Padre Jorge Alberto Almeida, Párroco de San José
“Deseo que Dios me dé capacidad y salud para poder estar junto a todos sin excepción”
Por designación de Monseñor Héctor Luis Zordán ha asumido el nuevo Párroco de Parroquia San José, Presbítero Jorge Alberto Almeida. El padre Francisco Magnano, quien ocupó ese cargo durante muchos años, se ha jubilado y desde ahora es Párroco emérito. Segunda Sección conversó con el padre Jorge Almeida acerca de su vida sacerdotal y su modo de encarar esta nueva misión.
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"Yo siempre digo que soy de Gualeguaychú, aunque nací en Federal, al norte de Entre Ríos. Mis padres son docentes. Mi mamá era maestra en Iguazú, al lado de las Cataratas; luego se vino a Federal. Mi padre era director de escuela, de esas escuelas rurales que había antes, con internado. Se conocían desde Gualeguaychú, pero en Federal se pusieron de novio, se casaron y comenzaron a llegar los hijos, ocho en total. Yo soy el quinto hijo y viví sólo unos meses en Federal, luego siempre en Gualeguaychú", comienza presentándose el padre Almeida."Siempre lo veía rezar de rodillas a mi padre; en todo demostraba su fe en Dios"Más adelante nos dice: "La vocación sacerdotal es ocurrencia de Dios, no es mía: Ya a los 8 años manifesté mi deseo de estar muy cerca del Señor y ayudarlo a llevar su Palabra; quería ser sacerdote. Maduré esa vocación después de los 20 años".Más adelante nos habla de su padre con verdadera admiración: "Mi padre fue presidente de la Junta Diocesana junto a Monseñor Chalup, fue presidente de la Acción Católica, mis hermanos también, por lo que me formé en una familia católica practicante. Siempre lo veía rezar a mi padre de rodillas y en todo demostraba su fe en Dios. Me preguntaba en ese entonces, ¿quién será Dios que papá le tiene tanta fe?""Mi padre era un docente muy conocido en Gualeguaychú; era arqueólogo indígena, un hombre que le gustaba el campo, pescar, cazar; para mí era como Sandokan, y yo quería ser como él. Él era docente de nivel primario y lo habilitaron para dar clase de paleontología, de arqueología a nivel universitario; un autodidacta como arqueólogo. Sus investigaciones están siendo analizadas por Conicet. Si bien era maestro rural, por correo estudió mucho más, con verdadero rigor científico. Se nota que estoy orgulloso de mi padre, ¿verdad?, y es así", nos dice el padre Jorge AlmeidaMás adelante conversamos acerca de su trayectoria sacerdotal: "Comencé en el Seminario Menor de Gualeguaychú, luego fui al Seminario Mayor en Paraná y me ordené en el año `78; hace poquito cumplí cuarenta años de sacerdocio. Estuve 4 años de vicario en la Catedral de Gualeguaychú, luego, a los 29 años me nombraron rector del Seminario Diocesano de Victoria compartiendo mucho con los monjes de la Abadía. Luego me trasladaron al seminario de Gualeguaychú donde fui rector durante 14 años, o sea que desempeñé el cargo de rector de seminario durante casi 20 años. Es así que conozco a la mayoría de los sacerdotes de la diócesis, como los padres Jorge Leiva, Carlitos Marquesín, Pedro Brassesco, Martín Coronel, Exequiel Báez. Cuando me retiré del Seminario, en el 2002, me fui a la Basílica de Concepción del Uruguay donde viví la fe muy cerca del pueblo, sobre todo la fiesta de la Inmaculada Concepción que es una manifestación multitudinaria de amor por la Virgen. Luego fui a préstamo a otra diócesis, a Venado Tuerto, donde fu párroco de la catedral de esa ciudad".El padre J. Almeida nos habla de su nuevo destino: "Tenía muchas ganas de volverme para Entre Ríos, no me imaginaba a Gualeguay porque, si me daban a elegir, prefería Gualeguaychú, donde están mis siete hermanos, dos de los cuales están enfermos, y más de veinte sobrinos. Cuando me designaron en Gualeguay lo acepté de buen grado porque yo no me hice cura para mí, sino para ustedes. Donde voy encuentro fe, encuentro pobres, encuentro familias hermosas, otras no tanto. El Señor me necesita aquí y aquí estoy, desarmando cajas e instalándome de a poquito. Me gusta mucho pescar, así que en mis días libres lo haré, si Dios quiere, y ya me haré de amigos que me acompañen en ese gusto. Me gusta el aire libre, seguramente a eso lo adquirí de mi padre, ya que lo acompañábamos los cinco hijos varones, todos los fines de semana, cuando se iba a hacer excavaciones. Él trataba de entusiasmarnos en esa tarea, nosotros lo seguíamos un rato y después nos dedicábamos a la pesca"."En cuanto a los diferentes movimientosy grupos de la iglesia, voy a estar y cuidar de todos, manteniendo mi forma de rezar"Para finalizar, el padre Almeida nos dice: "Esta tarde voy a ir a visitar a todas las barriadas, capillas, centros de evangelización que forman la comunidad de San José. El domingo llega un grupo de Buenos Aires para misionar en el Séptimo Distrito para incentivar lo que el padre Pancho inició. En cuanto a los diferentes movimientos y grupos de la iglesia, los atenderé ya que las instituciones y movimientos son vocaciones laicales. Yo no voy a correr a nadie, voy a estar y cuidar de todas, manteniendo mi forma de rezar. Como dice San Pedro "hay que llorar con el que llora y reír con el que ríe". Deseo que Dios me dé capacidad y salud para poder tirarme al piso para jugar con un niño, poder jugar al truco y conversar con los ancianos; me adapto a lo que haya acompañando en nombre de Dios, ser el reflejo del amor de Dios que no hace distinción de personas. La función del párroco es estar, acompañar, alentar, visitar. Hacerse todo con todos es un gesto de cariño, sin excepción de personas. Los curas y los cristianos tenemos que reflejar el amor de Dios que no pone fronteras, atendiendo a los que más necesitan". ------------------------------------------------
