El sobrepeso y la obesidad: sus consecuencias
“La fuerza natural dentro de cada uno de nosotros es el mayor sanador de todos” Hipócrates
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La obesidad es una enfermedad que significa tener un exceso de grasa en el cuerpo. Se diferencia del sobrepeso, que significa pesar demasiado. Cada 4 de marzo se celebra el Día Mundial contra la Obesidad. Esta fecha busca concienciar a las personas sobre el terrible daño que conlleva para el organismo una dieta alta en grasas y azúcares y fomentar una alimentación sana y hábitos saludables.
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Sobre esta patología y sus consecuencias, conversamos con el Dr. Mariano García, Médico Especialista en Endocrinología
¿A partir de qué peso podemos hablar de obesidad teniendo en cuenta altura, edad, sexo?
-El sobrepeso y la obesidad son escalas de un mismo problema, la acumulación excesiva de tejido adiposo (tejido graso) en el organismo, y se mide a través del peso corporal.
Se ha establecido el Índice de Masa Corporal (IMC) al número obtenido de la división del peso corporal expresado en kilogramos dividido por la talla en metros al cuadrado (es decir dividir dos veces el peso por la talla: PESO % TALLA % TALLA).
Se considera sobrepeso cuando este índice supera el 25 y obesidad cuando supera el 30. En niños se compara el índice de masa corporal en tablas poblacionales y se establece sobrepeso cuando el peso de ese niño supera percentil 85 (eso quiere decir que sólo el 15 % de la población de niños de esa edad y sexo tienen un IMC mayor que ese niño) y obesidad cuando supera el percentil 95 (sólo el 5% tiene un IMC mayor).
¿Por qué hay tantas personas obesas y qué la produce? ¿Sólo comer mucho, harinas, dulces, tomar alcohol?
-En salud y en medicina hay una frase que se repite desde antaño, y por antigua no deja de tener vigencia: “la forma de vivir determina la forma de enfermar y de morir”. Si lo pensamos, los genes de nuestras poblaciones no han cambiado, por lo tanto si la incidencia (número de casos nuevos) y la prevalencia (número total de casos) de obesidad viene aumentando sin pausa, lo único que puede haber cambiado es nuestra forma de vivir.
Desde mi perspectiva esta problemática tiene mucho que ver con el momento histórico que nos toca vivir; nuestra sociedad sin darnos cuenta evalúa todo en términos de productividad y consumo; y en ese contexto cada uno de nosotros nos convertimos en sujetos de consumo. Los productos (no sólo los alimentos, sino también los medicamentos, la tecnología, etc.) no están al servicio de las personas sino las personas al servicio de los ellos. Los estados y los gobiernos, por desconocimiento o complicidad, no protegen a la sociedad de estas “trampas mortales”.
De forma sencilla, y sacando a algunas patologías puntuales que sólo explican casos excepcionales de sobrepeso y obesidad (Por ejemplo el Síndrome de Cushing - debido al exceso de glucocorticoides o alteraciones genéticas muy raras como el síndrome de Prader Willi) la gran mayoría de los casos sobrepeso y obesidad se deben a una desconexión entre lo que la persona necesita comer y lo que acostumbra comer.
Esta desconexión tiene múltiples causas y es ahí donde nuestra forma de vida tiene mucho que ver. Causas sociales (el significado que como sociedad le damos a la comida); causas psicológicas (que se canalizan a través de la comida).
Es aquí donde me gustaría invitar a pensar algunas cosas. Como seres humanos tenemos todas las herramientas para alimentarnos saludablemente, porque a través de nuestra evolución como especie hemos desarrollado el hambre como mecanismo para evitar la desnutrición y también desarrollamos la saciedad para evitar el exceso de ingesta.
¿Porque motivo entonces nos cuesta tanto comer en función de nuestras necesidades?
-A temprana edad nos comenzamos a desconectar, cuando nos obligan a terminar todo el plato, cuando nos obligan a comer cuando no tenemos hambre, cuando nos hacen comer a través de la culpa (“sino comes este bocadito mamá se va a poner muy triste”), cuando nos hacen asociar dos cosas que no tienen ninguna relación natural entre sí como el comer pochoclo en el cine.
Cuando somos más grandes nos seguimos desconectando de nuestras necesidades y sensaciones, cuando hacemos “dietas” que nos indican cuando tenemos que comer y cuánto, lo que en general encaja poco en nuestras necesidades (ya que muchas veces comen sin hambre y cuando les toca comer lo que les toca no produce saciedad).
