas los riesgos son mínimos y hay controles sanitarios muy altos o exigentes.
Dentro de esto existió una estrategia conjunta de los diferentes actores que participan en el COES local de suspensiones cada quince días, mientras se iba evaluando la situación del Hospital por parte del sector de salud pública.
En el medio se va el director Jorge García y se puso en funciones al entonces subdirector del Hospital San Antonio, Gonzalo Jáuregui. Asumió este último el pasado viernes ante la Secretaria de Salud, Carina Reh. Con el pasar de los días, sin embargo, luego de suspender por tres semanas la presencialidad en las escuelas, no la escolaridad, que siguió funcionando activamente en forma virtual, en algunos prima la necesidad de seguir la vida, normalizar actividades y pensar en una pospandemia, se sugirió finalizar la no presencialidad y garantizar la continuidad normal del ciclo lectivo, más allá de la ocupación de la Unidad de Terapia Intensiva, ya que las escuelas son contextos muy protocolarizados. Se ratificaron las fechas previstas de vacaciones de invierno.
Es cierto que no se verifican muchos casos en las escuelas, pero también que muchos de los casos y situaciones externas generan sensación de inseguridad, a esto se suma una sensación de incertidumbre respecto de las decisiones tomadas semana tras semana.
Todos conocemos lo que se detalla o informa en lo que respecta a vacunación. Estoy muy seguro de que a nadie le conviene llevarlo a "blanco vs. negro"; lo que sí debemos hacer es no bajar la guardia con respecto a nuestros cuidados personales y para con terceros.
Lo sé, es muy ingrato de mi parte sólo referir la ausencia de algún vecino, pero mi cita es nada más que a modo de ejemplo al tener la atención de la ciudad. La ausencia de Horacio también impactó en lo escolar. La de Gabriel "Tito" Estapé, en lo social y deportivo.
