El político, el estadista, el profeta
Decía un maestro: “Si quieres realizar una obra que dure un año siembra una semilla. Si quieres realizar una obra que dure diez años planta un árbol. Si quieres realizar una obra que dure cien años educa al pueblo”.
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Y completó esa sentencia: "El político piensa en la próxima elección, el estadista en la próxima generación. El profeta en el próximo siglo". Pero los muchachos desde las barricadas le gritaron: "¡Lo importante es el hambre de hoy, la justica de hoy...lo demás es pensar y pensar. No necesitamos pensar la realidad, sino transformarla!". El maestro reflexionó un instante para agregar: "Los pueblos no sólo viven de lo inmediato, necesitan las mediaciones, los relatos, los ritos, las epopeyas del pasado y las del futuro. Los pueblos viven de su esperanza. De ese río contante de la verdad hecha recuerdo que son las tradiciones. Los pueblos beben de las sonrisas de sus niños y de sus jóvenes, de los llantos de las madres y el sudor de los papás, del balbucear de los bebés y del saber hecho sabor de sus ancianos". Y continuó "La justicia es necesaria, es siempre urgente, oh amigos,...pero sin la caridad siempre es insuficiente; la justicia juega como una niña con otras muchachas llamadas Templanza, Prudencia y Fortaleza...La justicia sin la compasión puede volverse pura crueldad".La mirada se le puso grave al maestro cuando dijo: "Si quieres edificar no pongas cimientos de resentimiento, sino de la amistad social". Luego, lo que resultó más chocante para esa pequeña multitud fue aquello que proclamó, como un grito silencioso: "Ninguna copa de árbol se sostiene sin la raíz que da el silencio. Ningún pueblo se sostiene si sus miembros no son capaces de demorarse en la contemplación de la belleza y de las contradicciones de cada corazón. Ningún pueblo florece sin el agua de la conversión". Se hizo silencio en el auditorio y ese silencio fue ensordecedor para los necios y preclaro para los sabios. Un poeta de entre la gente empezó a cantar el viejo adagio: "Si quieres realizar una obra que dure un año siembra una semilla. Si quieres realizar una obra que dure diez años planta un árbol. Si quiere realizar una obra que dure cien años educa al pueblo".El señor cura apareció entre la multitud para agregar que la política es "la expresión más elevada de la caridad cristiana", con palabras del viejo Pío XII. Uno de los ancianos con cara de decepción rebatió: "¡La política es sucia!"...y quedó sumido en su melancolía.l cantor volvió a cantar para romper el triste momento y dijo con palabras de Jeannot Sueyro: "Qué importa ser laguna si albergas una estrella, qué importa ser de barro si brota en ti una flor. Brinda a todos efluvios, de tesoro infinito; muere brotando cielos y reflejando a Dios".Cuando la tarde fue cayendo y el maestro iba terminando su improvisada clase en la plaza del pueblo, uno de los jóvenes repitió: "El político piensa en la próxima elección, el estadista en la próxima generación. El profeta en el próximo siglo". Mientras tanto, en la radio se escuchaba al cantor uruguayo de grave voz sentenciando: "En mi país, ¡qué tibieza/cuando empieza a amanecer!; dice mi pueblo que puede leer/en su mano de obrero el destino/ y que no hay adivino ni rey/ que le pueda marcar el camino/ que va a recorrer/ en mi país, qué tibieza/cuando empieza a amanecer".Pbro. Jorge H Leiva
