Federico Bogdan: De colaborador a intendente
Con participación previa en instituciones intermedias como la Corporación, la Pro Copa de Leche, el Jockey Club y el club Ferroviario, Federico Bogdan incursionó de lleno en la vida política hacia 2014 de la mano de la entonces nueva coalición Juntos por el Cambio.
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Afiliado radical, ya en 2011 había sido candidato a senador por la UCR. Sin embargo, 2015 supuso su ingreso a la contienda política electoral nada menos que encabezando una lista como candidato a intendente que, tras una primera derrota en las PASO a manos de la lista peronista que llevaba como candidata a intendenta a la actual diputada provincial Paola Rubattino, supo sumar apoyo y dar vuelta la elección por más de 20 puntos.
Su desembarco en la política activa se debió al "respeto, compromiso y el amor hacia Gualeguay" según manifestó desde su primer discurso oficial y así pareció entenderlo también gran parte del electorado quien depositó su confianza en la propuesta emergente que, desde su lugar, Bogdan ayudaba a construir en Gualeguay.
Conocido en diversos ámbitos por su participación activa en Ongs locales, y dueño de un carácter netamente ejecutivo, sumado a su personalidad carismática, Bogdan reunió muchas de las cualidades que todo candidato a intendente debía tener.
Desde un comienzo, y así se encargó de remarcarlo en cada oportunidad que tuvo, se definió como "a- político", marcando desde ese lugar una clara diferencia de cara al electorado con el sentido que gran parte de la sociedad le atribuye a la política mal entendida.
Así, ya como candidato a intendente en 2015, mencionaba sobre su espacio político: "Este espacio está abierto a todas aquellas personas que quieran trabajar por Gualeguay, los únicos requisitos son ganas de hacer y honestidad, no hay lugares para los que están atrás de un cargo, colgarse de una lista o tratar de quedarse con la plata de la gente". En ese sentido, se enorgullecía de llevar adelante una gestión "con las manos limpias y las uñas cortas", según su dicho preferido.
Bogdan no venía "de la política" y ese carácter de "outsider" pareció persistir a lo largo de los años de su gestión, al menos según sus propias definiciones.
Una de las cualidades más importantes, y poco discutidas, era su carácter ejecutivo. Si algo caracterizaba a Bogdan era su permanente actividad. Quienes frecuentaban la municipalidad como así también su entorno de amigos y familiares, supieron ver las permanentes gestiones a toda hora, los viajes relámpago a Paraná o Buenos Aires para conseguir algo, los insistentes llamados a autoridades nacionales y provinciales para evaluar el estado de una gestión. No había ni días ni horarios ni lugares para un hombre que llevaba la actividad como impulso y forma de ser.
Con aciertos, errores y diferencias en cuanto a su forma de liderazgo, Bogdan fue un líder. Encolumnó detrás de sí a buena parte de la población, generó apoyos y resistencias, y dotó de una impronta propia a su gestión.
En su carácter "descontracturado" y hasta, para algunos, "bonachón", descansaba gran parte de su carisma. No importaba cuánto se esforzaran los funcionarios encargados de Protocolo o Prensa, Bogdan no entendía de formalidades ni protocolos. Daba lo mismo que su interlocutor haya sido Macri, Bordet o cualquier vecino de la ciudad, era igual encabezando una conferencia, un acto público o entre amigos. La "cargada" por alguna situación, el abrazo o la consulta por cómo se encontraba la familia del interlocutor formaban parte de la orden del día y esto hacía que mucha gente lo percibiera como cercano y auténtico.
De esas situaciones puede dar cuenta, por ejemplo, el ex ministro del Interior Rogelio Frigerio, quien, con motivo de hacerse presente en nuestra ciudad en noviembre de 2018 por la repavimentación de un tramo de la Ruta Nacional N° 12, en un acto que encabezaba junto a Bordet, fue objeto de un chiste del entonces intendente sobre las gestiones que habían permitido concretar la obra, lo cual le valió una aclaración pública al ex dirigente nacional de Cambiemos y al propio Bogdan luego de su repercusión en los medios.
Para el enojo de algunos y el beneplácito de otros, Bogdan no aceptaba esos moldes, o, si los aceptaba, estaban fuera de su alcance. Era el pensamiento propio de un hombre más preocupado en los resultados que en las formalidades.
Y esa forma de ser lo acompañó hasta sus últimos días.
Cuando debió ser hospitalizado por su cuadro de Covid, (y los médicos así pueden corroborarlo), el entonces intendente sólo contaba los días para recuperarse y volver a su actividad. Había gestiones pendientes que retomaría el viernes 23 de octubre, tras finalizar su aislamiento.
Hoy sabemos que eso no fue posible. Un virus hasta hace poco desconocido dejó una ciudad desconcertada, temerosa y en busca de certidumbre. Quedan grandes desafíos por delante y llegar a buen puerto requerirá del trabajo conjunto de todos. A ello debemos abocarnos.
Rodrigo Cassella

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