A contratiempo
El crecimiento exponencial de casos de Covid en las últimas semanas en Gualeguay rompió el aparente equilibrio entre salud y economía que venía registrándose durante la Fase 5.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/384/0000384199.jpg)
En aquella fase, la liberación de actividades comerciales junto a otras de carácter deportivo, social y cultural parecía no amenazar la capacidad del sistema de salud, que hasta el momento podía hacer frente a la demanda de casos de Covid con una relativa disponibilidad de equipamiento, insumos y personal. Este equilibrio, sin embargo, no iba a ser eterno y así lo alertaban las autoridades sanitarias desde hacía varios meses.
Tanto los directivos del hospital San Antonio como de la Asistencia Pública apelaban desde hacía tiempo a que la comunidad profundizara la adopción de medidas de cuidado, la cual se había relajado en relación a ello debido a los más de cuatro meses en los que nuestra ciudad no había registrado casos. Entonces, la posibilidad de una vuelta a Fase 1 empujada por el posible colapso del sistema sanitario parecía un escenario poco probable, pero ese escenario, claro está, se venía gestando bajo esa aparente tranquilidad.
Entre estos aspectos "silenciosos" durante la Fase 5 se encontraba también el progresivo agotamiento de los recursos humanos del sistema de salud, que venían trabajando desde hace meses sobrecargados y con reducción de personal debido a contagios o aislamientos preventivos, todo ello sumado a las bajas de personal de riesgo.
El escenario caótico que emergió en estos días ya venía configurándose bajo una aparente tranquilidad, pero era cuestión de tiempo que todos estos factores interactuaran para arrojar el resultado ya anunciado, y el tiempo (todos los sabemos), es un recurso tan escaso como poco valorado. Por eso se apuntaba a ganarlo.
Así, la cuarentena apuntó en una primera etapa de la pandemia a aumentar la capacidad del sistema de salud, tanto en infraestructura edilicia, aparatología e insumos, como en la suma de personal que pudiera intervenir, como así también a articular los mecanismos de coordinación y dirección de los estamentos locales, provinciales y nacional en una política unificada, frente a la diversidad de respuestas que presentaba cada realidad local y provincial.
En ese sentido, desde el sistema sanitario se unificaron criterios de actuación, diagnóstico, protocolos, trazado epidemiológico en una permanente interacción con los ejecutivos locales y provinciales que, ante la falta de un panorama claro y siempre cambiante, articulaban políticas diversas en relación al control de la pandemia. En relación a ello, a modo de ejemplo, había ciudades que impedían el acceso mientras que otras no.
La implementación de las diversas fases de la cuarentena también buscaba distribuir el número de contagios a lo largo del tiempo para evitar el colapso del sistema sanitario. Para ello, la implementación efectiva de controles por parte de las autoridades y la actuación responsable de la ciudadanía eran muy importantes.
El paso del tiempo permitió ir aceitando esos mecanismos, pero, en el caso particular de Gualeguay, interactuó con la ausencia de casos por varios meses, lo cual progresivamente llevó a una falta de acatamiento a las medidas preventivas por una parte de la población.
Hoy, ante la crisis, el comportamiento de estos tres actores recibe cuestionamientos. Algunos señalan la falta de conciencia de la población, otros cuestionan las decisiones y controles implementados por las autoridades y otros, últimamente, apuntan a una posible falta de preparación del sistema de salud a lo largo del tiempo ganado.
Para complicar aún más las cosas, durante la última semana dos de las principales autoridades que tienen a cargo el manejo de la crisis se han visto afectados por aquello que combaten. El intendente atraviesa una situación delicada de salud por el Covid y el director del hospital San Antonio se encuentra aislado. Esto resultaba una posibilidad cierta dado el alto nivel de exposición al que por sus propias funciones están sujetos, aunque, claro está, la previsión no arroja tranquilidad. Menos con el sistema sanitario al borde del colapso.
Llegados a este punto, lo único que está a nuestro alcance es volver a cumplir estrictamente con las medidas preventivas ya sabidas por todos, ser implacable con los controles y agotar todas las instancias políticas posibles para reforzar el sistema sanitario. Ya no queda margen para otra cosa.
Esperemos que no sea muy tarde.
Rodrigo Cassella

:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/384/0000384189.jpg%3F0000-00-00-00-00-00)
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/384/0000384200.jpg%3F0000-00-00-00-00-00)
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/384/0000384211.jpg%3F0000-00-00-00-00-00)
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/384/0000384222.jpg%3F0000-00-00-00-00-00)
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/384/0000384233.jpg%3F0000-00-00-00-00-00)