Entre la galleta y el carnaval, la capital de la cordialidad, sigue escribiendo su historia…
¡MUY FELIZ ANIVERSARIO 243° QUERIDO GUALEGUAY! Bernardo Cacho Gandini
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Cuanta historia se ha vivido desde que Rocamora dijera: “Aquí, en Gualeguay he tenido que ser un poco rígido, digámoslo así, o desmontaban donde lo había decidido yo o no regresaban a sus casas. Al final lo han hecho. Y para colmo de disgustos debo tener pendencia con el cura Taboada que se empeña en que su San Antonio permanezca en la Capilla Vieja, en vez de traerlo a la nueva que se abrirá en estos terrenos”; esta descripción magistral del prócer y su fundación, pertenece a Emma Barrandeguy en la creación DON TOMAS. Y, también, la querida, admirada y valiosa Tuky Carboni, nos deleita al respecto, con su INFUNDACIÓN Y OTROS RELATOS.
Y, de este modo, “nuestro lugar en el mundo”, como habitualmente designo a esta querida ciudad, por analogía con la hermosa película de Aristarain, continúa creciendo, en la vorágine de estos nuevos tiempos pero sin perder su esencia tranquila y afectuosamente amigable; donde todavía nos saludamos y nos deseamos los buenos día; y es esta esencia la que hace que los gualeyos que emigraron, siempre estén volviendo, entre otras cosas, por la nostalgia de la galleta, el carnaval más divertido y la cordialidad de la que hace gala como su capital entrerriana; muchas veces, son estos comentarios en los entornos de las nuevas residencias los que atraen a los turistas; porque los/as gualeyos/as en todas las ocasiones recordamos a nuestra patria chica; y luego, es el boca a boca, de los embelesados visitantes el que multiplica la difusión del efecto de atracción, generando nuevas visitas. Me pareció válido, a este recuerdo, dedicarlo a la Galleta y al Carnaval, pero desde el lugar vivencial, que es lo entrañable para quienes no somos historiadores.
La galleta, en el corazón de Gualeguay, donde el río serpentea lento y el aire huele a campo y a siesta, cuenta la historia, que no nació en los libros de cocina sino en el calor de los hornos de leña de las antiguas panaderías de pueblo. Los panaderos buscaban un pan que resistiera el paso de los días, algo que el paisano pudiera llevar en su alforja sin que se echara a perder mientras recorría las distancias infinitas de Entre Ríos.
Dicen los abuelos, que no hay mayor acto de amor en una mesa gualeya, que ese momento en que la galleta se parte con las manos y se sumerge en el mate cocido caliente o en el caldo del mediodía. Entre las cosas que la hacen única, están: su nobleza, su resistencia y su identidad de todo aquel nacido en Gualeguay. Cuando alguien visita la ciudad, se lleva una bolsa con galletas bajo el brazo para compartir con sus afectos. Acá sabemos que: quien comparte una galleta, está entregando un pedazo de su historia.
En la FIESTA PROVINCIAL DEL ASADO Y LA GALLETA, se premia a la mejor galleta, tarea que no debe ser fácil, porque todas son de muy calidad. Vaya un recuerdo para las panaderías que han mantenido esta tradición, a mi memoria acuden los nombres de las de mi infancia, de las cuales hoy, aún están la de Guercovich y Repetto; pero nunca he olvidado a la de Picasso, Aguerre, Morise, Navarro y he degustado las galletas de todas ellas, seguramente existirá alguna omisión, que sabrán perdonarme.
Que decir de nuestro carnaval… Que siempre fue muy divertido, desde aquella época con el Corso en la calle San Antonio, a veces norte y a veces sur; en los que eran un clásico habitual, la arquetípica ornamentación del carrito de la “Familia Feliz”, con todos los Torres creativamente disfrazados y la tradicional comparsa de Nichea; desde allí, sin interrupciones, hasta la majestuosidad del espectáculo de hoy en el corsódromo. En aquellos, mis primeros años, eran tradicionales los quioscos en las esquinas deltrayecto, donde se vendían los productos para la diversión; la diversión transcurría entre el ardor ocular provocado por la irritación de los lanzaperfumes, cuyo líquido era muy frío, y los moretones por las bombitas infladas con aire para que no explotaran rápido.
El punto de inflexión con un gran crecimiento en calidad, ocurrió en finales de los 70 o principio de los 80, donde dos profesoras de danza, Zulema Morán y Monona Ojeda, crearon Macumba y Si Sí, las ancestrales comparsas que congregaron las bellezas de las juventudes; también generaron, rápidamente, la división del fanatismo, muy competitivo de los habitantes, como un protagonista de las enfervorizadas discusiones sobre los merecimientos del premio. Aquellos shows, con reminiscencias cariocas, fueron de alto nivel, desde el inicio hasta la actualidad; en las redes sociales, como Face Book, siempre se recuerdan esos desfiles, reeditados en muy buenas fotografías de André Baranof, especialmente se mantiene el fervor por algunas reinas y parejas de baile emblemáticas e inolvidables.
Después vino el protagonismo del corsódromo, al que se fue agregando el espectáculo de la espuma como un protagonista más de las jornadas carnestolendas; y en este hecho un emocionado recuerdo, a la coherente diversión del querido intendente Federico Bogdan, siempre gozando como un gualeyo más, cubierto de espuma blanca.
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Este espectáculo, durante diez noches, desde principios de enero hasta fines de febrero de cada año, convoca multitudes enfervorizadas arrojando espuma, bebiendo y danzando al compás del frenético ritmo de las batucadas; las tres emblemáticas comparsas: Si Sí, K’rumbay y Samba Verá, que siguen perfeccionándose progresivamente con sus espíritus resilientes, sobreponiéndose a las crecientes adversidades económicas; volví a Gualeguay en 2021, ya siendo, desde la Docta, un ferviente fans de PIPI recordada pasista, entre muchas más, que la “rompía” cada noche, consustanciada con el frenético ritmo.
La ciudadanía gualeya no permanece ajena a la permanente competitividad, que es un poderoso estímulo para mantener, una actividad continuada de estas complejas estructuras, que hacen posible que sigan las muestras de creatividad. De esta forma el CARNAVAL, como una rama más de la cultura, se constituye en una forma de resistencia. Y así, con esta apasionada vida, “nuestro lugar en el mundo”, entre GALLETAS y CARNAVALES, sigue abrazando a sus GUALEYAS/OS, que nos sentimos honrados/as por su identidad…