“Huir con el rabo entre las piernas…” 2ª entrega La necesidad de dulces después de la cena…
El deseo de azúcar nocturno es común y no siempre se relaciona con el hambre. Harvard Health y Verywell Health muestran causas fisiológicas, psicológicas y ambientales. Analizar las causas permite adoptar estrategias saludables. Es un comportamiento común en muchas personas, se destacan la privación percibida, la exposición a estímulos externos, el funcionamiento del sistema de recompensa cerebral, patrones de alimentación y cambios en metabolismo asociados al final del día; la fatiga mental y cambios hormonales nocturnos pueden potenciar este antojo, creando un ciclo difícil de romper con ingesta repetida de azúcares, sin verdadera necesidad energética o nutricional.