Muchas personas se pasan toda la vida siguiendo indicaciones de cómo comer, sin darse cuenta que nadie les puede indicar mejor que su cuerpo cuándo, cómo y qué comer.
En esta desconexión entre lo que necesitamos comer y lo que acostumbramos comer, la industria de la alimentación merece un párrafo aparte:
La industria de la alimentación resulta muchas veces una trampa mortal, ya que la composición de los alimentos procesados y ultraprocesados para los cuales nuestras papilas gustativas, nuestro cerebro, nuestro tubo digestivo y nuestras vías metabólicas no están preparados; ayudan a distorsionar nuestras sensaciones de hambre y de saciedad.
Una vez más el estado a través de los distintos gobiernos actúa con una energía inadecuadamente baja para la magnitud del problema.
De forma simple sin entrar en detalles podríamos decir que la gran mayoría de los alimentos procesados y ultra procesados contienen un número muy alto de calorías por volumen; y los azúcares refinados y las grasas saturadas, cuando se absorben (de forma muy rápida comparado con un alimento natural como puede ser una fruta) generan diferentes cambios en el cerebro que logran la necesidad de refuerzo (volverlo a consumir). Por otro lado, la saciedad se logra cuando el organismo llena dos casilleros, el del volumen y el calórico – los alimentos ultra procesados tienen tantas calorías por unidad de volumen que cuando la persona come un volumen que llena el casillero, se pasó varias veces con el casillero de las calorías.
La industria alimentaria se ha encargado de colonizar nuestros cerebros a través de las publicidades, que van uniendo el consumo de estos alimentos dañinos a sensaciones como la felicidad, el éxito, etc. Sin darnos cuenta compramos este mensaje y lo internalizamos tanto que lo naturalizamos.
Cualquiera de nosotros se horrorizaría de ver a un niño de 6 años fumando, pero no nos horrorizamos de verlo consumir alimentos ultraprocesados como snacks o gaseosas.
La industria alimentaria no solo invierte en publicidad para población general sino que también se camufla e infiltra en las sociedades de profesionales; basta con ir a un congreso médico o de otras ramas de la salud.
Para solucionar el problema generado por ellos, ellos mismos nos ofrecen las soluciones a través del consumo de un montón de productos mágicos (suplementos, medicamentos, etc.).
Hay mujeres muy delgadas que a cierta edad comienzan a subir excesivamente de peso. ¿Cuáles pueden ser los motivos?
-Obviamente que cada persona es una historia diferente y particular, pero en la vida estas mujeres seguramente entran en juego un montón de cambios a cierta edad, no sólo cambios hormonales como la menopausia, sino cambios laborales, sociales, cambios de rol en estos. Lo emocional influye sobre la forma de alimentarnos, particularmente en una cultura donde la expresión de las emociones está poco desarrollada en general y se canaliza a través de otras vías como la alimentación.
¿Cuál sería un peso adecuado para personas entre 1,60 y 1,80 m? (hablando de la generalidad y sexo)
-Como expliqué en la primera parte, lo ideal es calcular el IMC y otras medidas como puede ser el perímetro abdominal (es decir lo que mide toda la circunferencia del abdomen) que expresa la grasa ubicada entre las vísceras del abdomen.
-¿Por qué la obesidad se acumula mucho en el vientre y bajo vientre?
-La distribución de la grasa corporal depende de factores hormonales, por eso las mujeres acumulan más grasa en la zona de caderas y el hombre principalmente en la zona abdominal. Ciertos alimentos ultra procesados que generan niveles inauditos de insulina ya que tienen una absorción muy rápida son motivo de depósitos de grasa en distintos lugares del cuerpo, particularmente en el tronco (tórax, abdomen y pelvis).
-¿A partir de que peso podemos hablar de Obesidad 2 y Obesidad mórbida?
-Siguiendo el índice de masa corporal como parámetro, la OMS establece las siguientes categorías:
Sobrepeso: IMC mayor a 25.
Obesidad grado I: IMC entre 30 y 35
Obesidad grado II: IMC 35-40
Obesidad grado III (obesidad mórbida): IMC mayor a 40.
¿Hay medicamentos mágicos, caseros, yuyos o pastillas para quitar el apetito?
-Los medicamentos pueden usarse en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad; como siempre, estos son una herramienta y como tal, utilizados de manera racional y con sentido funcional o fisiopatológico, pueden ayudar; y utilizados de forma incorrecta pueden generar daño.
