El ayer: pequeñas historias que hicieron a la historia grande
¡Cuánto coraje! Espíritu aventurero, salir a lo desconocido a buscar su lugar en el mundo.m Generaciones nuevas, han ido borrando las huellas de los cimientos de las generaciones pasadas.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/249/0000249582.jpg)
Se estremecen hasta las fibras más íntimas del ser cuando la mente se detiene en esos barcos que atracaban; las ilusiones iban besando escalón tras escalón hasta llegar hasta el hotel de los inmigrantes. ¿Y allí? Treinta días tenían para pensar, buscar, relacionarse y averiguar, al decir de la voz de la canción, Pájaros de Hiroshima "Dónde, dónde, dónde". Y el canto se hace silencio, el silencio, lágrimas.¡Hotel del Inmigrante! Pisar esos mármoles, hoy fríos, en el que todavía se escuchan las voces y los pasos de los que por allí pasaron. Recorrer los dormitorios, intactos los catres, la sala de parto con los elementos y camas resguardadas y protegidas del paso del tiempo, el lavadero, con piletas larguísimas, también de mármol blanco, como así también el comedor con su enorme mesa y banquetas fijas al suelo, los baños, el lugar de estar, y esa ventana grande con mirada al río por donde habrán entrado millares de esperanzas y deseos y salido ansiedades e incertidumbres.Vidrios pintados de nostalgias y de historia. Su reflejo en el día y su oscuridad por las noches imitaban los corazones esperanzados en la luz, melancólicos en el beso de los párpados.Y así fueron poco a poco los pies de algunos adentrándose en las espesuras de los montes, otros por los valles y no faltaban los de los cerros. Los días pasaban como hoy mismo y sin darnos cuenta. Mientras tanto se iban conociendo con los de la zona, formándose el crisol de razas.Salía el hombre de Oriente con su atado de mercaderías dando un beso a lo dejado, una oración, balbuceando tímidamente "¡Vendo beines, botones, beinetas, jabones, agujas, hilos...! Se estudiaba y se trabajaba, si no era lo uno, era lo otro, pero, holgazanes, ¡no!Se salía y se gastaba según cuanto se hubiere estudiado o con cuanto trabajo y sudor de la frenteNo importaba el recorrido a caminar para encontrarse con la novia. ¡Que lo digan don Pacho Vallenari y doña Amelia Benedetti! Y tampoco para visitar parientes. Todos limpitos y con la mejor prenda, así sea para las reuniones o para la infaltable misa de los domingo a la que se iba en familia. Largos encuentros y charlas con los feligreses y el sacerdote en la puerta de la Iglesia."¡Vamos, hijo, a hacer las compras del mes! Cristina y Marta, ¿lo acompañan? Previa anotaciones y recomendaciones. Atado el sulky, a comenzar el recorrido.Pasen por Florería Gangale, italianos ellos, en calle Vilar, compran unos copetes y al volver del bar de Oderiz, al que le dicen que en el Mercado Modelo se alquila el local de la esquina, ideal para el negocio que está queriendo poner. Al llegar al cementerio, no olviden sacarse la boina en son de respeto y el nombre del Padre. Se llegan hasta la tumba de los abuelos, rezan un Padrenuestro, Ave María y Gloria, limpian el florero y acomodan las flores. Luego en Panadería Cogorno, de origen italiano, compran un poco de galleta de la que le gustan a tu madre y cuando paguen, no olviden nunca, dar las gracias y saludar con un ¡hasta luego, Dios los bendiga! Se dirigen hasta la Estación de Ferrocarril, que ya va a hacer la hora en el que el tren está llegando desde Puerto Ruiz, ahí la Sra. Felín, profesora de italiano, les va a dar una caja con bagres y taruchas que nos envían don Zenón Godoy y su esposa doña Marcela. Siempre por Avenida Concordia, los van a estar esperando con verduras, frutas y flores, los Viviani, Piaggio, Cogorno, Machiavello, Ferrando, italianos y españoles de pura cepa. ¡Siempre saludando con respeto! Nunca olviden el ¡buenos días, buenas tardes, gracias, hasta luego, Dios los bendiga! De paso, les dejan algo de la verdura y frutas a las señoritas Baciliev, su padre era venido de Rusia, maestras inolvidables, amén de ejecutar el piano magistralmente entre otras, la Danza del Fuego, Para Elisa ¡y cuantas más! En el taller de Mazacán dejan el repuesto del arado; en lo Perchivale, avisan que la bomba del agua anda mal, y le dicen si pudiera llegarse hasta casa para arreglarla. En la esquina, casi al llegar a la ruta 11 está la casa de los Demelchiori, con un jardín hermoso. Compren dalias y gladiolos. Cruzando la ruta, a una chacra, en lo de Camalé, bajen y compren frutillas, ¡inigualables por lo ricas! Una chacra más adelante, al llegar a ruta 12 está el Vivero de Uliana, le compran dos árboles de naranja y uno de olivos. Entrando al pueblo, en la esquina del almacén de Campostrini, ahí, compren papas, que son impecables, además de baratas. Bien enfrente a comisaría la primera, está la chacra de los Caferatta; les van a tener preparado naranjas y mandarinas. En la esquina siguiente, en el almacén de don Galante les dejan una flor para Mabel y otra para Liliana, de nuestra parte. Vuelven a doblar para tomar San Antonio y en Panadería Telenta, don Antonio, yugoeslavo él, les va a recibir el pedido para la semana siguiente. En el almacén de Orgambide, bajan, atan los caballos en el palo que hay para eso, les dan agua y cargan las damajuanas con kerosene. Luego pasen por el almacén Lucardi y le piden un horario a Buby para aprender a tocar violín. En Farmacia Legna compran bayaspirina, no cafia, y si quieren, enfrente, en el almacén de los Kablan, le dicen a don Covitti o a don Fumaneri que les vendan para ustedes botellas de Bidú Cola y naranja Canada Dry. Si les queda tiempo, pasen por panadería Aguerre y compran las galletas barqueras, ¡únicas e irrepetibles!"Justo vienen don Amarillo y don Rebossio, guardas del tránsito, en sus recorridas a caballo a controlar las calles. Los saludamos como nos enseñaron y seguimos el camino. Al llegar a casa, tu casa, mi casa, vuestra casa, explicamos la demora. Pues además de ser largo el recorrido, al entrar en el almacén, venía un entierro, de a pie, siguiéndolo el Mateo de don Salatino y de don Antonelli. Bajaron todas las cortinas de las vidrieras en actitud de respeto; así en todos los negocios por donde pasaba.¡Bueno, a desatar los caballos, darles agua y comida, dejarlos en libertad, bajar todas las compras, acomodarlas y a sentarnos alrededor da la mesa a comentar las vivencias y los saludos y lo que ha pasado por el pueblo!Un poco de historia, algo del coraje y tenacidad de nuestros antepasados, el sudor y lágrimas que impregnan nuestros cimientos, recuerdos que no deberían olvidarse y mucho menos las buenos hábitos y costumbres.Algo de las pequeñas historias que hicieron a la historia grande.Sengo
