Federico Gallardo, dirigente de ATE y del PJ
Entre la militancia gremial (ATE) y la partidaria (PJ), dialogamos con el dirigente local. Variadas preocupaciones que, desde su óptica, plantea.
¿Qué preocupación siente desde su militancia peronista?
Hoy estamos viviendo una situación muy angustiante para la gran mayoría; ya no se trata solo de un sector. Hoy la pasan mal los jubilados, los trabajadores, los desocupados, los comerciantes… no te encontrás con uno solo que te diga que llega bien a fin de mes. La situación es insostenible y desesperante. Cuando este gobierno habla de que la macro está ordenada, que los números cierran, yo me pregunto: ¿a quién le cierran esos números? Porque a la gente, evidentemente, no. Tenemos los servicios caros, llegan boletas impagables de luz y gas, los sueldos no alcanzan para solventar los gastos básicos de un hogar. Ni hablar de los que tienen alquiler que pagar.
¿Desde el peronismo lo ven así, o lo marca desde la militancia gremial?
La situación de los trabajadores y trabajadoras entrerrianos no escapa a esta lógica de achique, porque todos están mal pagos. Hace algunos años había gente que se quejaba cuando un docente hacía paro y lo primero que escuchabas era la típica frase: “hacen paro, pero cambian todos los años el auto y se van de vacaciones”. Hoy yo me pregunto: ¿cuántos de esos docentes lo pueden seguir haciendo cuando los sueldos están muy por debajo de la línea de pobreza? Ninguno. Otro problema que enfrentan los estatales entrerrianos es el tema de OSER: no funciona como debería, no les autorizan los estudios que solicitan los médicos, no entregan los medicamentos en tiempo y forma. Y es algo que el gobierno de Frigerio reformó para que, supuestamente, anduviera mejor. La realidad es que los afiliados no ven la mejora a corto, mediano ni largo plazo. Lo que hicieron con la obra social fue vergonzoso. Y ahí es donde el peronismo tiene que hacer una autocrítica, porque la entrega y el vaciamiento de la obra social se llevaron a cabo porque hubo dos senadoras del espacio que acompañaron con el voto, cuando el mandato histórico del peronismo es ir en contra de las leyes que atenten contra los trabajadores. Entonces, permitime: ahí también hay que poner la lupa.
¿Volvemos al PJ?
De acuerdo, y te marco lo siguiente: hace unos días se llevó a cabo el congreso provincial del PJ y ahí dejé clara mi postura con respecto a este tema. Porque se sometió a votación la expulsión de algunos compañeros que en las legislativas decidieron ir por fuera del armado partidario. Yo entiendo el pedido, pero ¿con qué vara moral medimos cuando tenemos sentados a la mesa a esta clase de dirigentes que no dudan en traicionar el mandato popular y entregar la obra social de la manera que lo hicieron, o sentarse a cerrar paritarias a la baja a cambio de un carguito en algún ministerio? Este tipo de dirigentes los encontramos en todos los espacios, porque no es cuestión de partidos, es una cuestión de individualismos y carencia de principios. Yo reparo en estos casos puntuales que te describía porque son dirigentes que pertenecen al espacio político que me representa, y soy un convencido de que estas cosas hay que decirlas fuerte y claro. Hay que perder el miedo a exponer lo que uno siente y ve que pasa dentro de su propio lugar de pertenencia.
Todos los colores tienen responsabilidad en la Caja, ¿lo ve o no?
La reforma previsional que pretende hacer el gobierno de Frigerio es un disparate, teniendo en cuenta que no hay un trabajo serio del contexto económico provincial. Lo que se hizo fue plantear el sistema previsional entrerriano de manera aislada, y eso es inviable desde el vamos. Es por eso que, desde algunos sindicatos, mantuvimos reuniones con los legisladores de cada departamento. En nuestro caso, nos reunimos con el senador Casiano Otaegui y le manifestamos nuestra preocupación, porque consideramos que es una reforma que cae sobre la espalda de los trabajadores, que tira por tierra derechos conquistados a base de mucha lucha y que implica un grave ajuste al bolsillo del trabajador estatal entrerriano.
Ya se discute la ley que viene. ¿Cuál es la Caja que viene?
Sí. El proyecto obtuvo dictamen esta semana y, entre los puntos que más nos preocupan, tenemos el 82% móvil, que pretende tomar los últimos 15 años para establecer el cálculo en lugar de 10, como está establecido en la actualidad. Por ejemplo, un trabajador estatal que durante los últimos años de su carrera obtuvo un ascenso o accedió a un cargo de mayor responsabilidad hoy jubila su haber tomando como referencia los últimos 10 años, cuando ya percibía un salario más alto. Con la modificación, también se incorporan 5 años anteriores, en los que cobraba menos. Al promediar un período más largo con remuneraciones más bajas, el haber jubilatorio resulta más bajo, aun cuando haya terminado su carrera con un mejor sueldo. Esto es un claro perjuicio para el laburante, que es el que siempre termina pagando este tipo de ajuste disfrazado de reforma beneficiosa, como lo fue en el caso de la obra social. En cuanto a la edad jubilatoria, también sufre un aumento de 3 años. En el caso de los varones, la edad pasa de 62 a 65, y en el de las mujeres, de 57 a 60. Lo único que veo es que cada vez que este gobierno plantea alguna modificación, reforma, cambio —llamálo como quieras— es en contra del pueblo trabajador.
Hay algunas voces, muy cercanas al PJ, que reconocen realizar reformas. ¿Lo inquietan esas posturas?
Entendemos que hay cosas que necesitan ser modificadas, actualizadas, pero siempre terminan perjudicando al que pone el cuerpo todos los días para sostener el funcionamiento del Estado. Esta reforma no sale si la oposición no acompaña. Así que espero que los compañeros peronistas estén a la altura y no traicionen el mandato popular que los puso ahí. En caso de que no suceda así con alguno o alguna, tenemos la obligación moral de expresar nuestro repudio, como hicimos en el congreso provincial.
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