Está totalmente desaconsejado el uso de anorexigenos como las anfetaminas; los ansiolíticos o antidepresivos pueden ser usados con un fin puntual; los fármacos como la semaglutida o similares – muy en boga en la actualidad – son una herramienta si es que el paciente y el médico están decididos a que esa persona inicie un proceso de entrenamiento y reeducación de sus hábitos.
Ninguna de estas drogas es una solución por sí misma, un tema tan complejo y con tantas aristas no puede tener una solución simple; desde mi perspectiva la única solución puede llegar desde un tratamiento integral e interdisciplinario.
Lamentablemente la industria ofrece panaceas a cada momento, y terminan arruinando un medicamento utilizándolo a destajo y sin criterio.
¿La gimnasia y las caminatas ayudan a bajar de peso o es necesario siempre una dieta?
-No utilizaría la palabra dieta, sino diría que el punto clave en poder salir del sobrepeso es el cambio de hábitos alimentarios. A diferencia de lo que podríamos decir del cigarrillo, en cuyo caso aconsejaríamos a una persona que abandone el hábito; no podemos pedir que la persona deje de comer, la persona debe cambiar su relación con los alimentos, para lo cual es necesario que comience a ver a la alimentación con otros ojos, con otro sentido, que comience a representar algo distinto.
La actividad física es el otro punto clave en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, pero no por lo que la mayoría piensa; lo más importante de la actividad física no es “las calorías que quema” sino “el grado de conexión que logra”.
El descenso de peso vendrá al evitar la persona las comidas que no necesita; la actividad física es fundamental para mejorar un registro corporal y la conexión con el cuerpo. Es decir, le diría a las personas que no estén pendientes de los pasos que hacen, o de la cantidad de actividad física que hacen; sí les propondría que hagan actividad física todos los días y busquen hacerla de forma tal que la actividad física sea placentera. Si logran generar el hábito de hacer actividad física a través de un vínculo placentero con la misma, habrán ganado una de las batallas.
La obesidad ¿puede llevar a la diabetes 2?
-Obesidad y diabetes tipo 2 están en íntima relación y la diabetes mellitus tipo 2 aumenta en proporción lo hace el sobrepeso y la obesidad.
¿A qué otras afecciones físicas puede acarrear?
-El sobrepeso y obesidad está asociado a un sinnúmero de patologías: diabetes mellitus; hipertensión; aumento del colesterol y de los triglicéridos; aumento de enfermedades vasculares (infartos, accidentes cerebro vasculares, amputaciones). También una patología que aumenta la mortalidad en personas con sobrepeso – obesidad es la apnea obstructiva del sueño. Las articulaciones están sometidas a sobrecarga permanente y aumenta el desgaste de las mismas (artrosis).
Otras patologías aumentan su gravedad en personas con sobrepeso como por ejemplo neumonías u otro tipo de infecciones. Las cirugías ya sea programadas o de urgencia tienen más riesgo en personas obesas.
Ciertos estudios como la tomografía o resonancia no son posibles hacer en personas por arriba de determinado peso, obviamente que esto retrasa el diagnostico o bien lo hace imposible, aumentando la mortalidad.
Superada la obesidad ¿desaparece la diabetes o es más fácil controlarla?
En muchas ocasiones, el descenso de peso hace que la persona normalice sus valores de glucemia dejando de necesitar medicación.
¿Qué es el cortisol y cómo influye?
El cortisol es una hormona vital, fabricada por nuestras glándulas suprarrenales. Si nos sacaran las glándulas suprarrenales la muerte ocurriría en unas horas, para darnos cuenta lo necesario que son.
El cortisol es una herramienta que tenemos para sobrevivir al stress, sus niveles aumentan ante un stress físico o psíquico.
La utilidad del dosaje de cortisol (como veo se pide con cada vez más frecuencia) no tiene demasiado asidero salvo en la búsqueda de patologías puntuales. Para hacer diagnóstico de stress vasta con hablar con el paciente, no es necesario ni útil medirlo.
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Dr. Mariano García
MP: 9.627
Médico especialista en endocrinología. Médico especialista en Clínica Médica.
Ex. Docente Universidad Nacional del Rosario. Ex jefe de Residentes Clínica Médica – Hospital Provincial del Centenario (Rosario). Post grado en Obesidad. Director Médico – El Portal Salud. Coordinador: programa emPESAR (El Portal Salud). Delegado local programa provincial de diabetes.