24 de marzo de 1976: cincuenta años después
Se cumple hoy medio siglo del comienzo de la más sangrienta dictadura de nuestro país. En 2002, por Ley Nacional, se estableció el 24 de marzo como el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Y en la Provincia de Entre Ríos, desde 2012, se estableció por decreto provincial que entre el 1º de marzo y el 2 de abril se conmemorará el Mes de la Memoria.
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Compartimos algunos testimonios presentes en “La verdad es hija del tiempo”, libro indispensable de la APDH local.
(…)
“El golpe fue el 24 de marzo. Alonso nace en mayo. Yo me vengo a Buenos Aires, con Alonso de cuarenta días para buscar dónde estaba papá y lo largan. Entonces vengo a Gualeguay y lo conoce a Alonso (…) Luego lo vuelven a detener (…). Nosotros nos venimos a vivir a Gualeguay porque hacían desaparecer un médico cada tres minutos (…) Y lo vamos a visitar a Paraná. La tercera vez (…) Alonso ya se paraba así que me acuerdo por ese detalle (…)”. En esa última detención, a Roberto se le informa desde la policía que hay una nueva orden de detención en su contra y Blanca decide llevarlo a la comisaría en auto junto a su hijo: “Volvió a agarrar el ajedrez”. En esa ocasión, sale en libertad con arresto domiciliario, ya estaba enfermo. Fija domicilio en la chacra, donde pasa seis meses. “Para mí, le dieron la domiciliaria por el estado físico”, reflexiona Blanca.
El rol de la Iglesia:
“Monseñor Tortolo era el que decía que podían seguir torturándolos en la cárcel: ‘paciencia hijo’. Papá lo odiaba de una forma...”.
Sus convicciones:
“Era terriblemente convincente en las cosas que te decía porque no solo las decía, las hacía. Él decía: ‘yo soy como una serpiente, me pisan la cabeza y más me levanto’. Y es verdad, nunca dejó de hacer política, nunca”.
(…)
“En la madrugada del 24 de marzo, mi vecino, un señor mayor, golpea la ventana de casa para avisarme que teníamos revolución y que seguramente no trabajaba. A las 4 de la madrugada la Marina, que se hizo cargo de Berisso y Ensenada, fue a Propulsora, paró la planta, revisó uno por uno a los trabajadores; los acompañaban a las taquillas y revisaban, si encontraban algo subversivo, volantes, libros, los llevaban detenidos. Llenaron camiones de gente. A las 7 horas fueron con la misma táctica a Astilleros Río Santiago, luego a las petroquímicas, al frigorífico Swift, a los talleres que dependían de las empresas. Todos, absolutamente todos, Marina y Ejército se manejaban con listas que fueron confeccionadas por la empresa, por los sindicalistas y por el gobierno provincial. En La Plata, el Ejército, regimiento 7, con la misma táctica de pinzas buscaba en las calles a la gente que tenían en las listas.
Me atrevo a decir que con la represión cumplieron varios objetivos: generar el miedo y el terror, el ‘no te metás’ y el ‘por algo habrá sido’. Todo lo lograron, esto les daba impunidad. Lo primero que hicieron, a pocas horas del Golpe, fue llegar a las fábricas y llevarse presos a los obreros: por activistas sindicales, por subversivos, por terroristas, los títulos eran gigantes, nunca por peronistas, ellos tenían que generar el escarmiento. También fueron a las universidades, a los barrios, a las entidades de bien público; había que destruir todas las organizaciones del pueblo”.
(…)
La juventud, con sus ideas de revolución, se levantó frente a la proscripción política, se enfrentó con los dueños de una sociedad fundada en desigualdades. El pueblo reaccionaba frente a las injusticias, resistía frente a medidas económicas hechas a la medida del salvajismo de los grupos del poder capitalista. Mientras tanto el Estado no hizo opción por la aplicación de los recursos de la justicia: eligió el asesinato como método para solucionar el conflicto. El Estado, todo su aparato, fue la herramienta primera del terrorismo.
APDH y un documento muy actual
El titular del 24 de marzo de 1986: Declaración de la A.P.D.H. Local. Adhesión de la Asamblea Local a un documento de la Asamblea Central, a los 10 años del Golpe:
24 de Marzo: Memoria y Alerta: (…) “Por eso es necesario el alerta”. Porque ese pasado ha sembrado semillas en la vida de nuestra Nación. Porque ni la doctrina que inspiró el Golpe ha muerto ni sus autores y ejecutores han abandonado sus propósitos, ni han sido despojados de sus recursos, ni han dejado de complotar, ni han desarmado sus mecanismos de violencia, ni se han deshecho sus redes y conexiones internas e internacionales.
Por eso la respuesta tiene que ser una vigilancia permanente para detectar, denunciar, y destruir, de inmediato y de raíz, toda amenaza a la democracia tan costosamente recuperada. Pero el “alerta” no es solo
una acción defensiva. Debe ser también constructiva.
Pues sobre la profundización de la democracia en lo social, lo económico, lo educacional y cultura, lo político en la conciencia popular y en las instituciones es reaseguro firme. Un pueblo consciente, decidido, movilizado y en marcha no deja espacio para las dictaduras. (…).
Hoy, como entonces y como mañana, la APDH sigue manteniendo esas banderas en alto, sin importar los cambios coyunturales en la política nacional, provincial y local.