“Casa Bisso y otros recuerdos” Sengo 2ª parte
En la entrega anterior, Sengo nos comentaba acerca de la gente de las chacras, de sus vecinos, de los mandados que le encomendaban realizar, entre ellos a Casa Bisso. En esta oportunidad continúa con el tema, pero entrelazado con anécdotas de la niñez, su familia y amigos.
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"Antes de realizar las compras, me detengo, sólo un momento, en el anecdotario de mi niñez.Mi madre preocupada por mi exceso de peso, y por indicación del recordado Dr. Héctor Cosso, médico de familia, recordado con especial afecto, le aconsejó algunas recomendaciones para que sea más efectiva la dieta.La primera era vaciar toda una caja de fósforos 3 patitos, desparramarlas por el suelo y tenía que levantar fósforo por fósforo haciendo flexiones. Mi madre se paraba cerca de mí para quedar tranquila que mi sesión de gimnasia tuviese la cruz de "Tarea superada".Obvio que al otro día buscaba la caja de fósforos y no la encontraba por ningún lugar."Norma", dijo con voz suave y firme, Raquel también fue llamada, "Cristina, te necesito", increpó."Norma, cruzate hasta el bar de don Agustín Massoni y comprá una caja de los indeseables fósforos, pero de las nuevas que salieron, el doble que la de las de 222 palitos"."Raquel, vos traés otra caja, por las dudas tu hermano esconda la primera". Cristina, que era mi alma gemela y estaba de mi parte en este gimnasio casero, le dijo que a don Massoni se le habían terminado.No duró mucho este improvisado gimnasio, pudieron mucho más las galletas de lo Guerscovich repartidas en los famosos carretones, en el barrio de mi casa, por el Sr. Demarchi.Luego sí, a Casa Bisso, a comprar una balancita, porque por recomendación del ya no considerado tan amigo el doctor, debía ingerir la comida pesada de antemano.Entro a Casa Bisso y les comento a Porota Cogorno, Rosita Drago, señorita Hermoso, Elsa Baucero, Bety Drago, (hoy pasé por tu casa en las chacras querida Bety, que a pesar de sus ladrillos oscuros por las inclemencias del tiempo y de soportar años en su existencia, qué belleza de construcción y cuántas historias vividas gritan con voz silenciosa la nostalgia), Teresa Ponce, Teresa Herminia De Zan, Srta. Olguita Trezza, telefonista, también Aurora Martínez, mamá de nuestra querida amiga del alma e incondicional Carolina, de que habían aconsejado a mi madre que pesara la comida antes de consumirla.Entre todas me preguntaron si en mi casa había algún árbol. Les dije que sí. "Entonces subite y gritá fuerte `En esta casa no me quieren dar de comer, en esta casa no me quieren dar de comer´.Era un limonero, pero grande, que estaba en el patio. cerca del tapial de la calle.Mientras yo seguía haciendo con mis gritos caso a mis amigas de Casa Bisso, miro para abajo, y encuentro a mi querida, amada y nunca olvidada madre, que sin que me diera cuenta había llamado también a mi querido, amado y recordado padre que me esperaban abajo.Un rato soporté pero vencido bajé y no hubo más remedio que aceptar los retos y penitencia.Volviendo a Casa Bisso, recuerdo a Martínez que estaba en la parte de entrega, que después de pasar por caja a pagar y saludarnos con Rosalía Romasanta, muy dulce ser humano, y la señorita Pérez pasaba la boleta por un cuadrado y con la cual Martínez sabía que era lo que tenía que entregar. Mientras se esperaba en la cola se los veía a don Fernando Carnevale, esposo de la tan querida Fedra, y padre de mi entrañable compañera de escuela Chuchi.Fedra, además de madre era amiga y cómplice. Ella sabía que con Chuchi y Diana María Pinasco nos escondíamos detrás del sillón del comedor hasta que Fernando se iba a trabajar.Cuando ya estábamos fuera de peligro, ella se encargaba de llamarnos y sentarse con nosotros a tomar mate en la cocina.Negrucha, el Negro y Mara, hermanos de Chuchi, gozaban de nuestro respeto para que mantuvieran el secreto.¡Y don José Capurro!!! Hombre íntegro al igual que don Fernando. También su hijo José, fue compañero de escuela. ¡Qué amistad, por favor!En ese escritorio, también incursionaba Osvaldo Bisso, uno de los dueños junto con Augusto. A la derecha de ellos, estaba la sección de envoltorio para regalos, ¡y vaya que se entregaban en cantidad!, sobre todo cuando había casamientos, cumpleaños de 15, fiestas familiares o acontecimientos sociales".(continuará)
