Barrio Rocamora: Inseguridad por las adicciones
El Debate Pregón sigue su recorrida por los barrios. Escuchamos la voz de los vecinos organizados, y también historias mínimas, vecinos que nos cuentan sus vivencias en primera mano y que ponen como eje el lugar en el que viven.
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Continuamos paseando por la ciudad, y esta vez le toca el turno al Barrio Rocamora, que lleva el apellido del fundador de nuestra ciudad y se encuentra en el lateral oeste del Cementerio. Sus límites son Jujuy al norte, 2 de abril al oeste, Bulevar San Juan al sur y Vilar al este. En esta oportunidad, escuchamos la voz de Lucas, vecino de la ciudad que sufrió en su vivienda uno de los cinco robos que se produjeron en el Barrio la noche de Año Nuevo, y nos cuenta la problemática de las adicciones y sus consecuencias en carne propia: "La noche del primero de enero, después de la cena familiar para recibir el Año Nuevo, cerca de las cuatro de la madrugada, ingresaron a mi domicilio rompiendo la puerta principal y una ventana contigua y sustrajeron un televisor", comenzó. Sabe quiénes fueron: "Son vecinos del barrio con serios problemas de adicciones, que es una problemática que se vive muy a diario acá. Cualquiera que camine o que dé una vuelta por cualquier cuadra del barrio puede darse cuenta de que esta problemática realmente existe", aseguró. Los más afectados son los menores: "Lamentablemente, se ve mucho más en pibes jóvenes que tendrían que estar en un contexto de escolarización y, lamentablemente, se han alejado de las escuelas para estar en las plazas jalando Poxi-Ran, que es lo que más se ve por una cuestión de economía y acceso", detalló.El pegamento los hace "perder todo tipo de códigos"Luego, explicó la gravedad que representa la situación en la que se encuentran muchos de nuestros jóvenes: "Por lo que he podido ver, el efecto que produce es muy momentáneo y los saca cien por ciento de su ser, digamos. Al punto de desconocer quién es la persona que tienen enfrente y no medir las consecuencias de los actos que pueden llegar a realizar estando bajo los efectos del pegamento", describió. A su vez, Lucas no tiene una mirada represiva, más bien comprensiva sobre lo que atraviesan los jóvenes: "Los lleva a perder todo tipo de códigos, no tener noción de lo que están haciendo, porque entrar a robar en la casa de un vecino, hace perder códigos que deberían existir. Nadie roba en su propio barrio", lamentó. Luego, explicó que últimamente, la situación se ha profundizado: "Lamentablemente, ayudados por la situación económica que estamos atravesando, hace que estas situaciones sean cada vez más frecuentes. Se ha agudizado bastante esta problemática", comentó.Otra vez el grupo de WhatsAppA medida que recorremos estas notas, vemos que hay formas de organización que llegaron para quedarse. Al igual que en el Barrio ATE y el Ahonikén, las redes son una forma de organización: "Existe una comunicación más frecuente entre los vecinos. Se armó una agenda de teléfonos entre los vecinos, e intentar prevenir este tipo de hechos. En caso de escuchar un ruido extraño o demás, se armó un grupo de WhatsApp de vecinos del Barrio Rocamora, y con una agenda de números fijos para comunicarse, en caso de que no se active la policía en forma inmediata, tenemos este sistema para prevenir y cuidarnos", remarcó. Cerrando, volvió sobre la madrugada fatídica del robo: "Esa noche se desarrollaron cinco robos, todos cometidos por integrantes del mismo grupo de jóvenes que, lamentablemente, está viviendo esa situación, y hay un Estado ausente que no ayuda a que puedan salir de esa situación que nadie desea vivir", lamentó.Lea más en la edición impresa
