A dormir, mejor sin pantallas
Hoy en día una de las grandes preocupaciones de profesionales de distintas áreas, teóricos, académicos, médicos, psicólogos, psicopedagogos, padres, madres, docentes, adultos en el general es el uso abusivo de las pantallas por parte de niños y adolescentes.
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Cabe aclarar que para muchos estudiosos, aún no se ha llegado al lugar definitivo que ocupará la tecnología en nuestras vidas diarias. Es decir, estamos en proceso y muchos creen que bajará luego la adicción a las pantallas. Ahora bien, nadie sabe precisar cuándo llegará, cuánto tiempo tardaremos en ubicar a la tecnología en un lugar menos preponderante, más acotado y menos perjudicial para la vida diaria y los vínculos, para el desarrollo cognitivo de los más chicos y si realmente eso sucederá. Uno de los perjuicios del uso de las pantallas es la generación de ansiedad que acarrea y trastornos de sueño, con lo necesario y saludable que es el buen descanso para los que están en crecimiento. Somos los adultos los que debemos revisar el uso que estamos haciendo con las pantallas y qué le estamos señalando a los más chicos con nuestro ejemplo.Organicemos nuestra rutina de tal manera que podamos volver a hábitos que parecen pasados de moda y que en realidad nunca lo estarán como acostar a los niños con un cuento, una canción, una copla, una adivinanza o jugando a rimar palabras... Volvamos a lo que en palabras de Graciela Montes es regalar tiempo, un tiempo de calidad, un tiempo de ocio creativo, de encuentro, de filiación con el niño y de regocijo para ambos. Porque como bien se daba cuenta ella, no era solo placentero para sí la escucha atenta de cuentos que leía o narraba su abuela, el habitarlos y el salir en excursiones imaginarias a distintos lugares. Era también reconfortante para su abuela, un recreo, un alivio de sus piernas lastimadas y vendadas, de la rutina, era un enriquecerse mutuo, un empoderarse, una plenitud compartida. Celebremos a diario los derechos y el día del niño, porque nada hay más preciado que nuestros niños y adolescentes, brindemos amor y tiempo y cultivemos todos el hábito de apagar las pantallas, desconectarnos un rato antes de dormir, bajar la ansiedad y salirnos de los tiempos que nos marca la vida diaria. Lectura, música baja, una charla pueden resultar buenas opciones para cerrar el día. Porque ningún cerebro se prepara para dormir si le ofrecemos tantos estímulos para procesar.¡Feliz día del niño! "Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene" José Martí.Prof. Alejandra Cordero
