Andrés Alfaro y la kinesiología: resiliencia y superación
El licenciado Andrés Alfaro repasa la importancia de la kinesiología, su vocación marcada por una historia personal, y las satisfacciones de una profesión que combina ciencia, vínculo humano y compromiso.
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En el marco del Día del Kinesiólogo, el licenciado Andrés Alfaro destacó el rol central que cumple la kinesiología en los procesos de recuperación de los pacientes, subrayando su crecimiento dentro del campo de la salud y su impacto concreto en la calidad de vida. “La kinesiología es importante porque se trata, sobre todo, de rehabilitar, de devolverle las funciones normales al paciente que puede llegar a perder por algún traumatismo, una lesión o después de una cirugía”, explicó. En ese sentido, señaló que hoy en día “es muy común que cualquier cirugía tenga como complemento un tratamiento kinesiológico”.
Si bien reconoció que antes de la existencia de esta disciplina los pacientes también se recuperaban, remarcó que actualmente “te ayuda a recuperar en menor tiempo las funciones perdidas y en mayor porcentaje”. Como ejemplo, mencionó: “Por ahí antes una cirugía de rodilla dejaba secuelas, como una flexión o extensión que no se recuperaba totalmente. Hoy en día, con la kinesiología, se puede recuperar el 100% de la movilidad y la función de esa articulación”. Alfaro definió a la kinesiología como “una carrera relativamente joven” que ha ganado protagonismo dentro de la medicina, y resaltó especialmente el papel de los profesionales durante la pandemia. “Los kinesiólogos respiratorios estuvieron en la primera línea. Se hicieron tareas clave como la rehabilitación, el manejo de secreciones, la asistencia ventilatoria. El kinesiólogo fue uno de los pilares en ese contexto”, afirmó, aunque aclaró que en su caso no se especializa en esa área y que es paciente de riesgo, pero valoró enfáticamente la tarea de sus colegas.
Una vocación que nació en la infancia
La elección de su profesión tiene raíces profundas en su historia personal. “Desde chico supe que esto era lo que quería ser. Ya en séptimo grado lo tenía claro”, recordó. Ese interés estuvo marcado por la experiencia de su hermano menor, quien nació con parálisis braquial obstétrica, una lesión producida durante el parto. “Es una patología que hoy no debería existir, porque generalmente responde a una mala praxis. En el caso de mi mamá, que iba a tener su quinto hijo, correspondía una cesárea, pero los médicos decidieron que fuera un parto natural. Se complicó, el bebé tenía el cordón umbilical en el cuello y, al intentar salvarle la vida, lo tironearon. Eso le provocó la parálisis”, relató.
A partir de allí, su hermano inició un tratamiento kinesiológico desde muy pequeño. “Yo lo acompañaba con mi mamá a la kinesióloga, y ahí fue cuando dije: esto es lo que quiero hacer”, contó. Alfaro estudió en Villaguay, donde completó la carrera en 2013 y finalizó sus prácticas y tesis en 2014. Luego comenzó a trabajar en Galarza, en el CENER, donde se vinculó con la rehabilitación neurológica. “Después fui haciendo mi experiencia y hoy, gracias a Dios, estoy trabajando con agenda completa allá”, señaló.
Actualmente, divide su actividad entre Galarza y Gualeguay. En la primera localidad realiza tratamientos de rehabilitación, tanto en consultorio como a domicilio, los lunes, miércoles y viernes. “Arranco temprano, a las 8, y trabajo de corrido hasta las 5 o 6 de la tarde”, detalló. En Gualeguay, en tanto, se dedica a la quiropraxia los martes y jueves, especialidad en la que se formó con un posgrado en Buenos Aires antes de la pandemia.
Una historia atravesada por la pérdida
La vida de Alfaro dio un giro doloroso en 2013, cuando su hermano falleció en un accidente de tránsito a los 18 años. “Fue un año antes de que yo me recibiera. Venía de salir con amigos, el conductor estaba cansado y habían tomado algo. Él iba durmiendo atrás, sin cinturón, y murió por un latigazo cervical”, recordó. Ese hecho marcó profundamente su camino. “Le dio un sentido especial a mi título. Se lo dediqué a él con mucha fuerza. Fue un impulso muy grande para terminar la carrera, que me costó mucho sacrificio porque trabajaba y estudiaba al mismo tiempo”, expresó. También evocó los momentos compartidos: “Siempre me decía en broma que no me iba a recibir nunca. Después, cuando me faltaba poco, ya hablábamos de cómo íbamos a festejar. Lamentablemente, no pudo verme recibido”.
El valor del vínculo humano
Más allá del aspecto técnico, Alfaro destacó las relaciones que se generan en el ejercicio de la profesión como una de las mayores satisfacciones. “Se crea un vínculo con el paciente que muchas veces se transforma en amistad”, aseguró. En ese sentido, contó una experiencia personal significativa: “A partir de la rehabilitación de un paciente que había tenido un ACV, se generó una relación tan fuerte que hoy es uno de mis mejores amigos. Compartimos muchas cosas. Eso es de lo más lindo que tiene esta profesión”.
Entre las satisfacciones que le dio la kinesiología, también mencionó su participación en el ámbito deportivo. Alfaro es el kinesiólogo del Club La Academia de Galarza, con el que celebró la obtención del campeonato de la Liga de Gualeguay en 2025. “Fue algo muy importante, porque hacía 50 años que no se lograba un título. Haber sido parte de ese grupo fue una gran alegría”, señaló. Y agregó: “Agradezco a los jugadores, que siempre confiaron en mí. Hemos pasado momentos difíciles con lesiones, pero también una enorme satisfacción con ese campeonato”, finalizó.
Lic. En kinesiología y fisiatría - Quiropráctico - Andrés Alfaro
MP1393 - Atiende en J.J. Parrachú 79 - 3444-430922