…“De todo como en botica…”La Obesidad…Un enfoque humanizado…2ª Entrega
Así como los cambios en las miradas de los/as propios/as obesos/as en aceptarla como una enfermedad crónica, inflamatoria, con riesgos, silenciosa, en la que no se pueden prometer resultados milagrosos a corto plazo, pero con cambios en estilo de vida hacia lo saludable, los logros en la baja de peso se pueden mantener en el largo plazo; estos cambios en los propios pacientes, que son difíciles, pero posibles, se pueden alcanzar con los aportes del entorno.
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A quienes no padecen obesidad o sobrepeso, les cuesta entender la relación entre obesidad y comida, las emociones, la autoestima y el metabolismo. Es difícil no considerarla como un tema de voluntad, que se resolvería con “cerrar la boca y moverse más”; cuando esto trasciende afecta negativamente a quienes se hallan en la lucha contra un enemigo difícil; es necesario instruir al entorno con la teoría que ayuda a una nueva ubicación al respecto: existen factores genéticos y ambientales, ingesta excesiva de energía y un estilo de vida sedentario; pero además hay otros, como la falta de sueño, los cambios hormonales, la microbiota intestinal (la población microbiana del aparato digestivo, que en ellos actúa distinto) y la cesación tabáquica, además de factores psicosociales como la ansiedad, el estrés y la depresión.
Las acciones de quien estigmatiza y discrimina, usando determinadas palabras hostiles puede hacer mucho daño, un ejemplo de ello sucede en la escuela con las burlas al niño o adolescente con sobrepeso; esto se puede mantener el resto de la vida, impactando en lo laboral, relaciones personales y en la vida social cotidiana. Estas personas necesitan comprensión, empatía y aceptación, valoración por lo que son y ayuda adecuada para afrontar la compleja situación.
Los estudios revelan que algunos profesionales de la salud, a veces, subestiman este problema y consideran que sus pacientes no tienen la motivación necesaria para bajar de peso. Se necesitan políticas de salud pública con medidas concretas e integrales que regulen la producción, distribución y publicidad de alimentos, que promuevan la vida activa, que acerquen la actividad física a la gente y reconozcan la alimentación saludable. Según la OMS, la obesidad es una pandemia de tipo no infeccioso. La obesidad es un factor de riesgo para otras enfermedades, la realidad actual y los meses transcurridos en cuarentena agravaron esta otra pandemia ocultándola. La campaña de lucha contra la obesidad debe tener su impacto en la salud, como el eje de la discusión y debate y no alrededor de la estética; solo al comprender que la obesidad es una enfermedad, vamos a actuar en consecuencia y este problema alcanzará su verdadera dimensión, merecer mantenimiento de un peso corporal saludable y una mejor calidad de vida, lo que conllevará, necesariamente, a los cambios culturales.
Dr. Bernardo “Cacho” Gandini
“A las plantas las endereza el cultivo, a los hombres la educación”
J.J. Rousseau