El tango como estilo de vida
Alejandra Gómez y Ariel Delaloye, son bailarines y profesores de tango. Ellos realizaron el instructorado en la Academia de Paraná, y desde hace dos años dictan clases en “Espacios Gualeguay”. Desde el diario, estuvimos dialogando con ellos, al respecto de las clases que dictan, de sus alumnos y su forma de ver y sentir el tango.
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"El tango que nosotros bailamos y enseñamos es un tango social, un tango pista. No es un tango escenario, que es aquel que tiene coreografía y mucha acrobacia. El tango que nosotros enseñamos es aquel que tiene que ver con caminar la pista, disfrutar la música, seguir el ritmo". Y prosiguen "nosotros hacemos mucho hincapié en la técnica porque nos parece súper importante esa parte, para precisamente que les resulte cómodo y que sea fluido. Es importante enseñar la técnica para evitar lesiones"En cuanto a los alumnos, la cantidad de los mismos va variando durante el año por distintas cuestiones, ya sean laborales, de esparcimiento, entre otras. "Durante el año, 20 alumnos y pico tuvimos, pero varía mucho de un mes a otro. En cuanto a las edades no hay límites, damos clases a gente de 16 a 80 y pico, no hay problemas ni de edades, ni de condiciones físicas. Uno puede ser asmático, por ejemplo, como yo que de hecho lo soy, y podes bailarlo igual. No es necesario estar bien físicamente y tener menos de 35" sostiene Ariel. Asimismo, Alejandra agrega, "lo que vemos en nuestros alumnos es que lo van recibiendo bien, en el sentido de que te siguen preguntando, te exigen cada vez más, quieren saber cada vez más, que es lo que más nos gusta digamos. Y ahí es donde nosotros tenemos la referencia de que realmente les gusto, les interesa y les gusta saber"Muchos consideran a este típico ritmo rioplatense, como una vía de escape del trajín cotidiano, del día a día. Como profesores Alejandra y Ariel sostienen que se encuentran encantados con sus alumnos y afirman que una vez que ellos llegan al nivel, en el cual al bailar y asistir a sus clases, se olvidan de lo que pasa afuera, logran que el resto no les importe; es algo que para ellos como profesionales de la enseñanza les resulta muy satisfactorio. "Se desenchufan totalmente, porque están escuchando una música que les gusta, bailando y aprendiendo a la vez, entonces no hay tiempo para pensar en otras cosas. Aparte el hecho de abrazarte con otra persona es diferente, se mezclan los sentimientos entonces está muy bueno"En el tango juega un papel fundamental la conexión. No solo la conexión de uno mismo con el tema que está escuchando y bailando, sino que, de manera primordial, la conexión con el otro. "Vos te adaptas a la persona con la que vas a bailar, a la cual generalmente no la conoces. Por ejemplo, si vas a una milonga, no tenes tiempo para conocerte, solo tenes 30 segundos antes del tango, justamente mientras te abrazas. Es ahí donde se da la conexión, donde debe darse y después cada uno tiene que adaptarse al otro. Entonces ahí juegan cuestiones muy importantes, como la conexión y otras cuestiones que nosotros enseñamos como para que puedan comunicarse y que te puedas llevar bien en la pista y puedas seguir el ritmo, con cualquier persona" afirman.Ambos le dedican una parte fundamental de sus enseñanzas a esta cuestión de la conexión. "Damos clases de conexión, tenemos dos clases exclusivamente de ella y después se sigue reforzando, hay una o dos clases exclusivamente del abrazo. Hay cosas muy específicas que son necesario conocerlas si queres bailar con una persona, bailar bien, cómodo, poder transmitirle comodidad, sin tener que estar diciéndole `ahora hace un 8´, `ahora hace esto´, que fluya digamos, porque vos no te hablas durante el tango. Entonces vos de repente te abrazas con una persona y sentís la información y reaccionas y también transmitís información vos. Lo que enseñamos es la técnica, para que uno con esas herramientas pueda bailar con cualquiera y comunicarse de otra manera, que no es con las palabras"Las clases que Alejandra y Ariel dan en "Espacios Gualeguay", son para aquellos que nunca han tomado clases en su vida. No parten desde una coreografía, desde algo memorizado, sino que es toda una improvisación en sí, lo que se siente en ese momento, es lo que termina bailándose, por ello es que se puede bailar con cualquier persona. "Y está muy bueno porque se enganchan un montón. Y salen pudiendo bailar con cualquier persona. No es que se forma una pareja y esa pareja no puede bailar con otro digamos, sino que lo que enseñamos es un tango que se puede bailar con cualquier persona" culminan.
