“Descansemos de los aforimos…” 8ª Entrega La salud y los pensamientos negativos…
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El cuerpo grita lo que la mente no resuelve. Un fenómeno a reconocer es la “rumiación” de
pensamientos negativos, entendida como una reflexión reiterada, capaz de generar estrés y
ansiedad con repercusión general.
Hay que evitar esos pensamientos para que la ansiedad y el estrés repercutan negativamente
en el organismo. Las tensiones propias de la vida diaria, a veces agravadas por malestares
recurrentes pueden ser el reflejo de una mala autogestión emocional. Hay una relación entre
la forma en la que se piensa, se siente y se actúa, el bienestar integral no depende
únicamente del entrenamiento físico o la alimentación. Una vida saludable no se puede
alcanzar si persisten la ansiedad, la angustia y la incapacidad para manejar las emociones y
pensamientos, por la tensión en el cuerpo. Es común la relación entre pensamientos
negativos y contracturas musculares o fibromialgia, problemas digestivos funcionales y
disminución de la tolerancia a enfermedades crónicas. A veces se sostiene que la calidad de
tu vida depende de la calidad de los pensamientos y sentimientos; los sentimientos son las
emociones interpretadas por el cerebro. Un desafío es aprender a educar la mente para dejar
de ser rehenes de determinada reflexión reiterada y de las reacciones automáticas; después
de una pelea puede no tenerse la misma energía física y emocional para emprender otra
tarea; esto debe ser reconocido y aceptado para comprenderlo y afrontarlo. Es necesario
aprender a sacar el foco de determinados temas o preocupaciones logrando, con alguna
técnica relajarse y empezar a resolver, aceptar, y si se puede olvidarse; la actividad física o
las caminatas al aire libre pueden ser un medio que aporta elementos propicios, como
detener el pensamiento, controlar la respiración, pensar relajadamente y empezar a decidir
acciones. El hecho de no controlar las emociones, como una dimensión de la inteligencia
emocional, libera cortisol encendiendo el mecanismo del estrés. Para esto es importante el
aprendizaje de algunas técnicas, con las que se puede llegar al control emocional y
encontrar las mejores emociones para cada momento; al respecto son muy útiles las
técnicas respiratorias y la meditación o mindfulness, a las que puede sumarse algunos
conceptos filosóficos capaces de brindar empatía o comprensión de algunas razones,
pudiendo ponerse en el lugar de los demás.
QUERIDOS LECTORES: Cultivar el hábito del agradecimiento es una herramienta
poderosa y con evidencia científica para gestionar el estrés diario. No se trata solo de decir
“gracias”, sino de entrenar a tu cerebro para enfocarse en lo positivo, lo que cambia la
forma en que percibimos y reaccionamos a los desafíos; éste actúa disminuyendo el cortisol
u hormona del estrés, aumenta la serotonina y dopamina que mejoran el estado de ánimo y
cambia el enfoque mental o sesgo de negatividad.
“El verbo leer, como el verbo amar, no soporta el imperativo”
Jorge Luis Borges