Aquella época Sengo
Venía de zona de chacras, caminando por senderos cubiertos de hojas caídas naturalmente por la época del otoño, con pasos lentos y seguros crujiendo las hojas como milhojas de escarchas melodiosas… La canasta que cargaba mi mano, ¡rebosante de frutos y flores para los abuelos!
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¡Eran mañanas tempraneras! Los rayos de sol pintaban de dorado el amanecer, como muchas otras, mañanas donde el gris oscuro de las nubes hacía que la luz retrasara su brillo.Una boina en la cabeza, camisa de grafa, pantalón corto, medias tres cuarto y alpargatas era la vestimenta.Muchas veces (sí, no lo niego) me envolvía un miedo ante tanta soledad; como también cuando veía alguien a caballo, en bicicleta, en sulky, en carro o de a pie... ¡me hacía sentir más seguridad por la fugaz compañía! Llegaba a la casa de los abuelos saludando como en aquel entonces se hacía: "Ave María Purísima" y desde dentro la dulce voz que contestaba: "Sin pecado concebida".Dejaba la canasta con las flores, huevos, frutas, hojas de orégano, burrito, laurel, menta, perejil y otras yerbas. La abuela dejaba de lavar la ropa y enseguida nos sentábamos a tomar la leche juntos, mientras mi abuelo abría la tienda de ramos generales.Recuerdo el fuentón grande de chapa con manijas y el guardapolvo blanco lavado con cuadraditos de Azul Brasso que le ponían en el agua del enjuague; también el patio con un árbol de olivos en su costado junto a la compañía de uno de mandarinas. Bordeaban el tapial hortensias grandes rosadas y celestes, como así también calas con su blancura inigualable.Me despedía para ir a la escuela, lugar casi sagrado, en el que encontraba el amor de la maestra y la amistad de los compañeros. ¡Realmente se hacía sentir como la segunda casa!A la vuelta, me esperaban con la sopa diaria más la comida, y, con un fuerte beso, me alentaban a emprender el regreso. Mientras caminaba, veía el trabajo del chacarero como así también las huertas, las quintas y los corrales de animales que formaban el cuadro. En una de esas pasadas, la señora con delantal levantado, formando como una bolsa, lleno de maíz dando de comer a las gallinas. ¡Imborrable! Muchos habrán vivido esta experiencia de vida con distintos tintes y matices.Los sábados religiosamente ayudaba a hacer salsa de tomates, con los que estaban bien maduros. Juntos los apretábamos, sacábamos las cáscaras, se revolvía bien, se le agregaba unos dientes de ajo y hojas de laurel, se embotellaban, se tapaban bien tapados y se los enterraba en el patio. Después, trabajo siguiente, se revolvía grasa sobre el fuego, se le agregaba un componente que se compraba en la farmacia y se hacía el jabón de lavar. Luego calentábamos leche a temperatura que no quemara y se le adicionaba cuajo, se tapaba con una frazada en un lugar en donde hubiera calorcito y al otro día, ¡el yogur listo! Otro poco se ponía en bolsa de lienzo, bien apretada y se colgaba sobre la canilla. Al despertar se sacaba y ese fue el principio del queso blanco, que para mí es el queso de la abuela.El alumbrar con lámparas a kerosene y las velas. El calor alrededor del brasero, ¡el canto de la lechuza! El rezo con el rosario en las manos... ¡El beso de las buenas noches!Aquella época dorada, en la cual muchos se sentirán reflejados.¿Te acuerdas, hermana mía, el pan dulce que hacía nuestra madre? ¿La espera en la esquina de la llegada de nuestro padre? ¿De quién ganaba el mejor lugar al lado de la estufa?¿Te acuerdas Irma de tus idas al hospital para desempeñarte como enfermera? Esas idas caminando a las 4 de la mañana, sola tu alma con la compañía seguramente de los ángeles.¿Se acuerdan de don Chevasco, don Gervasoni, mi querida Marta De Tomassi, don Jorge Bulo, doña Elsa Falcón, capitanes al mando de esa gran nave que era la Asistencia Pública?