“Huir con el rabo entre las piernas…” 8ª entrega La simulación de amistad…
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La amistad es un pilar crucial en nuestras vidas y un verdadero configurador de la
autoestima y la identidad. Como seres sociales, necesitamos tener amigos para completar
nuestra propia imagen, sentirnos apreciados y necesitados. Un buen amigo puede ayudarnos
a superar las dificultades, compartir las alegrías y construir un camino de vida común. Sin
embargo, en ocasiones ocurre que, lo que consideramos una amistad verdadera, no es más
que una relación tóxica. Estos falsos amigos entran en nuestra vida y pueden provocar
mucho daño si no los detectamos y los expulsamos a tiempo. De esta manera, proteger
nuestra red interpersonal es una de las claves para cuidar la salud mental. Para reconocer
cuándo una persona está fingiendo ser nuestra amiga, existen rasgos, claves o señales, de la
posible simulación. -Halagos constantes: es natural que nos quiera y lo exprese, si lo hace
de forma desmedida puede que lo esté haciendo, para ocultar sus verdaderas intenciones.
En las buenas, pero no en las malas: así se comporta el falso; el verdadero está siempre
presente, tanto para celebrar los triunfos y disfrutar de felicidad, como para estar en los días
tristes. Los simuladores, desaparecen frente a la necesidad de ayuda.
-Cuenta tus secretos: es la mayor falta de lealtad, no guardar las confidencias, proteger los
secretos como si fueran propios; los falsos, los utilizan como chismes.
-Compiten contigo: es una marca para detectar si alguien está fingiendo amistad; la
amistad se convierte en rivalidad.
-Cambia de personalidad: en función del grupo con el que se esté relacionando, se
desesperan por las relaciones sociales, porque no toleran estar solos/as. Esto en sí mismo no
es negativo, a no ser que varíe la forma en la que trata a los demás. Contigo es amable, pero
delante de los demás se muestra frío.
-Usa la culpa: es una antigua herramienta y eficaz para el chantaje emocional y la
manipulación. A veces puede pasar desapercibido, pero reluce en frases del tipo “si fueras
mi amigo, harías esto por mí”.
-Te critica por la espalda: Un verdadero amigo te critica de forma constructiva frente a ti,
desde el cariño y el respeto. Sin embargo, en una amistad falsa, “lo que dice a los demás no
coincide con lo que te dice en privado”.
QUERIDOS LECTORES: Con frecuencia cuesta darse cuenta de la realidad de la
simulación y se prolongan los vínculos llegando a niveles de toxicidad creciente. Es
necesario asumir el costo del error afectivo e interrumpir la relación, porque el sufrimiento,
la desilusión y el desengaño será cada vez mayor. Lo importante es reconocer el
mecanismo de la equivocación, para no repetir las mismas experiencias negativas.
“El propósito de la educación es mostrar a la gente como aprende por sí mismo.
El otro concepto de la educación, es adoctrinamiento”
Noam Chonsky