¿Te acuerdas, Miguelito, de las enseñanzas de catecismo de doña María, tu mamá? ¿De don Miguel, sentado en la galería con el mate en mano y sus cuentos como comisario en Tres Bocas?¿De don Luis Magroti, encargado de taller de la usina, que en esos tiempos estaba en Belgrano y Rivadavia?¿Te acuerdas, hermana, de don Nova con su sastrería al lado de nuestra casa? ¿De Aída Carbone, maestra de la Escuela Raggio, en calle san Antonio, cerca del parque?¿De don Bordato yendo a trabajar a la veterinaria Carbone y que al pasar por el portón de casa, Boby, mi fiel perro, lo sacaba calzado hasta que se transformó casi en una cuestión de estado? ¿Del bar de Agustín Massoni, en cruz a la Asistencia? ¿De don Vescina y su señora Adela Carboni, hermana esta de mi muy querida amiga Teresita Carboni de Messina?¿De la Escuela Técnica de mujeres y la cantidad de chicas que iban allí a estudiar? Si mal no recuerdo trabajaba la Sra. Forziatti de Sánchez.¿De Diana María, cuando iba a su casa en carnaval con las bombitas llenas de agua y Tolo me abrazaba hasta que todas se reventaban? ¿De Silvia Reynoso cuando pasaba horas y horas hirviendo los vestidos para teñirlos con la famosa anilina?¿De cuando íbamos a saludar a Hilda y Liliana en la casa que anteriormente habían habitado los Benzo?¿Y vos, Pettyqda, en ese barrio perfumándolo con tu sonrisa?¿Las clases de inglés, de tenedor de libros, mecanografía y música con Ambrosia y Cecilia?¿Se acuerdan, Norma y Paula?¿Los Texera, amigos de siempre?Nelly, ¿te da la memoria para que vengan al presente don Reynoso y doña Enriqueta?¿Del Dr. Muchnik con Porota?¿Lucía, con su look tan particular o de doña Virginia con una chispa jocosa escondida?¿De Abraham Gabriel y su negocio de hojalatería, acompañado de su esposa Teresa Brutti y viviendo con ellos, Porota Gabriel, chiquita, nerviosa, jugadora de lotería por los sábados y costurera modista de primera?¿Y de las hermanas Rocha? ¿De don Demarchi y don Piovesana en la estación de servicio Ford?¿De don Vitorio y sus inigualables Sundays? ¿De los Campardo, con su famosa sastrería? ¿De don Cosso, el peluquero? ¿De los Apesteguía?, ¡que hermosa amistad teníamos! ¿Del consultorio y casa del Dr. Barroetaveña? ¿De Graciela, Mirta y Liliana Legna, de Chichita Abrahamor? ¿De los Madoz, mi querida amiga y compañera de escuelas María Eugenia, de tía Nelda con Adriana y Jorgito? ¿De los Neffa?¿De los Zapata, Pinasco, los Lapalma? ¿De Chichita Frigo de Martín, profesora de Literatura? ¿De don Yacucci, viajante, con Cata Cáceres, con Sergio y Mirta? Vamos, Nelly Freyre, sigamos recorriendo, mirá la casa de Lolita, Celia, Jorgelina y Dolores Barrandeguy que después la habitaron nuestros queridos amigos Erlich, él mecánico en Casa Bisso. ¡Y Marta y Estela salen a acompañarnos en este recorrido! Don Toba, Élida y Ana quedan dentro, Cotito no puede porque se está yendo a Córdoba. ¿La tienda Serur con la tía Olga cosiendo? Pasamos por lo de Selva Otero de Labour y por la casa de los Juárez, ¡familias muy queridas!¿La Maternidad, lo de Juan Massoni, lo de Orbegozo, la tienda Martínez, el Mercado Modelo, la hojalatería Gabriel y Esperanza Beracochea que nos saludaba cuando venía de Bs. As.? ¿Los Barbisán, los Cánepa con Alfredo y doña Argentina? ¿De don Julio Madera y de su esposa Severa, que hacía honor a su nombre, en una casa impregnada de música? -pues don Julio enseñaba piano, guitarra y acordeón-. ¿Y Casa Bisso?, ¿la ferretería Palacio? ¿Panadería Picasso, don Piaggio arreglando radios, como así también Aldo Ballarín, que no era del barrio, pero lo frecuentábamos por los arreglos de las tele?Un homenaje a todos los que formamos ese hermoso barrio (¿qué será de sus vidas?). A los que están, los que vibran en nuestros corazones y a los duendes que reviven nuestro lugar mágico de esa época de nuestras vidas.¡Salud al pasado que ilumina el presente, a aquella época dorada y mágica!
